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Obsesión por la belleza (II)

En 2012 hubo 6 muertes por el uso de sustancias de relleno | Felipe Di Lodovico

En 2012 hubo 6 muertes por el uso de sustancias de relleno | Felipe Di Lodovico

Biopolímeros se siguen aplicando pese a decreto que los prohíbe. En 2012 hubo 6 muertes por el uso de sustancias de relleno

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Casi un mes después de la publicación de la resolución 152 que prohíbe las inyecciones de sustancias de relleno con fines estéticos, aún existen consultorios y empresas que ofrecen los productos.

Una clínica estética localizada en Los Dos Caminos ofrece el tratamiento con ácido hialurónico para el relleno de arrugas en el rostro por 2.800 bolívares. En el bulevar de Sabana Grande, otra empresa dedicada a los aumentos de glúteos, ofrece inyecciones de 500 cc de células expansivas por 3.000 bolívares.

Para la Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Maxilofacial la proliferación de varios de los procedimientos calificados de nocivos como los biopolímeros se debe a la falta de controles del Ministerio de Salud.

Gabriel Obayi, secretario de la sociedad, señaló que la introducción de las sustancias en el país y su utilización por los pacientes forma parte de una necesidad obsesiva y un culto a la belleza.

“Se ha vuelto una competencia. Cada persona quiere tener más que la otra. Como es un procedimiento rápido y no invasivo se inyectan un poquito y vuelven por más”, señaló.

Obayi señaló que la falta de controles de las autoridades permitió el intrusismo o práctica ilegal de la medicina. Explicó que personas sin preparación en el área o incluso médicos que no son especialistas en cirugía plástica entran en el campo estético y practican procedimientos que violan las leyes venezolanas.

“Yo creo que la nueva regulación permitirá eliminar esto. Otras personas se lo pensarán antes de hacer una liposucción sin estar calificados. Hay que recordar lo que pasó con la persona que murió en Las Mercedes por hacerse una liposucción en una clínica clandestina. Ya está ocurriendo que a los cirujanos certificados los persiguen, como ocurrió con Lidisay Galeno y el caso de la magistrada Ninoska Queipo. Supongo, que con los que no son médicos, ocurrirá igual”, refirió.

En 2011, el Ministerio de Salud reportó 866 denuncias sobre la aplicación de los productos. En 400 de esos casos hubo complicaciones. 6 venezolanos fallecieron en 2012 por la aplicación de la sustancia, pese a las denuncias. En todos los casos la dosificación fue ejecutada por falsos médicos o esteticistas en locales no aptos para la realización de procedimientos estéticos.

Sustancia a prueba. La página web del Ministerio de Salud contiene una lista de 174 sustancias de rellenos estéticos sin registro sanitario en la República Bolivariana de Venezuela.

Hasta el 5 de diciembre el ácido hialurónico era una de las sustancias para relleno usadas en el país, pero al igual que los biopolímeros figura entre las prohibiciones.

El cirujano plástico Gabriel Obayi aclara que el ácido es seguro porque no es un derivado de las siliconas. Sin embargo, se incluyó en la lista debido a que solo cuenta con el permiso de la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (Food and Drug Administration o FDA, por sus siglas en inglés), pero no cuenta con el aval del Instituto Nacional de Higiene que aprueba la circulación y uso de todos los medicamentos en el país.

“El ácido hialurónico no es malo ni hay que satanizarlo, se consigue en la conjuntiva del ganado, está presente en huesos y articulaciones. Se metió en el paquete de sustancias, con miras a hacer una nueva resolución, cuando las empresas adquieran los permisos”, aseguró.

Piden apoyo

Un grupo de afectadas por las inyecciones con biopolímeros solicitó al Ministerio de Salud la aprobación de una resolución que obligue a las empresas aseguradoras a asumir los costos de operaciones para el retiro de las sustancias.

El texto señala que las pólizas de seguro no admiten los reembolsos por las operaciones amparándose en una cláusula que excluye la cobertura de intervenciones estéticas.

Las afectadas señalan que el padecimiento causado por la sustancia ya fue acuñado como una enfermedad conocida como alogenosis iatrogénica. También alegan que nunca fueron informadas de la toxicidad de las inyecciones que recibieron.