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Fibromialgia: Hoy se conmemora el día mundial de la "enfermedad del dolor"

"El venado herido", una de las pinturas más célebres de la fibromialgia / Cortesía

"El venado herido", una de las pinturas más célebres de la fibromialgia / Cortesía

La fibromialgia no es una enfermedad psicosomática. Es sólida la evidencia científica que avala que esta condición crónica es causada por una sensibilización central: Las personas que viven con ella, procesan el dolor en el área cortical y subcortical del cerebro, de forma diferente a como lo hace un individuo sano: Es como si tuviesen permanentemente subido el “volumen” del dolor.

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Ni es la depresión la que causa el dolor, ni son problemas emocionales los que se manifiestan en el cuerpo con este molesto síntoma. El dolor de la fibromialgia es real, aunque no se vea y quienes lo sufran luzcan aparentemente sanos.

Aunque en algunas pacientes pueda presentarse ansiedad y depresión como consecuencia de la intensidad de la condición, este no es un síntoma descriptivo común, como si lo son un dolor generalizado en el cuerpo de más de tres meses de evolución que no responde a los analgésicos convencionales, acompañado de cansancio o fatiga y trastornos del sueño. 

Este es el mensaje que pretende afianzar la comunidad científica al conmemorarse este 12 de mayo un día más de la enfermedad, reconocida como tal desde 1992 por la Organización Mundial de la Salud y que afecta principalmente a las mujeres. 

La fibromialgia no es una enfermedad psicosomática. Es sólida la evidencia científica que avala que esta condición crónica es causada por una sensibilización central: Las personas que viven con ella, procesan el dolor en el área cortical y subcortical del cerebro, de forma diferente a como lo hace un individuo sano: Es como si tuviesen permanentemente subido el “volumen” del dolor. 

“Se produce una desregulación de las vías del dolor: la señal dolorosa llega al cerebro de la persona con fibromialgia y no hay algo que la desinhiba, por lo que estará magnificada”, afirmó Ytzel Pérez, médico internista especializada en Metabolismo Mineral Óseo. 


El primer estudio sobre fibromialgia desarrollado en América Latina por la empresa investigadora Harris Interactive y patrocinado por Laboratorios Pfizer, comprobó que son el dolor, la fatiga y los problemas de sueño, los síntomas más comunes entre las personas que padecen la enfermedad. La investigación fue practicada entre octubre y diciembre de 2010, e incorporó las opiniones de más de 300 mujeres con fibromialgia escogidas aleatoriamente, así como de 604 médicos (generales, internistas, reumatólogos, especialistas en dolor y psiquiatras) de México, Brasil y Venezuela. 

Como hallazgo de esta investigación, sobresale que 9 de cada 10 médicos consultados consideraron que el dolor de las personas con fibromialgia es “crónicamente” debilitante. Entre 6 y 9 de cada 10 pacientes confirmó esta aseveración, al reportar que padece dolor crónico generalizado, al menos, una vez a la semana.

En Venezuela, según apuntó el doctor Francisco González, especialista en Medicina Interna y gerente Médico de Dolor y Neurología de Pfizer en el marco de la presentación del estudio, 5 de cada 10 pacientes reportó desmejora de la calidad de su trabajo como consecuencia de la fibromialgia. 2 de cada 10 han perdido su empleo, 3 de cada 10 no han podido progresar en su profesión y 2 de cada 10 pierde más de 40 días laborales al año por algún problema asociado con la condición. 6 de cada 10 apuntó además que gasta una cantidad considerable de dinero en atención médica. Todos estos números permiten suponer el costo social de una enfermedad aún estigmatizada e incomprendida. 


Una condición compleja y dolorosa 

La fibromialgia causa dolor crónico en todo el cuerpo, particularmente en músculos, ligamentos y tendones; así como fatiga y múltiples puntos sensibles, ubicados en sitios específicos (parte posterior de la cabeza, parte frontal del cuello, hombros, parte superior del tórax, caderas, parte externa de los codos y parte interna de las rodillas) Una leve presión en estos puntos, puede desencadenar un dolor severo en las personas con fibromialgia, hasta el punto de hacerlas llorar en algunos casos. 

El dolor puede variar de leve a severo y puede interferir en la realización de las tareas cotidianas. Sin tratamiento adecuado, es posible que empeore en el tiempo, aunque no haya inflamación ni daño evidente en los músculos u órganos internos. 

Este síndrome, además, puede acompañarse de otros síntomas como entumecimiento, hormigueo en manos y pies, rigidez matutina en el cuerpo, limitación de la movilidad física, depresión, ansiedad, dolores de cabezas constantes, mareos o vértigos, alteraciones cardiacas, trastornos de concentración o memoria, falta de motivación, perturbación del humor, síndrome del colon irritable y alergias. 

Se ha asociado la fibromialgia con niveles bajos de algunas sustancias que regulan la intensidad del dolor (como la serotonina, que se produce en el cerebro) y niveles elevados de sustancias productoras del dolor en el sistema nervioso (como la sustancia P) 


Otras teorías en este mismo sentido, aluden a una disfunción en el sistema nervioso autónomo (que regula funciones vitales de nuestro cuerpo como respirar) específicamente con su rama aceleradora. Las personas con fibromialgia tienen una incesante actividad de la rama aceleradora del sistema simpático y están produciendo demasiada adrenalina durante las 24 horas del día, adrenalina que irrita las terminales nerviosas encargadas de transmitir el dolor y que están alrededor de la columna vertebral, lo que explicaría el dolor generalizado. Ese mismo exceso de adrenalina impide que las personas descansen en la noche y hace que el cuerpo se comporte entonces como una máquina forzada, según lo establece en su texto “Fibromialgia, el dolor incomprendido” el doctor mexicano, Manuel Martínez Lavín, uno de los pioneros a nivel mundial en la investigación de fibromialgia. 


