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Dieta balanceada, actividad física y rutinas preventivas: Aliados en lucha contra el cáncer

La actividad física es indispensable para prevenir todo tipo de enfermedads / Cortesía Bing

La actividad física es indispensable para prevenir todo tipo de enfermedads / Cortesía Bing

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Mantener una dieta balanceada rica en vegetales y frutas parece ser una de las medidas más seguras para prevenir enfermedades. La alimentación sana no sólo es capaz de delinear una buena figura, sino que además es responsable de proteger al organismo de diferentes problemas de salud, entre los que se suma el cáncer.

Esta enfermedad afecta alrededor de 27 millones de individuos en el planeta y se caracteriza por el crecimiento y desarrollo anormal de las células en algunos órganos o tejidos vitales.

Estadísticas de la Organización Internacional de la Lucha contra el Cáncer, revelan que un tercio de los casos de podrían haber sido detectados precozmente y prevenidos a través de la adopción de hábitos saludables.

“Actualmente sabemos que con una buena nutrición, la práctica de actividades físicas y mantener el peso ideal, hacemos un buen trabajo para disminuir las cifras de esta enfermedad, que cobra la vida de alrededor de siete millones de personas en el mundo”, indicó Cono Gumina, primer vicepresidente de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela durante la charla a propósito de la celebración del Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer, en el año 2011.

Lo natural antes de lo procesado
Consumir los alimentos en sus formas más naturales es una recomendación sencilla de seguir, que apoya a la batalla contra el cáncer. Al procesar los alimentos se pierden sustancias valiosas antioxidantes, encargadas de eliminar a los radicales libres e impedir el crecimiento descontrolado de las células.

Las carnes rojas son ricas en sal y pueden aumentar el riesgo de sufrir cáncer, así como las carnes procesadas (jamón, tocineta, mortadela y salchichas) que poseen nitritos de socio, capaces de convertirse en elementos cancerígenos. Si se consumen estas carnes esporádicamente, no se deben someter a muy altas temperaturas, debido a que la combustión libera otras sustancias causantes del cáncer.

Incluir cinco raciones de vegetales y frutas al menú diario aportará múltiples beneficios no sólo en la reducción del riesgo cardiovascular o de sufrir enfermedades metabólicas, sino también cercará aún más la acción del cáncer.

“Los vegetales y frutas aparte de poseer vitaminas importantes para el funcionamiento del organismo, son poderosas fuentes de antioxidantes que protegen del cáncer”, explicó la nutricionista Mayerling López, invitada a la conferencia de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela.

Una ración de frutas corresponde al tamaño de una manzana o mandarina de tamaño medio, un durazno grande o a la cantidad de frutas picadas que caben en una taza. En el caso de los vegetales, una ración equivale a una taza de estos alimentos crudos y media taza de los mismos cocinados.

Es preferible comer las frutas con su piel, previamente lavada para evitar infecciones por bacterias, pues en esta parte del fruto se concentra una gran cantidad de fibras, necesarias para evitar el cáncer colorrectal que podría aparecer al acumularse desechos en los intestinos.

Movimiento en pro de la salud

El Instituto Americano para la Investigación del Cáncer recomienda la práctica diaria de al menos 30 minutos de alguna actividad física que rompa con el sedentarismo. No hace falta inscribirse en un gimnasio ni prepararse como atleta de alta competitividad, implementar una caminata diaria y preferir las escaleras antes que el ascensor contribuye con la causa.  

El movimiento constante ayuda a mantener el peso ideal, lo que disminuye la producción de hormonas que alteren el desarrollo celular. Además, mantenerse activo beneficia el tránsito de los desechos por los intestinos, previniendo que se acumulen y puedan derivar en cáncer en las vías digestivas.

El ejercicio limita las horas que se pasan frente a la pantalla del computador, el televisor o los videojuegos y reduce la circunferencia abdominal que también es factor de riesgo para esta enfermedad. “La obesidad abdominal es aún más peligrosa que la obesidad general para la aparición de cáncer de estómago, colorectal, seno y páncreas”, señala López.

La recomendación para cercenar el camino al cáncer es mantener una circunferencia abdominal por debajo de 80 centímetros en mujeres y menor de 90 centímetros en hombres. Para logarlo es necesario que se respeten los horarios de las comidas, se realicen tres platos (desayuno, almuerzo y cena) acompañados de dos meriendas y se prefieran los alimentos naturales como los vegetales y las frutas. Leer cuidadosamente las etiquetas nutricionales de cada producto es importante para evitar aquellos que contengan grasas trans, así como un aporte elevado de calorías, azúcares y grasas.