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Día Internacional del beso: Besar tiene su ciencia y trae beneficios al cuerpo

Los científicos pidieron a las parejas que se besaran durante diez segundos | Foto Thinkstock

Besar es una muestra de amor, afecto o cariño | Foto Thinkstock

Un cóctel de hormonas y expectativas inconscientes se entrecruzan en el acto de posar los labios sobre distintas partes de cuerpo. En el Día Internacional del Beso, es buebno saber que besar disminuye el estrés y la presión arterial, así como también incentiva nuestro lado más positivo y eleva el autoestima 

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Cuando se besa, no sólo “todo un océano corre por las venas y sobre  la lengua se desviste un ruiseñor”, como expresa la pieza del cantautor dominicano Juan Luis Guerra. El arte por excelencia de los amantes también tiene su ciencia: es una herramienta de “prueba” para hombres y mujeres y genera procesos químicos que potencian la salud.

 Así lo comprueba un texto de reciente aparición, La Ciencia de Besar, escrito por la científica de la Universidad de Texas Sheril Kirshenbaum, que recoge las variantes históricas, sociales y científicas del beso.

 El trabajo resume hallazgos tan curiosos como que 9 de cada 10 personas son capaces de recordar, en detalle, cómo fue el primer beso que dieron. La cifra es mayor que la recuerda, con el mismo nivel de precisión, su primer encuentro sexual.  

 El libro no deja pasar de largo los beneficiosos efectos que tiene para la salud ese acto de posar los labios sobre distintas partes del cuerpo. Besar disminuye el estrés y la presión arterial, así como también incentiva nuestro lado más positivo y eleva el autoestima.

 El beso también eleva los niveles de la dopamina y serotonina,  sustancias que generan sentimientos de deseo y necesidad de estar con la otra persona. 

 Un estudio de la principal agencia de terapia sexual británica Relate indicó, en el año 2006,  que el beso estimula la parte del cerebro que libera endorfinas en el torrente sanguíneo, hormona capaz de crear una sensación de bienestar que actúa como antídoto contra la depresión, los dolores, la fatiga y la ansiedad. 

Otras investigaciones han reportando los cambios positivos que se producen en el cuerpo cuando besamos: la saliva que se intercambia en un buen beso labial limpia los dientes y disminuye la placa bacteriana que se forma alrededor de las encías. También, se sabe que en un beso intenso, una persona puede llegar a quemar 12 calorías por minuto y que la acción ejercita hasta 30 músculos de la cara. 

Desde el punto de vista psicológico, besar a alguien fomenta sentimientos de apego y afecto y aunque un beso puede darse en muchas circunstancias y con diferentes intenciones, lo que está claro es que inspira sentimientos positivos. Al besar se produce oxcitocina, la hormona responsable de la tranquilidad y el bienestar y que también estrecha la vinculación entre las personas. Pero no solo está ella; el cortisol (la hormona relacionada con el estrés) también se activa cuando se besa, pero proporcionando un efecto calmante.

Besar también se ha asociado con un reforzamiento del sistema inmunológico.

 

Ellos y ellas besan distinto 

 El estudio de las ciencias de los besos no es reciente y se llama filematología. Expertos de todo el mundo, como la doctora Helen Fisher de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey han avanzado en las investigaciones hasta precisar, por ejemplo, que la saliva masculina tiene testosterona y que los hombres prefieren los besos húmedos porque desean transferir, inconscientemente, esta sustancia para provocar el apetito sexual en las mujeres. 

 Entretanto, a las damas les serviría el contacto con los labios de los hombres para detectar el estado del sistema inmune de su posible pareja, saber cuánto se cuida y deducir así si es un buen espécimen para ser padre. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sección: Curiosidades médicas

 

Besar tiene su ciencia

 

Un cóctel de hormonas y expectativas inconscientes se entrecruzan en el acto de posar los labios sobre distintas partes de cuerpo

 

Yakary Prado

 

Cuando se besa, no sólo “todo un océano corre por las venas y sobre  la lengua se desviste un ruiseñor”, como expresa la pieza del cantautor dominicano Juan Luis Guerra. El arte por excelencia de los amantes también tiene su ciencia: es una herramienta de “prueba” para hombres y mujeres y genera procesos químicos que potencian la salud.

 

Así lo comprueba un texto de reciente aparición, La Ciencia de Besar, escrito por la científica de la Universidad de Texas Sheril Kirshenbaum, que recoge las variantes históricas, sociales y científicas del beso.

 

El trabajo nos demuestra hallazgos tan curiosos como que 9 de cada 10 personas son capaces de recordar, en detalle, cómo fue el primer beso que dieron. La cifra es mayor que la recuerda, con el mismo nivel de precisión, su primer encuentro sexual.  

 

El libro no deja pasar de largo los beneficios efectos que tiene para la salud ese acto de posar los labios sobre distintas partes del cuerpo. Besar disminuye el estrés y la presión arterial, así como también incentiva nuestro lado más positivo y eleva el autoestima.

 

El beso también eleva los niveles de la dopamina y serotonina, que  generan sentimientos de deseo y necesidad de estar con la otra persona. 

 

Un estudio de la principal agencia de terapia sexual británica Relate indicó, en el año 2006,  que el beso estimula la parte del cerebro que libera endorfinas en el torrente sanguíneo, hormona capaz de crear una sensación de bienestar que actúa como antídoto contra la depresión, los dolores, la fatiga y la ansiedad. 

 

 

Despiece: Ellos y ellas besan distinto

 

El estudio de las ciencias de los besos no es reciente y se llama filematología. Expertos de todo el mundo, como la doctora Helen Fisher de la Universidad Rutgers de Nueva Jersey han avanzado en las investigaciones hasta precisar, por ejemplo, que la saliva masculina tiene testosterona y que los hombres prefieren los besos húmedos porque desean transferir, inconscientemente, esta sustancia para provocar el apetito sexual en las mujeres. 

 

Entretanto, a las damas les serviría el contacto con los labios de los hombres para detectar el estado del sistema inmune de su posible pareja, saber cuánto se cuida y deducir así es un buen espécimen para ser padre.