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Hacer el amor sin derecho a orgasmos

Hacer el amor sin derecho a orgasmos | Lemus

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Factores psicológicos y orgánicos intervienen en la disfunción que causa la ausencia o retraso recurrente de la eyaculación

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El caso de Alberto y Silvia es algo sorprendente. Casados, sin hijos, jóvenes y saludables, detrás de la fachada de pareja del año se oculta un drama. "Es muy difícil ser feliz en el sexo si no se aparece el orgasmo", reclama, desinhibida, la chica de 27 años de edad, mientras el marido, silencioso, respalda cada una de sus palabras. Se quejan y con razón porque, a pesar de las excitantes ejecutorias que se brindan, ninguno de los dos disfruta del instante feliz que premia el acto sexual.

"Hasta donde se sabe, la anorgasmia es una disfunción más común en las mujeres, al punto de que hay quienes confiesan la desdicha de no haber experimentado nunca un orgasmo", indica Henry Salas, psicólogo y terapeuta sexual.

Explica que hasta 1973 esa dificultad se conocía como frigidez, término calificado de inexacto y cambiado por "trastorno de la capacidad orgásmica". Salas agrega que, en todo caso, la anorgasmia no implica ausencia de excitación sexual, sino incapacidad de lograr el orgasmo aun estando excitado; en tanto que la frigidez se refiere a la falta de excitación, pese a los estímulos eróticos.

No pasarán. En lo que sí coinciden los sexólogos es que se trata de un bloqueo o de la imposibilidad para obtener el orgasmo tras una respuesta de excitación. Masters y Johnson lo describían como "incapacidad de la mujer para alcanzar el orgasmo". Luego se sabría que los hombres también, en número menor, sufren del bloqueo en la fase de meseta, donde algún factor se interpone e impide que pase a la fase del orgasmo. El Manual de Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales define la anorgasmia como "ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo después de la fase de excitación normal, tanto en duración como en intensidad".

Afecta a las mujeres en número que oscila entre 15% y 30%, lo que constituye una de las disfunciones sexuales que incomoda más al género femenino y el segundo por el cual van a la consulta médica. En los varones la anorgasmia tiene una incidencia de apenas 8%. Es relativamente común que las mujeres finjan tener orgasmo, porque en su caso no siempre hay eyaculación, lo que le facilita aparentar el clímax mediante una serie de contorsiones, respiración agitada, gemidos y el fuerte abrazo, pero en los hombres es difícil porque el orgasmo generalmente viene acompañado del semen.

Hay dos tipos de anorgasmia: la absoluta, en la que la mujer nunca ha tenido orgasmo, tanto por coito como por masturbación; y la situacional, que se padece tras una época de haber tenido orgasmos con normalidad, y que debido a determinadas situaciones ­como el método utilizado o la pareja con la que se practica sexo­ no se alcanza. Es lo que se conoce también como anorgasmia coital; es decir, la incapacidad de llegar al orgasmo con el coito, aunque se puede alcanzar sin problemas con otro tipo de estimulación.

Se calcula que cerca de 75% de las mujeres que acuden al sexólogo no puede experimentar orgasmo coital, aunque sí con otras formas de estimulación. Por ello se dice que en torno a la anorgasmia no se esconde una problemática individual y que hay mitos que deben ser analizados, como la creencia de que el orgasmo válido es el que se alcanza en el coito con penetración.