En 2010, se actualizaron los criterios de diagnóstico de la enfermedad. Toda persona con un historial de dolor generalizado de, al menos, tres meses de duración; con un índice de dolor mayor a 7 (en una escala del 1 al 10, donde 10 es lo más elevado) índice general de síntomas mayor a 5 (fatiga o cansancio, sueño poco reparador y problemas cognitivos) y sin otra enfermedad determinada que pueda ocasionar esos malestares (osteoartritis, artritis reumatoide, hipotiroidismo, lupus y Síndrome de Sjogren) es diagnosticada con fibromialgia. 


Por lo general, esta condición es desencadenada por un trauma físico o lesión, un virus o factores psicológicos estresantes. Puede acompañar a otras entidades parecidas, como artritis y lupus eritematoso sistémico 


Los familiares directos de las personas con fibromialgia tienen 8,5 veces más probabilidades de sufrirla. Su descendencia tiene 28% más probabilidad de padecerla y sus familiares consanguíneos, un 26 de mayor posibilidad. 


La fibriomialgia no tiene cura, pero existen tratamientos que se enfocan en manejar los síntomas y mejorar la calidad de vida. El enfoque recomendado actualmente para el tratamiento es el abordaje multidisciplinario, según las características individuales de cada paciente. Medidas no farmacológicas como ejercicio aeróbico de poca intensidad, terapias físicas (como ejercicios de estiramiento o tratamientos a base de calor y frío) terapia cognitiva conductual y educación del paciente sobre la enfermedad y las mejores maneras de sobrellevarla, son elementos que hacen más llevadera la condición. 

Asimismo, entre las medidas farmacológicas, se encuentran el empleo de analgésicos (no los convencionales, sino los opioides) antiepilépticos y algunos antidepresivos. 

Taichi: Una alternativa para mejorar la calidad de vida 

De acuerdo con un estudio publicado en el New England Journal of Medicine en agosto de 2013, los pacientes con fibromialgia pueden ver alguna mejoría en sus síntomas con la práctica del Tai Chi.

En el estudio clínico realizado en la Universidad de Tufts en Boston, MA, los investigadores dividieron al azar a un grupo de 66 pacientes en dos grupos  de 33. El grupo de control recibió 60 minutos de  estiramiento e información sobre el bienestar, mientras que al otr ole  fue enseñado Tai Chi. Los investigadores dieron a ambos grupos un cuestionario que recogía la información sobre el dolor físico, la tensión mental y la calidad de vida en general.

Además, los pacientes fueron evaluados por médicos. Después de 12 semanas, se le dio el mismo cuestionario, y se encontró que el grupo de Tai Chi experimentó significatívas mejorías y resultados  en el grupo control.

A las 24 semanas, nuevamente les dieron el cuestionario y se encontró que se habían mantenido los resultados positivos del grupo de Tai Chi. Además, una tercera parte de ese grupo dejó de usar sus medicamentos en comparación con un sexto en el grupo de control.

¿Tuvo Frida Kahlo fibromialgia?

Venados atravesados por flechas sangrantes y otras pinturas en la que la vivencia del dolor es desgarradora formaron parte del repertorio de la pintora mexicana Frida Kahlo. Para muchos autores, la artista sufrió de fibromialgia, después de experimentar una serie de traumas físicos y emocinales. 

Kahlo contrajo poliomelitis en 1913 y después de eso, vivió una serie de sucesivas enfermedades, lesiones diversas, accidentes y operaciones. Frida tuvo que guardar cama durante nueve meses y en esos meses, su pierna derecha no se desarrolló bien y su pie se atrofió. 

Pocos años más tarde, el 17 de septiembre de 1925, Frida sufrió un trágico accidente de tráfico que cambiaría el resto de su vida y su obra. El autobús que le llevaba de la escuela a casa fue embestido lateralmente por un tranvía. Frida sufrió múltiples heridas graves y los médicos no estaban seguros de que pudiera sobrevivir. Tuvo que mantener reposo y fue entonces cuando empezó a pintar. Después de lo que parecía una recuperación completa, Frida empezó a sufrir dolores en la columna vertebral y en el pie derecho, y se sentía siempre cansada y enferma.

La gran pintora mexicana sufrió de dolor generalizado crónico y fatiga extrema el resto de su vida. Sufrió también de cambios de humor, sentimientos de tristeza, depresión y ansiedad, ocasionados gran parte por una vida emocional junto al pintor Diego Rivera marcada por las infidelidades.


Para dar explicación a su estado se ofrecieron una gran variedad de diagnósticos. Enfermedades como la tuberculosis o la sífilis, fueron barajadas. La sometieron a múltiples pruebas y tratamientos durante largos períodos, tanto en México como en Estados Unidos, sin mejoría alguna. En 1920,  la fibromialgia era desconocida por la Medicina pero, una nueva visión del expediente clínico de Kahlo, incluida en la revista Arthritis & Rheumatism (Vol. 43, nº3), del año 2000 y realizada por los reumatólogos: Manuel Martínez-Lavin, Mary Carmen Amigo, Javier Coindreau y Juan Canoso, sugiere que, la verdadera causa del padecimiento crónico de Frida fue una fibromialgia postraumática. Explican que Frida tenía síntomas claros de lo que ahora se conoce bien como fibromialgia.