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Autismo surge en el embarazo, según un nuevo estudio

Para detectar signos de autismo se hicieron experimentos de seguimiento de ojos / BBC Mundo

Para detectar signos de autismo se hicieron experimentos de seguimiento de ojos / BBC Mundo

Anomalías en el desarrollo de ciertas estructuras cerebrales del feto serían la causa del autismo, revelaron neurólogos estadounidenses

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Anomalías en el desarrollo de ciertas estructuras cerebrales del feto serían la causa del autismo, revelaron neurólogos estadounidenses, un descubrimiento que podría ayudar a detectar este síndrome más temprano.

Según los investigadores, que publicaron sus hallazgos en la revista New England Journal de Medicine, esto supone "evidencia directa" de un origen prenatal del autismo.

De ser confirmado por investigaciones adicionales, "se puede deducir que esto refleja un proceso que ocurre mucho antes del nacimiento", dijo Thomas Insel, director del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH), que financió el estudio.

"Estos resultados muestran la importancia de la intervención temprana" para tratar el autismo, que afecta a uno de cada 68 niños en Estados Unidos y no tiene cura conocida.

"El autismo es generalmente considerado como un trastorno del desarrollo del cerebro, pero la ciencia aún no ha identificado ninguna lesión responsable" de esta dolencia, dijo el investigador.

"El desarrollo del cerebro del feto durante el embarazo incluye la creación de una corteza compuesta por seis capas diferentes de neuronas", explicó Eric Courchesne, director del Centro de Excelencia en Autismo de la Universidad de California en San Diego, coautor de la investigación.

"Hemos encontrado, solamente en algunas partes, anomalías en el desarrollo de las capas corticales en la mayoría de los niños con autismo", dijo.

Los médicos analizaron muestras de tejido cerebral post-mortem de 11 niños autistas de dos a 15 años de edad en el momento de su muerte, y los compararon con muestras de un grupo de control de otros 11 niños que no eran autistas.

Los investigadores analizaron una serie de 25 genes que sirven como biomarcadores para ciertos tipos de células del cerebro que forman las seis capas de la corteza. Hallaron que estos biomarcadores estaban ausentes en el 91% de los cerebros de los niños autistas contra el 9% en el grupo de control.