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Diagnósticos oncológicos se retrasan más de 3 meses por escasez de material

Los pacientes oncológicos viven con la incertidumbre por el déficit de materiales para el diagnóstico y tratamiento / Francesca Commissari

Los pacientes oncológicos viven con la incertidumbre por el déficit de materiales para el diagnóstico y tratamiento / Francesca Commissari

A la angustia de padecer un tumor maligno, los pacientes deben sumar la ansiedad causada por la búsqueda de materiales agotados

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La incertidumbre es un denominador común para quienes esperan un diagnóstico oncológico. Las fallas que presentan los equipos, la escasez de materiales y la falta de personal, así como el déficit de servicios para tratar la enfermedad, se acentuaron en el último trimestre del año y obligan a los pacientes a esperar más de tres meses para conocer su condición de salud.

A los 58 años de edad, M. G., una oficinista jubilada oriunda de Puerto Ordaz, ingresó al quirófano a comienzo de 2013 para que le retiraran varios quistes de un seno. La biopsia indicó que los eran benignos; sin embargo, los chequeos debían continuar. Acudió al Centro de Diagnóstico Integral Cubo Rojo, en Puerto Ordaz, para practicarse una mamografía. Luego fue con los resultados al hospital de Uyapar, pero no hay mastólogos.  

Desesperada, optó por consultar a un especialista de Senosayuda, pero tampoco pudo obtener un resultado satisfactorio. Llevó los exámenes, pero la imagen del CDI no tiene la calidad suficiente, lo que imposibilita obtener el esperado diagnóstico. Ahora no hay materiales y la espera continúa.

Arianny Ferrer, vocera de Senosayuda en esa ciudad, refiere que no hay material para grabar los ecos mamarios, por lo que cada paciente recibe un escueto informe escrito. Denunció que en varios centros de salud los equipos no están calibrados o no reciben mantenimiento, por lo que la imagen no es precisa. “Con los informes en papel no se puede concluir un diagnóstico. Las mamografías son deficientes”, dijo.

Olga Oviol, presidenta de la Fundación Falcón Unido Contra el Cáncer de Mama, relata que la mayor parte del material para ecografías y mamografías empezó a faltar a mediados de año en todo el país. Hay déficit de placas y los resultados son grabados en CD que requieren equipos de alta resolución, pero no todos los médicos los tienen. Las fallas no se limitan únicamente a los estudios de imagenología. También persisten los problemas para realizar las biopsias.

Sonia, colombiana que trabaja como empleada doméstica en Caracas, relata que acudió al ginecólogo en mayo pasado porque tenía sangrado vaginal. Tras realizarse una mamografía, el médico notó que había una mancha en uno de sus senos. Le indicaron una biopsia, pero 7 meses después no se la ha hecho porque las agujas están agotadas. “El médico me dijo que llamara cada 30 días para saber si habían llegado, pero nada. Insiste en que debo hacérmela, porque sospecha que hay algo anormal y es mejor estar seguros”, relata.

La gastritis que padece Sonia empeoró por la incertidumbre. Planifica regresar a Colombia en Navidad para hacerse la biopsia, si no encuentra las agujas en Venezuela. Loretta Di Giampietro, presidente de la Sociedad Venezolana de Oncología, recordó que recientemente falló el suministro de parafina necesaria para realizar los despistajes. Tampoco hay personal calificado para evaluar las muestras.

“Hay instituciones que no tienen anatomopatólogos. En el Hospital Periférico de Catia, por ejemplo, tienen dos años sin especialistas. La prontitud del diagnóstico es importante para tomar las medidas adecuadas, pero no se puede si no hay personal. Las consecuencias las sufre el paciente”.

Efrén Bolívar, mastólogo de ese hospital y de Senosalud, advierte que los retrasos para realizar los análisis van en detrimento de las campañas para el diagnóstico temprano de la enfermedad. “Sería lo ideal que las pacientes llegaran a los hospitales con la mamografía, pero con frecuencia vienen con tumores sangrantes o ulcerados. La mayoría de los hospitales no cuenta con servicios de imagenología”, expresa. El déficit afecta a todos los pacientes oncológicos, entre ellos, los que sufren de leucemia. Las citas de triaje del Banco de Metropolitano de Sangre están suspendidas desde hace un mes por falta de reactivos. El pasado 7 de noviembre la Sociedad Venezolana de Salud Pública informó que las agujas para biopsias esterotáxicas o por trucut y los equipos para gastrostomía percutánea, usados para alimentar a los pacientes con estrechez esofágica por la presencia de tumores, ya no se consiguen en el país.

En varias instituciones, como el Hospital Oncológico Luis Razetti de Cotiza, los pacientes nuevos deben esperar hasta enero porque las citas están pospuestas para esa fecha.

El presidente de la Asociación Venezolana de Mastología, Ricardo Ravelo Pagés, señala que no hay un número preciso de pacientes a la espera de diagnósticos. La cantidad varía cada vez que alguien acude a una consulta médica. Sin embargo, sólo en el Instituto de Anatomopatología de la UCV se realizan 12.000 biopsias anuales.


Sin tratamiento. Moraima Carrera recibió el diagnóstico de cáncer de seno hace siete meses. Fue recetada con cuatro sesiones de quimioterapia, que recibe en el Oncológico Luis Razetti.  “Gracias a Dios lo conseguí aquí y me las están poniendo. Pero en febrero no se qué pasará porque ya me va a tocar la radioterapia y no hay sitios donde la realicen. Moriremos si no podemos cumplir los tratamientos”, sentencia con temor. La mujer encontró cupo de radioterapia, pero para 2014, en el Hospital Universitario de Caracas.

En centros como el Padre Machado de El Cementerio y el Domingo Luciani de El Llanito no hay disponibilidad. Los equipos continúan dañados. En el mismo hospital Razetti tampoco hay citas para Medicina Nuclear. Un aviso colocado en la recepción del servicio señala que no hay radiofármacos.

En Carabobo también sigue la crisis. Xiomara Huise, paciente, debió empezar con las sesiones hace 5 meses, pero el equipo del Hospital Pérez Carreño de Valencia continúa dañado. “El médico dice que si no me las hago ya, puedo tener algo peor. En el oncológico hay gente esperando desde hace un año. En una clínica cuesta 60.000 bolívares y no los tengo”, afirma.











lcardona@el-nacional.com