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Mala alimentación durante la gestación predispone al niño a padecer diabetes

La doctora resaltó que después del segundo trimestre de embarazo lo primero que se incrementa es la necesidad de adquirir hierro |Foto: maternidadfacil.com

La doctora resaltó que después del segundo trimestre de embarazo lo primero que se incrementa es la necesidad de adquirir hierro |Foto: maternidadfacil.com

Dependiendo de la nutrición de la madre, el hijo tendrá menor o mayor posibilidad de enfermarse en la etapa adulta. La doctora Karina Mangia dio algunas recomendaciones para que las embarazadas aprendan a comer "para dos" y no "por dos"

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El embarazo es una etapa débil para la madre, por lo que se requiere de una buena orientación alimenticia para consumir una mayor cantidad de nutrientes. Una mala alimentación durante la gestación puede predisponer al bebé a la diabetes.

La calidad nutricional materna durante la gestación es fundamental en el desarrollo del feto, pero también tiene importancia luego de que el bebé nace. Según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid, cuando la madre ingiere insuficientes alimentos durante el embarazo influye en los niveles de insulina y glucosa de su hijo al nacer.

La diabetes es una enfermedad crónica que se origina porque el páncreas no sintetiza la cantidad de insulina que el cuerpo necesita, elaborándola de una calidad inferior o no siendo utilizada con eficacia.

Comer para dos

La nutricionista Karina Mangia sostiene que muchas madres piensan que deben comer “por dos” y no “para dos”, lo que provoca que no lleven una alimentación balanceada. Hay varios consejos que se pueden seguir para lograr una nutrición adecuada.

La doctora resaltó que después del segundo trimestre de embarazo lo primero que se incrementa es la necesidad de adquirir hierro, por tanto, se debe aumentar el consumo de carnes rojas, carne de res y de cerdo alrededor de tres veces a la semana.

El organismo asimila mejor el hierro de las carnes, granos y huevo. En cambio, el hierro de los vegetales de verde intenso, como la espinaca, el brócoli, el berro y las lechugas de hojas oscuras, hay que respaldarlas con vitamina C. Las ensaladas de frutas enteras o jugos de naranja, guayaba, lechosa, melón, mandarina, limón, fresa, mora o piña, favorecen la absorción del hierro en la sangre, destacó Mangia.

La segunda recomendación es el consumo del calcio. La doctora recomienda el consumo de dos tazas de leche o yogurt descremado y dos rebanadas de queso al día, como mínimo.

Una alimentación equilibrada contiene todos los grupos alimenticios de forma variada: de 3 a 4 raciones de fruta; lácteos 2 o 3 veces al día; 1 o 2 tazas de vegetales diarios; carbohidratos integrales para evitar estreñimiento; granos; grasas de buena calidad provenientes del aguacate, maní, aceite de oliva, almendra o nueces, además de consumir de 2 a 3 veces por semana pescado de piel azul, como el atún o ingerir una capsula diaria de omega 3.

También es recomendable realizar actividad física, como una caminata lenta de 30 minutos o ejercicios de relajación como el yoga, así como dormir de 9 a 10 horas diarias.

Control y monitoreo

La doctora Karina Mangia recalca que las embarazadas deben controlar y monitorear su peso. Una obesa no puede aumentar más de 300 gramos después del segundo trimestre, la de peso normal debe ganar 400 gramos y la desnutrida debe mantener 500 gramos mínimos de ganancia.

Dependiendo del consumo de alimentos en el embarazo, el niño tendrá menor o mayor probabilidad de enfermedades en la etapa adulta, sobre todo si la madre se encuentra desnutrida. Algunos de esos riesgos varían entre obesidad, diabetes, hipertensión y riesgo de mortalidad.

“Si la embarazada tiene desnutrición tendrá más riesgo de concebir a un recién nacido con bajo peso y mayor posibilidad de retardo psicomotor. Si la gestante inicia el proceso con obesidad, hay mayor incremento de la mortalidad perinatal infantil de fetos macrosómicos (con más de 4 kilos), malformaciones congénitas y el desarrollo de enfermedades maternas como la diabetes gestacional preeclampsia y aumento de los triglicéridos y el colesterol”, enfatizó la nutricionista.

Las pacientes con normopeso deben acudir al nutricionista cada tres meses y las desnutridas u obesas deben asistir mensualmente. En cada consulta se le calcula su peso y estado nutricional, cuánto debe aumentar o mantener durante el embarazo y el peso deseable a término.

Alerta nutricional

Dos de cada diez mujeres acuden al nutricionista en la etapa de gestación. A través de una encuesta realizada en la parroquia Mamporal del municipio Buróz, estado Miranda, se obtuvo el resultado que despierta un estado de alerta por la cantidad de madres que han concebido niños sin control alimenticio.

Algunas de las razones que conllevan a que las madres no se hagan un seguimiento nutricional son los altos costos de las consultas o la difícil adquisición de los alimentos que necesitan consumir y que son recetados para la dieta, además de la falta de información sobre el tema.

Muchas personas desconocen la importancia que tiene una buena dieta en el embarazo y la predisposición que sufre el niño a padecer enfermedades como la diabetes en la etapa adulta, debido a un mal proceso de gestación.


Para contactar a la nutricionista Karina Mangia: Tlf. (0424)118-56-85, Twitter @karinamangia e Instagram: @mangiasaludable.