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Peligros de la codependencia

Pareja en luna de miel

Pareja

La codependencia resulta en una adicción por cuidar y complacer a la pareja

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Amor no es sinónimo de codependencia. Quien así lo cree tiene varias definiciones alteradas y no es un asunto de género. Hombres y mujeres, por igual, pueden caer en ese tipo de adicción por ayudar o resolver la vida de su pareja.

¿No es tu caso? Quizá sí, quizá no. Sigue leyendo porque ahí podemos caer sin apenas percatarnos.

“Hay codependencia cuando tienes una adicción por cuidar, complacer, atender y/o ayudar a una pareja aunque aplica a cualquier otro ser humano. Cuando hay codependencia tiene que haber un ser humano”, explica la doctora en Consejería, Monsita Nazario, del Centro de calidad de vida, y agrega que si fuera a alguna cosa material, como la droga, sería dependencia.

La psiquis de la persona que se desvive en ayudar piensa: “yo necesito que tú me necesites”, indica la experta.

“Eso hace a la persona sentirse útil y en control. Le está resolviendo la vida a su pareja asumiendo el rol de madre (o padre). Tú no te unes a una persona para completarla o hacerla feliz sino para compartir felicidad”, señala.

Pienso en el caso de María (nombre ficticio) una mujer profesional de 50 años, con tres hijos y un trabajo extenuante a quien no le importó doblegar su carga de labores a lo largo de varios años en aras de organizar la vida de su marido, anticipar sus deseos y necesidades. Lo hizo una y otra vez aunque estuviera cansada. Nunca recibió ayuda, mucho menos las gracias.

“Cuando hay codependencia”, subraya la consejera Nazario, “la persona busca brindar esa ayuda compulsiva que a veces nadie le está pidiendo. Necesita ser indispensable. Esto es serio, muchas veces las personas no se dan cuenta por sí mismas y un tercero tiene que hacérselo saber. Pueden entrar en la negación de decir: ‘no, yo solo quiero ayudarlo’”.

La o el receptor de tanta colaboración en principio puede percibirla como un mimo. “Imagínate, alguien se está preocupando por ti todo el tiempo”, apunta Nazario.

Sin embargo, la cosa está a un paso del asfixie, de esa sensación de agobio que provoca el que no puedes dar un paso sin que este haya sido anticipado o planificado por tu pareja.

“Y está el otro caso, la persona que recibe todas esas atenciones puede aprovecharse de eso”, alerta.

Cura sin pastilla

Si bien no es como ir al médico para que recete una medicina que quite el catarro, la codependencia puede erradicarse de los patrones de conducta del ser humano.

Nazario recalca que la prioridad es aceptar que se enfrenta este problema puesto que “cuando le ponemos nombre y apellido a las situaciones” se enfrentan con mayor compromiso. “Hay que buscar ayuda rápida porque esto te puede llevar a una depresión seria”, alerta y receta una inyección inmediata de amor propio que fortalezca la autoestima.

Buscar ayuda es fundamental ya que considera que si bien “no te hará el proceso de sanación más fácil sí lo hará menos difícil”.

Cuando no da más

En ocasiones hay relaciones de pareja que han pasado todos los procesos posibles para mejorar sus condiciones de vida en común. Cuando la voluntad, la espiritualidad o el amor están ausentes, es probable que la partida sea recomendada.

Si la codepedencia se inmiscuye en el análisis la valoración del problema no será justa.

“Es difícil porque te entra la culpa y piensas: ‘si me voy no va a poder vivir sin mí’ o ‘quién le va a ayudar o a resolver sus problemas’ porque la persona asume unos niveles de responsabilidad por la vida del otro fuera de proporción. La responsabilidad por ese ser humano va por encima de la tuya y muchas veces ni te lo han pedido”, alerta.

Malgastar tus energías y buenas intenciones en otra persona llegando a olvidarse de ti no debe ser un cumplido al que aspires. Nazario señala que en una relación puedes “ceder en unas cosas” y “modificar otras” pero cuando ya “dejas tus valores y las cosas que te hacen el individuo que eres tienes que hacerte tres preguntas”.

¿Cuál es mi forma de amar a esa persona? ¿Cómo me ama a mí esa persona? ¿Hasta dónde debemos llegar como pareja, sin hacernos daño, por las diferentes maneras que tenemos de amarnos?

Las respuestas a estas preguntas determinarán el futuro de la relación. A esa conversación la codependencia no está invitada.