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Detrás de la talla baja hay otros trastornos de crecimiento

Los síndromes de Turner y de PraderWilli, la insuficiencia renal y los tumores también puede ocasionar que los niños no alcancen una estatura promedio

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Los trastornos de creci-miento en niños preocupan a los expertos. 

Aunque en Latinoamérica no hay cifras exactas de cuántas personas padecen de esta deficiencia hormonal, en el 1º simposio regional de Trastornos del Crecimiento, organizado por Novo Nordisk, calcularon que 1 entre 5.000 nacidos puede tener algún impedimento para desarrollar su cuerpo adecuadamente. 

La médico venezolana Joalice Villalobos, la guatemalteca Susana Soto y la mexicana Katya Faride Herrejón, todas endocrinólogas pediatras, coincidieron en que el crecimiento normal de un niño es un indicador de salud. 

"En Venezuela tenemos aprobada la indicación de la hormona de crecimiento en seis casos. El primero es la talla baja con respecto a la edad gestacional. 87% de los niños que nacen con bajo peso se recuperan antes de los dos años de vida. Pero hay un 7% que no alcanza una talla normal. Si a los 4 años no han entrado dentro de la curva de crecimiento, deben ser tratados", explicó Villalobos. 

Sin embargo, las causas que pueden ocasionar la segregación deficitaria de la hormona de crecimiento, producida por la glándula hipófisis, van más allá de la baja estatura. 

El síndrome de Turner, que afecta a las niñas y produce tallas bajas e insuficiencia ovárica, es otro mal que afecta el desarrollo y que puede mejorarse con el tratamiento hormonal. 

"Si no son atendidas, la talla de esas niñas no pasará de los 1,36 metros. Si se tratan pueden lograr 1.50 metros". 

El síndrome de Prader-Willi, asociado con obesidad, talla baja con relación al peso, hipogonadismo y retardo mental también detiene el crecimiento. La medicación mejora la tolerancia al ejercicio y la adquisición de habilidades motoras, según las expertas. 

La hormona de crecimiento se aplica con una inyección diaria por años en algunos casos, y para toda la vida en los casos crónicos. Suele recetarse hasta alcanzar los 14 años de edad ósea en las niñas y los 16 años en los varones. 

Los niños que sufren de insuficiencia renal crónica y o de cáncer tienen alto riesgo de talla baja y mejoran significativamente su estatura cuando reciben dosis de hormonas de crecimiento. 

"Los de talla baja idiopática son pacientes que tienen talla baja, velocidad de crecimiento baja y expectativa de talla adulta por debajo de lo normal pero que en los exámenes salen con secreción normal de la hormona. Para tratarlos realmente deben estar por fuera de la curva de crecimiento". 

Villalobos hizo hincapié en la necesidad de expectativas realistas para no afectar al joven tratado: "Esta hormona no es de utilidad en todas las causas de talla baja y no mejora la talla normal". Lo idóneo es que los muchachos sean atendidos por un equipo multidisciplinario que, además del endocrinólogo, esté conformado por un nutricionista, un psicólogo y una enfermera educadora. 

Medicina segura

Soto resal- tó que no porque tengan talla baja los niños tienen un desarrollo cognoscitivo menor al resto. "Pero los trastornos de crecimiento sí tienen repercusiones psicológicas: la gente los trata como inmaduros a pesar de su edad, solo porque no son tan grandes como el resto. Eso produce aislamiento social, autoimagen negativa y trastornos emocionales. Les afecta hasta el lugar en el que van en la fila en el colegio", indicó la guatemalteca. 

Sobre este tipo de tratamientos, Herrejón dijo que son "bastante seguros" y que la incidencia de efectos secundarios es muy baja. "Desde 1966 que se aplica la hormona de crecimiento no se han visto efectos que puedan caracterizarse como serios. Las autoridades regulatorias del mundo son mucho más exigentes y mucho más duras en cuanto a tratamientos para la población pediátrica". Destacó que para el uso de cualquier producto farmacéutico hay que hacer un balance entre el beneficio que obtiene el paciente y los efectos secundarios a los que se enfrenta.