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¿Cuáles son los síntomas de un tumor en la hipófisis?

Un tumor en la hipófisis puede causar la condición conocida como acromegalia / Foto Cortesía Bing

Un tumor en la hipófisis puede causar la condición conocida como acromegalia / Foto Cortesía Bing

Aumentar de talla significativamente y sin razón alguna, en edad posterior al período de crecimiento, puede ser un síntoma de alerta de una patología conocida como acromegalia

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El cambio del aspecto físico de una persona que está sufriendo de acromegalia es lento y progresivo, se puede poner en evidencia cuando se comparan fotografías de años anteriores. Esta patología es producida por un tumor ubicado en la glándula hipófisis, que está produciendo grandes cantidades de hormona de crecimiento. Dicha glándula se encuentra dentro de una caja ósea llamada “la silla turca” situada en la base del cráneo, y que además, a través de sus secreciones hormonales, es la encargada del control y funcionamiento de las glándulas periféricas: tiroides, testículos, ovarios y suprarrenales.

 Cuando el exceso de hormona de crecimiento es en la pubertad, hay un aumento exagerado de la talla, se produce un gigantismo. Pero, de acuerdo al doctor Orleans Adrian Garbi, médico endocrinólogo, una persona adulta con acromegalia no puede crecer en altura ya que las partes extremas de los huesos largos se han cerrado y crecen solo las zonas distales, como en manos y pies.  

“Las manos y los pies de estos pacientes son grandes: los anillos en los dedos ya no le sirven, cambian de talla en los zapatos, por ejemplo pasan de la talla de zapatos de 38 a 42. Hay prognatismo: el maxilar inferior crece, las piezas dentarias inferiores se separan, por lo que el odontólogo debe estar también pendiente de estos cambios”, destaca.

 El endocrinólogo explica que la acromegalia suele ser una enfermedad silente en los comienzos y poco conocida. “No es una patología frecuente y hasta un médico internista puede pasar por desapercibido su diagnóstico. El paciente llega a una consulta después de ocho años de haber desarrollado la enfermedad”, comenta el especialista.

 A esto último, el doctor considera necesario la detección temprana del tumor en la hipófisis, ya que mientras más grande se encuentre, la enfermedad se agrava: “Se pueden presentar también dolores de cabeza a causa de la presión que ejerce el tumor en la hipófisis. Incluso, la persona manifiesta problemas en la visión y sus órganos pueden crecer. De la misma forma, se generan cambios metabólicos o hasta se puede desarrollar una diabetes”.

Con respecto al tratamiento, el galeno refiere que suele ser quirúrgico en combinación con la prescripción de medicamentos. “Todo depende del tamaño del tumor. Si es pequeño, lo mejor es removerlo. Por otro parte, el tratamiento con el octreotide previene la formación de hormonas del crecimiento y logra una reducción tumoral”, expone Adrián.

Por otra parte, el especialista concluye haciendo énfasis en la evaluación temprana: “El diagnóstico no es difícil, en caso de sospecha se debe determinar los niveles de hormona de crecimiento, que van  a estar elevados. Mientras más precoz sea su detección, menos problemas se tienen”.