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Inflamación en la piel causada por psoriasis puede afectar las articulaciones

Lesiones en la piel e inflamación articular se combinan en una patología que debe ser tratada conjuntamente por reumatólogos y dermatólogos |Foto: Archivo

Lesiones en la piel e inflamación articular se combinan en una patología que debe ser tratada conjuntamente por reumatólogos y dermatólogos |Foto: Archivo

El reumatólogo Freddy Herrera explicó que hay ocasiones donde las molestias se sienten en la columna, llamado compromiso axial de la enfermedad

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Para la mayoría de las personas es difícil relacionar alguna afección cutánea con síntomas como inflamación y deformación articular, más asociados con enfermedades reumáticas. Sin embargo, es esto exactamente lo que le sucede a las personas con artritis psoriásica, una patología que amerita atención médica tanto dermatológica como reumatológica.           

El reumatólogo Freddy Herrera explicó que la artritis psoriásica es una condición inflamatoria que afecta las articulaciones, ligamentos y tendones. El deterioro articular se produce como consecuencia de la psoriasis, una afección autoinmune que provoca el recambio acelerado de las células cutáneas y origina la formación de placas de piel gruesa, rojiza y de apariencia escamosa que aparecen más frecuentemente  en codos, rodillas y cuero cabelludo, pudiendo abarcar otras zonas del cuerpo.

El galeno aclaró que no todas las personas diagnosticadas con psoriasis desarrollan a largo plazo artritis psoriásica, sino aproximadamente en 30% de los casos. Igualmente, indicó que el promedio de aparición de la enfermedad ronda los 36-40 años de edad, pero advirtió que la enfermedad puede ocurrir más tempranamente en la juventud y más tardíamente en la adultez, siendo más común en personas de raza blanca y quienes tienen antecedentes familiares de dicha enfermedad.

Origen multifactorial

La psoriasis y la artritis psoriásica son enfermedades ocasionadas por diversas causas, en ellas influyen factores genéticos en combinación con factores desencadenantes del medio ambiente, como infecciones, traumatismos, sustancias químicas y otros menos conocidos.

“Los factores genéticos son importantes y el tener familiares de primer grado con psoriasis o artritis psoriásica aumenta mucho el riesgo de presentarla. Hoy en día se debate si es una enfermedad autoinmune, autoinflamatoria, o ambas cosas a la vez. En cualquiera de los casos la desregulación del sistema inmunológico y su interacción con la piel y las articulaciones es lo que determina la aparición y sus manifestaciones”, expresó el especialista.

Cómo detectarla

De acuerdo con Herrera la enfermedad produce inflamación de una o muchas articulaciones que provoca dolor y tumefacción (hinchazón), también se produce una inflamación de las inserciones ligamentarias en los huesos, se puede llegar a sentir el talón adolorido u observar el engrosamiento de los dedos, comúnmente denominado “dedo en salchicha” (dactilitis). Hay ocasiones donde las molestias se sienten en la columna, llamado compromiso axial de la enfermedad.

Trabajo en equipo

El diagnóstico y tratamiento de la artritis psoriásica lo realiza el reumatólogo en conjunto con el dermatólogo. Para diagnosticar esta enfermedad, los reumatólogos observan las articulaciones hinchadas y doloridas, ciertos patrones de artritis, y cambios en la piel y las uñas típicos de la psoriasis.

Por lo general se toman radiografías para observar el daño articular. También podría recurrirse a una resonancia magnética o una ecografía para observar las articulaciones con más detalle. Se pueden indicar análisis de sangre para descartar otros tipos de artritis que poseen síntomas similares como gota, osteoartritis y artritis reumatoide. En ocasiones es necesaria una biopsia cutánea (pequeñas muestras de piel extraídas para análisis) con el fin de confirmar la psoriasis.

Para finalizar, Herrera planteó que debido al impacto que tiene la enfermedad en los pacientes al afectar la vida afectiva, familiar, social y laboral, se recomienda contar con orientación por un grupo profesional multidisciplinario, además del reumatólogo y dermatólogo. 

“Fisiatra, psiquiatra, enfermera, trabajadora social, pueden ayudar de manera coordinada en la mejoría de la calidad de vida, tomando en cuenta  la repercusión que tiene  una enfermedad crónica con estas características sobre las necesidades personales y el entorno de estos pacientes”, concluyó el galeno.


Información: Nota de Prensa