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Dormir mal puede producir obesidad

Incapacidad para dormir y mantener el sueño. Insomnio / EFE

Incapacidad para dormir y mantener el sueño. Insomnio / EFE

Estudios revelan que existe una relación clara entre poco sueño -menos de seis horas diariasy el incremento del índice de masa corporal

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Un alerta para los trasnochadores o las personas que trabajan en turnos nocturnos: cada vez está más clara la relación entre la falta de sueño y el riesgo de sufrir trastornos tan serios como obesidad, diabetes del adulto, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Una investigación liderada por Orfeu Buxton, médico del Brigham and Women’s Hospital de Boston, indica que dormir poco o romper el ritmo circadiano de sueño puede alterar el metabolismo y aumentar el riesgo de desarrollar diabetes y obesidad, como consecuencia de una inadecuada secreción del páncreas. El trabajo, publicado en la revista Science Translational Medicine, no es el único que ha arrojado luces sobre este asunto.

Otro estudio, esta vez producto de analizar 34 investigaciones que incluian a más de 2 millones de personas de distintos países del mundo, encontró una posible relación entre el trabajo en turnos nocturnos y el riesgo de problemas cardiovasculares (infarto del miocardio o isquemia, especialmente), debido a la ruptura que estos horarios provocarían en el ritmo circadiano de los empleados. Son personas que laboran en sitios de comida rápida, atención en salud, transporte, policías, bomberos o gente del espectáculo. Estos trabajadores presentaron 41% más de riesgo de padecer enfermedad coronaria que el resto de la población.

Por si lo anterior fuera poco convincente, dos investigaciones alertan sobre los riesgos del trasnocho: una, publicada en The American Journal of Human Biology, explora cómo la falta de sueño puede producir impacto en la regulación del apetito, el metabolismo de la glucosa y el incremento de la presión arterial. La investigación, encabezada por Kristen Knutson, de la Universidad de Chicago, muestra que el sueño escaso está vinculado con mayor riesgo de obesidad.

Su estudio revela que hay una asociación clara entre dormir menos de seis horas y el incremento del índice de masa corporal o la obesidad.

Knutson encontró cómo las señales del cerebro que controlan el centro de regulación del apetito son impactadas por las restricciones del sueño. Esto ocurre con la secreción de las hormonas ghrelina (que incrementa el apetito) y leptina (que indica cuándo el cuerpo está satisfecho). El problema es que tal desorientación suele conducir a más consumo de alimento (especialmente carbohidratos) pero a menos actividad física.

Otro estudio, encabezado por Josiane Broussard de la Universidad de Chicago y publicado en Annals of Internal Medicine de octubre de 2012, establece que las restricciones del sueño producen un estado de resistencia a la insulina en los adipocitos, las células grasas del cuerpo. Esto implicaría que el sueño puede ser un importante regulador del metabolismo energético en los tejidos periféricos.

Como explica la médico Berdjouhi Tsouroukdissian, "la grasa corporal está relacionada con los procesos de almacenamiento y liberación de energía.

Cuando los adipocitos no responden adecuadamente a la insulina, aumentan los niveles de lípidos en la sangre, lo cual ocasiona serias complicaciones cardiovasculares. Esta etapa de resistencia a la insulina
precede, con frecuencia, a la instalación de la diabetes tipo 2".

Según la experta, dormir el número adecuado de horas debería considerarse tan relevante como la dieta y el ejercicio para prevenir el sobrepeso, la obesidad y la diabetes.