• Caracas (Venezuela)

Salud y Bienestar

Al instante

Antioxidantes son un lujo innecesario

Vegetales frescos

Vegetales frescos

Especialistas recomiendan una alimentación balanceada para proteger al organismo del daño celular. Suplementos vitamínicos y minerales no aportan beneficios significativos para la salud

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Una dieta rica en vitaminas, minerales y antioxidantes, baja en vegetales y fibras, pero alta en pastillas y complementos nutricionales de todas las marcas imaginables: más o menos, esa es la situación actual de la nutrición de los venezolanos y del mundo en general. En Estados Unidos se calcula que 52% de la ciudadanía consume suplementos alimenticios ricos en antioxidantes, como vitamina E y betacaroteno, de acuerdo con cifras citadas por la revista Scientific American. La tendencia contrasta con las cifras de obesidad que se registran en la nación del Norte y también en Venezuela, considerado uno de los países con más obesos en América, de acuerdo con el médico nutriólogo Jorge León.

Pero el furor por el consumo de antioxidantes en forma de cápsulas y pastillas podría ser una moda y no una tendencia justificada en evidencia científica. Estudios recientes sugieren que complementos nutricionales que se comercializan como ricos en antioxidantes, en realidad no alargan la vida ni protegen contra afecciones específicas, como el cáncer.

De acuerdo con Juan De Sanctis, director del Instituto de Inmunología de la Universidad Central de Venezuela y doctor en Ciencias Fisiológicas, suplementos de ese tipo no compiten con los beneficios de una alimentación balanceada, que cubra las necesidades vitamínicas por vías naturales. “No hay nada mejor que una buena dieta, prolongada y permanente, que incluya el consumo de protectores de células. Los vegetales verdes, la zanahoria y el tomate, por ejemplo, contienen un  gran número de compuestos antioxidantes naturales”.

Óxido. En ocasiones, los suplementos nutricionales se comercializan sin suministrar mucha información sobre su acción: el empaque señala que previenen ciertas enfermedades o que son positivos para la salud de la piel, cabello y vista, sin mayores detalles. En realidad, los antioxidantes son moléculas que combaten los procesos oxidativos celulares, que se liberan por la presencia de radicales libres en el organismo, señala De Sanctus. “Los antioxidantes favorecen la formación de complejos no oxidantes, pues inducen la generación de productos celulares no tóxicos”.

Lo que no todos saben es que el proceso oxidativo es también beneficioso para la salud, pues contribuye en la defensa contra agentes infecciosos; los glóbulos blancos se valen de la oxidación –la generación de radicales libres– para eliminar bacterias y microorganismos. Es falso que los antioxidantes  puedan o deban detener ese proceso natural. Un dato más, destaca De Sanctis, es que la oxidación celular no origina el envejecimiento, como a veces se hace ver, sino una consecuencia: “El exceso de radicales libres es lesivo, pues se pierde la función protectora que tienen y ocasiona daños en el organismo, lo que produce enfermedades. Este proceso surge a causa de la edad”.

Tampoco quiere esto decir que los antioxidantes sean absolutamente dañinos. El organismo produce, en la medida justa, los antioxidantes necesarios para evitar que los radicales libres atenten contra las células e, incluso, contra la estructura del ADN. Así lo explica Jorge León: “Estas moléculas impiden que se desaten reacciones oxidativas nocivas, o permiten, si hay algún daño, que puedan revertirse. Elementos oxidantes y antioxidantes existen en equilibrio perfecto”.

Lo que sucede es que la raza humana vive expuesta a agentes externos que atacan constantemente al organismo e inducen la liberación excesiva de radicales libres: el sol, la contaminación, una dieta alta en grasas, el tabaquismo, entre un largo etcétera, son agresores cuya acción prolongada deriva en varios tipos de cáncer, como se ha comprobado.  En esas condiciones, el consumo de antioxidantes parece más que oportuno para contrarrestar ese efecto.

Las investigaciones más recientes señalan que ni los suplementos nutricionales más complejos pueden detener enfermedades o detener el daño celular iniciado por estos agentes. Tampoco prolongan la vida. El científico David Gems, del Instituto de Envejecimiento Saludable de Londres, lo puso a prueba al inhibir en gusanos la producción de ciertos antioxidantes. Sin embargo, los gusanos mutados genéticamente vivieron el mismo tiempo que otros de su especie, pues no fueron expuestos a agentes oxidativos externos.

¿Entonces? “Los antioxidantes no son buenos ni malos. Pueden coadyuvar para el mantenimiento de una buena salud, pero no son preponderantes”, indica De Sanctis, que además calcula que la ingesta prolongada de esos fármacos pudiera reducir en 15% los riesgos de contraer enfermedades oncológicas o el mal de Alzheimer. “No es un porcentaje alto e inclusive pudiera ser menos, por eso creo que la reducción de radicales libres debe propiciarse con una dieta saludable. Es una medida razonable y no es costosa”, señala. 

León coincide. “Una alimentación balanceada debería ofrecernos los alimentos que nos otorguen en la medida justa los elementos antioxidantes que nuestro cuerpo requiera. En los últimos años han surgido estudios médicos serios que determinan que algunos de esos complementos alimenticios, lejos de ayudar a evitar que ocurran los procesos oxidativos, pudieran aumentar el riesgo de aparición de enfermedades. Recomiendo precaución y no abusar de su consumo, mientras la sociedad comprende la necesidad de adoptar hábitos beneficiosos permanentemente”, apunta.

Insumos efectivos

No serán antioxidantes, pero cómo ayudan para proteger al organismo del deterioro celular. El protector solar, sombrillas y sombreros, tapabocas –para ciudades muy contaminadas y para actividades laborales que impliquen contacto con asbesto, sílice, pesticidas y químicos agresivos–, apagar el cigarrillo y moderar la ingesta de refrescos, bebidas alcohólicas y frituras, y una rutina diaria de ejercicios moderados son medidas igualmente válidas para preservar la salud, recomendadas por los especialistas.