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Pérdida de audición no tratada puede afectar la memoria

El volumen del sonido que el oído está en capacidad de escuchar es más alto que el que la boca puede producir / BBC

El volumen del sonido que el oído está en capacidad de escuchar es más alto que el que la boca puede producir / BBC

Una investigación de la Universidad Johns Hopkins señala que el problema disminuye la capacidad de atención

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Habilidades cognitivas, sobre todo en las áreas de la atención y la abstracción, declinan más rápido en quienes sufren algún grado de sordera y no recurren, por ejemplo, al uso de audífonos.
Aunque se desconoce con exactitud la causa, se considera que el aislamiento social en que suelen caer estas personas sería uno de los factores que favorece la pérdida de habilidades mentales.
Investigadores del Centro de Salud y Envejecimiento de la Universidad Johns Hopkins, que realizaron el estudio que llegó a esas conclusiones, señalan también que el esfuerzo por tratar de escuchar mejor hace que se pierda parte de la energía que ocupa el cerebro en sus funciones de pensamiento y memoria.
"La pérdida de audición no debe considerarse como algo trivial durante el envejecimiento. El hallazgo enfatiza cuán importante es que los médicos evalúen este problema con sus pacientes y sean proactivos en la búsqueda de una solución", dice el médico Frank Lin, quien estuvo a cargo de la investigación en la que se evaluó a 1.984 personas de 75 a 84 años de edad.
Se trata de algo fundamental, si se considera que no todas las personas con problemas auditivos tratan de corregirlos. “Muchos adultos rechazan el audífono desde un punto de vista emocional; sienten que los declara como adultos mayores o que confirma de alguna forma que han envejecido”, afirma Hayo Breinbauer, otorrinolaringólogo. “Es importante rescatar las ventajas que conllevan estas terapias, como ayudar a las personas a volver a participar activamente al interior de sus familias y en sus grupos de amigos”.

Beneficios sociales. Como precisa Breinbauer, la audición permite a las personas conectarse con quienes lo rodean. “Uno de los principales riesgos de la pérdida de audición es la disminución de la calidad, frecuencia y reciprocidad de las relaciones sociales, con todos los riesgos que ello implica”.
Sonia Ramírez, de 85 años de edad, tuvo claro desde un principio esos beneficios, y por eso no ha dejado de usar nunca sus audífonos en estos últimos 10 años. "Me los saco nada más que para dormir. Usarlos fue un gran cambio y no me costó acostumbrarme", dijo.
Reconoce que gracias a eso mantiene una vida normal, con reuniones y salidas a todas partes: "No me complica para nada usarlos; lo importante es que me siento bien y puedo comunicarme con todo el mundo".
"Los sentidos, como la vista o la audición, alimentan de estímulos el cerebro; de lo contrario, se atrofia. Y eso incide en el aspecto cognitivo", sostiene Homero Gac, de la Sociedad Chilena de Geriatría.
En la investigación de Lin –que aparece en la edición online de la revista JAMA Internal Medicine– se vio que habilidades como la atención y la abstracción se veían alteradas en quienes afrontaban problemas auditivos sin tratamiento. En ellos, la pérdida de habilidades cognitivas se producía hasta 40% más rápido que en una persona con audición normal.
A eso hay que agregar que un trastorno auditivo aumenta el riesgo de caídas y depresión, precisó Gac.

El Dato
La Organización Panamericana de la Salud subraya que alrededor de 30% de los mayores de 60 años de edad y 60% de los mayores de 85 años tienen una pérdida auditiva significativa