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Uno de cada tres se preocupa por el tamaño del pene

Imagen referencial. Abuso sexual | Cortesía Últimas Noticias

Imagen referencial. Abuso sexual | Cortesía Últimas Noticias

Médicos aconsejan la práctica de la masturbación no solo para hombres solitarios, sino para aquellos que padecen de ansiedad y son presa fácil del estrés

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No hay día en que un hombre, soltero o casado, cruce el umbral del consultorio para hacerle al sexólogo las mismas preguntas inquietantes acerca del pene. Es natural. Ungido en objeto de culto que prácticamente define la masculinidad, el miembro viril es motivo de preocupaciones por los muchos secretos que oculta. “Lo primero que quieren saber es si su tamaño es normal”, explica, casi aburrido de repetir la misma respuesta, el especialista Luis Edgardo Amarista.

El psiquiatra y sexólogo lo llama “síndrome del vestuario”, tomando prestado el término que acuñó Antoni Bolinches, psicólogo clínico español y autor de libros sobre la sexualidad. “Se trata de la percepción que tiene uno de cada tres hombres sobre el tamaño de sus genitales al compararlos con los de otros varones”. Amarista lo define como un tema ocioso, ya que puede ser que el pene de quien pregunta sea tamaño estándar o inclusive superior a la media. “Pero basta con ver a otro hombre desnudo o mirar el cine porno para sentir ese complejo gratuito, cuando lo que importa es satisfacer a la pareja”, como afirma Bolinches, al señalar que la autoafirmación masculina se ha basado siempre en la potencia y en el tamaño. “Muchos hombres no tienen el pene pequeño, sino la vivencia desproporcionada de que es así, lo cual es un defecto de la cultura falocrática actual”.

Los sexólogos aseguran que un pene de entre 14 y 16 centímetros de longitud y de 3 de diámetro llenará la cavidad vaginal y facilitará el orgasmo coital, además del efecto erotizante que su visión pueda proporcionar. Lo que sí es cierto es que en el placer entran en juego otros factores, como la capacidad de la mujer para provocar contracciones musculares y un sinfín de condicionantes físicos y psicológicos.

Práctica saludable. Para los especialistas no está de más, de vez en cuando, volver a mencionar el deporte favorito masculino, después del fútbol o el beisbol. Se trata de la masturbación. Un estudio realizado por el fabricante de juguetes para adultos, AdamandEve, revela que 27% de los norteamericanos se masturba una o dos veces a la semana. Una cifra sospechosamente baja, particularmente cuando la ciencia ha demostrado que ser el maestro de su propio placer puede traerle beneficios adicionales a la salud. La especialista en sexología Gloria Brame define la masturbación como parte de una vida sexual sana. “De hecho, nos hacemos más daño físico al cepillarnos los dientes que al masturbarnos”.

Cita una investigación realizada en Australia –no del todo aceptada por los urólogos consultados–, que afirma que los hombres que eyaculan más de cinco veces a la semana disminuyen en un tercio sus posibilidades de desarrollar cáncer de próstata. Brame explica que muchas de las toxinas que causan las enfermedades se alojan en el tracto urogenital, y cuando “limpiamos las tuberías” afloran los agentes nocivos del organismo.

¿No lo sabía?

Nuevas investigaciones sobre el miembro viril echan por tierras ciertos tabúes de amplia difusión en el “sexo fuerte”, pero confirman algunos trabajos médicos. Por ejemplo, un estudio realizado por un fabricante de sildenafil revela que fumar puede acortar el pene casi un centímetro. Como las erecciones dependen del correcto flujo de la sangre y el tabaco calcifica los vasos sanguíneos, se dificulta la circulación eréctil.

Otra  noticia confirmada por urólogos es que la próstata grande puede causar tanto disfunción eréctil como eyaculación precoz. Se sabe igualmente que el orgasmo medio en un hombre dura 6 segundos. El de las mujeres, 23 segundos, lo que equivale en ellas, en duración, a 4 orgasmos del macho.

Se dice que hay dos clases de penes: los que se expanden y crecen cuando llega la erección y los que parecen grandes todo el tiempo, pero apenas crecen cuando llega la erección. Un trabajo del Instituto Médico Howard Hughes y la Universidad de Stanford en California publicado por la revista Nature apunta que la pérdida de ciertos fragmentos de ADN durante la evolución puede ser la razón de que, por ejemplo, los hombres carezcan de “huesecillo” en el pene, las espinas de queratina que caracterizan a muchos otros mamíferos, desde los macacos a los ratones. La eliminación de la espina del pene aumenta la duración de las relaciones sexuales en comparación con los animales.