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Paralización de equipos puede afectar efectividad de radioterapia

Paralización de equipos afecta efectividad de radioterapia

Paralización de equipos afecta efectividad de radioterapia

Los pacientes reciben de manera intermitente las radiaciones que necesitan para frenar las células malignas

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Marivin Ustáriz, que padece cáncer de cuello uterino, lleva la cuenta de las veces que se ha interrumpido su tratamiento: entre julio y septiembre hubo ocho días ­no continuos­ en los que dejó de recibir las radiaciones.

Como ella, otros pacientes del hospital Pérez Carreño de Naguanagua, en Carabobo, se hacen con frecuencia una pregunta: ¿será que hoy funcionarán los equipos de radioterapia? En ese centro de salud no es extraño que se paralicen las máquinas.

La madre de Analys Yugurí está a punto de finalizar el tratamiento para el cáncer de cuello uterino. Lo comenzó hace 3 meses en este mismo hospital, pero las paralizaciones han retrasado la culminación del plan de radioterapia.

"Si la máquina no se hubiese parado por 17 días, ya mi mamá habría terminado", dice.

El acelerador lineal del hospital de Naguanagua ha presentado fallas por los problemas de electricidad ­la semana pasada se instaló una planta eléctrica­. Los desperfectos no sólo han ocurrido en esa máquina, sino también en otras de varios hospitales del país. Los contratos de mantenimiento preventivo para 53 aparatos ­adquiridos a través del convenio entre Argentina y Venezuela en 2004­ están vencidos, confirmaron voceros de empresas involucradas y fuentes internas.

Ivo Rodríguez, jefe del Departamento de Radioterapia, Radiocirugía y Braquiterapia del Hospital de Clínicas Caracas, explica que generalmente se recomiendan entre 25 y 40 aplicaciones de radioterapia.

Señala que deben ser sesiones diarias, con descansos los fines de semana. "Cada vez que se disparan los rayos, se reduce el porcentaje de células tumorales. Por ejemplo, hoy se mata 5%, mañana otro 5% y así sucesivamente. Si se paraliza el tratamiento, las células cancerígenas que no han muerto pueden reproducirse", subraya.

El especialista agrega que cuando se hace un plan de radioterapia debe cumplirse con la mayor continuidad posible.

Si hay mucha irregularidad, la efectividad no es la misma. Es como si se siguiera un tratamiento con antibióticos, ejemplifica: hay que ser constante para que funcione.

Néstor Sánchez, radioterapeuta oncólogo del Hospital de Clínicas Caracas, sostiene que puede perderse el control de la enfermedad cuando se paraliza la radioterapia. "Las células cancerígenas sólo saben multiplicarse y crecer. Unas poquitas bastan para que se haga más difícil la erradicación de la enfermedad", señala.

Rodríguez dice que hay casos en los que pueden presentarse más complicaciones. Por ejemplo, cuando hay linfomas o tumores de rápido crecimiento: "Puede suceder que si no se irradia, en dos días se reproduce".

Sánchez coincide con Rodríguez en que es problemática la interrupción en cáncer de cuello uterino, de mama y otros.

Sin embargo, añade, en todos los casos se debe tener cuidado: "En todos los pacientes el retraso injustificado es grave".

La salida. La oncóloga María Eugenia Aponte, directora de Educación de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela, afirma que los pacientes pueden tolerar una interrupción corta del tratamiento: si es por uno o dos días, no hay mayores efectos negativos. "El problema es cuando se paraliza completamente o cuando hay retrasos en el comienzo de la radioterapia", explica.

Sánchez indica que hay protocolos para recuperar los retrasos en las radiaciones. Dice que no todas las técnicas están avaladas por consenso, pero se puede estudiar la posibilidad de aumentar la dosis o la cantidad de sesiones, o también combinar con otros tratamientos, como la quimioterapia. Esas fórmulas de recuperación, dice Rodríguez, son válidas cuando los días perdidos son pocos.

Ashley Vivas, oncólogo del hospital Luis Razetti, apunta que el efecto de la radioterapia puede retrasarse, pero no necesariamente se pierde todo el tratamiento: "Si se paraliza una semana, es posible continuar".

La constancia, sin embargo, es vital para las perspectivas de los pacientes.


Prevenir da mejores resultados

Las tasas de mortalidad por cáncer han experimentado un crecimiento sostenido en Venezuela, de acuerdo con cifras del Ministerio de Salud. José Félix Oletta, integrante de la Red de Sociedades Científicas Médicas y ex ministro de Sanidad, dice que estos datos demuestran que las políticas públicas para erradicar la enfermedad han sido insuficientes.

La atención para la curación, afirma Oletta, es indispensable, pero una política eficiente debe hacer énfasis en la prevención y la promoción de la salud. "Estas son medidas antes de llegar a los hospitales.

La prevención produce mejores resultados y a más bajos costos", indica.

Un documento que presentó la red en agosto de este año señala que se debe promover la práctica de ejercicios y el abandono de hábitos dañinos como el consumo de alcohol y tabaco.

También, indica Oletta, se debe trabajar en el diagnóstico precoz, en el que todavía hay fallas: "En Barrio Adentro, por ejemplo, se hacen muy pocas citologías vaginales, que permiten detectar el cáncer de cuello uterino.

La lentitud para cambiar el comportamiento de esta enfermedad se debe también a respuestas inadecuadas en la educación de la mujer y en la colocación de vacunas, como la del VPH".

Agrega que ha fallado la planificación para evitar la enfermedad. "Hay un divorcio entre las decisiones de los funcionarios y el verdadero beneficio de la población", asegura.