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Gastritis puede ser causada por mala alimentación

Tener malos hábitos alimenticios puede ser desencadenante o empeorar los síntomas de la gastritis |Foto: Archivo

Tener malos hábitos alimenticios puede ser desencadenante o empeorar los síntomas de la gastritis |Foto: Archivo

Algunos alimentos pueden aumentar la secreción de ácidos digestivos, que con el tiempo alteran el equilibrio que mantiene sano a los tejidos internos del estómago

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Tener malos hábitos alimenticios puede ser desencadenante o empeorar los síntomas de la gastritis, una patología con manifestación y duración muy variable que ocurre en el estómago. Los ayunos prolongados, las grasas, el alcohol, el cigarrillo, el café y hasta el chocolate y el té, inciden en la aparición de dicho trastorno.

El gastroenterólogo César Louis explicó que la gastritis es parte del espectro de la enfermedad úlcero-péptica, que ocurre por el desequilibrio entre las sustancias que facilitan la digestión de los alimentos y aquellas que protegen el tejido interno del estómago, conocido como barrera mucosa.

De acuerdo con el especialista en gastroenterología, la patología agrupa un conjunto de síntomas localizados en la esfera gastrointestinal superior, como son: dolor en el epigastrio (parte superior del abdomen), acidez, náuseas, vómitos, eructos, saciedad temprana y pesadez. Añadió que macroscópicamente el trastorno va desde una mucosa sana hasta la manifestación de úlceras, pasando por diversos grados de inflamación en el tejido.

El también presidente de la Sociedad Venezolana de Gastroenterología destacó que la sola manifestación de algunos síntomas no es suficiente para determinar si alguien tiene gastritis. El paciente debe someterse a una endoscopia digestiva superior y estudios de los tejidos para obtener un diagnóstico certero.

La gastritis puede presentarse a cualquier edad, aunque es más frecuente en la adultez. No tiene predominio de sexo, pero el especialista subrayó que las mujeres son quienes más solicitan asistencia médica por este problema.

 Sustancias agresoras     

El profesor de la UCV mencionó a los principales factores agresores del tejido estomacal: la pepsina y el ácido clorhídrico, infección por Helicobacter pylori, la ingesta de  aspirinas o antiinflamatorios no esteroideos, los ácidos biliares, el tabaquismo, la ingesta de alcohol, el estrés y la isquemia.

Algunos alimentos que favorecen el aumento de la secreción del ácido clorhídrico son las grasas y las proteínas parcialmente digeridas. Otras comidas disminuyen la presión del esfínter esofágico, ocasionando reflujo gastroesofágico y por ende síntomas de reflujo o de enfermedad úlcero-péptica, entre estos alimentos están nuevamente las grasas, el alcohol, chocolate, menta, hierbabuena, cebolla, ajo, café y té.

Alivio de los síntomas

Para el tratamiento de la gastritis se indica en primer lugar un tratamiento no farmacológico que consiste en dieta restrictiva, para evitar alimentos que puedan desencadenar o exacerbar síntomas (grasas, carnes rojas, condimentos, picante, vinagre, salsas) y cambios del estilo de vida, como dejar de fumar e ingerir alcohol, evitar el uso de ropa ajustada o acostarse inmediatamente después de comer.

Al pasar a la terapia farmacológica se pueden indicar medicamentos que inhiben la secreción de ácido clorhídrico, o aquellos que estimulan los mecanismos de defensa mucosal o atacan el Helicobacter pylori. El especialista refirió que los inhibidores de la bomba de protones son los medicamentos de primera línea en la enfermedad úlcero-péptica, ya que en comparación con otros fármacos tienen mejor tasa de curación y alivio sintomático.

El pantoprazol es una molécula inhibidora de la bomba de protones, con baja incidencia de interacciones medicamentosas, por lo que tiene un alto nivel de seguridad al ser administrado en pacientes polimedicados, ya que no disminuye la acción de los otros fármacos.

Los pacientes con gastritis que no son tratados y cuya causa persiste en el tiempo pueden evolucionar de manera natural a la cronicidad, y en algunos casos, pueden producirse úlceras o cambios a través de los años que lleven a desarrollar gastritis atrófica, metaplasia intestinal, displasia e incluso cáncer de estómago. 


Información: Nota de Prensa