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Alzheimer expone la vida de terceros con altos niveles de estrés

La enfermedad recibe el nombre del psiquiatra y neurólogo alemán Alois Alzheimer quien describió el trastorno entre 1906 y 1907 |Foto: Archivo

La enfermedad recibe el nombre del psiquiatra y neurólogo alemán Alois Alzheimer quien describió el trastorno entre 1906 y 1907 |Foto: Archivo

Laboratorios Nolver apoya un seriado de talleres dirigidos a cuidadores, que brindan educación y una buena orientación profesional y así desarrollar las condiciones para cuidar a una persona con demencia

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La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia en el mundo. Es responsable de 70% de los casos de demencia que existen actualmente en el mundo los cuales llegan a 47,5 millones, de acuerdo con los cálculos de la Organización Mundial de la Salud.

Como lo describe la OMS, el trastorno tiene un gran impacto en el paciente pero también en su grupo familiar y cuidadores, los cuales van a requerir del mayor apoyo de los servicios sanitarios y sociales del país.

Sandra Crespo, neuropsicóloga de la Universidad Central de Venezuela,  confirmó que el rol de cuidador principal (que usualmente lo ejerce un familiar cercano) es bastante arduo. Los cuidadores de un paciente con demencia están expuestos a situaciones de mucha tensión y estrés que pueden afectar su salud emocional y física. 

Sostiene la especialista en psicología clínica que con una buena información se estará en condiciones de asistir a una persona con demencia. “Los cuidadores más recomendados son aquellos que tienen una aceptación de la enfermedad y pueden asumir el rol con amor y comprensión”, agregó.

En Venezuela existen diversos programas de educación para pacientes y cuidadores entre ellos los impartidos por la Fundación Alzheimer de Venezuela y el Hospital Universitario de Caracas. “Recientemente se están realizando unos talleres para la comunidad, auspiciados por Laboratorios Nolver, en el que se tratan conceptos fundamentales sobre la enfermedad, manejo cotidiano, cuidado del cuidador, entre otros tópicos, y es llevado a cabo por la neuróloga Mónica Peña y mi persona, con el fin de multiplicar conocimientos que repercutan en una mejor calidad de vida para el paciente y su familiar”, afirmó Crespo.

Perdiendo destrezas

La enfermedad recibe el nombre del psiquiatra y neurólogo alemán Alois Alzheimer quien describió el trastorno entre 1906 y 1907. Por alguna razón de origen aún no identificado, ciertas proteínas de nuestro cerebro se acumulan cerca de las neuronas, estas forman unas barreas que van impidiendo el paso normal de los impulsos nerviosos, especialmente en la zona donde se almacena información.

Este proceso, que es irreversible, es el causante de las fallas de memoria, de atención, cálculo, comprensión y cambios en el carácter y la personalidad. Su progresión está clasificada en tres niveles: inicial, moderada y severa. “La realidad más difícil a la que suele enfrentarse un familiar es que es una enfermedad degenerativa, es decir, que en el día a día va ir evidenciando cómo el paciente pierde destrezas y habilidades y se va haciendo cada vez más dependiente”, comentó Crespo.

No se ha encontrado una causa específica, pero ciertos factores son responsables del desarrollo de la afección. El más importante es la edad (a partir de 65 años), los relacionados con los problemas vasculares, como la diabetes, la hipertensión y la obesidad en la mediana edad, el tabaquismo y la inactividad física y mental. Los genes tienen un rol significativo, sin embargo, son infrecuentes los casos en una misma familia. (Menos de 1 caso por cada 1.000 personas afectadas de Alzheimer de acuerdo con la Federación Internacional de Alzheimer).    

Ambiente y paciente bajo control

De acuerdo con la neuropsicóloga se hace necesario un cuidador cuando la persona afectada por Alzheimer tiene problemas para realizar las actividades básicas de la vida diaria. “Si olvida si comió, cómo prepararse o calentarse la comida o tomarse los medicamentos, necesita estar monitoreado para garantizar que lleve a cabo las actividades que mantienen su salud y cuidado personal”, agregó la especialista.

Las recomendaciones para salir al paso con las situaciones difíciles que pueden presentarse son particulares a cada caso, (cada persona con Alzheimer es único en sus manifestaciones), sin embargo, la doctora Crespo pide actuar siempre bajo la máxima de la empatía y amor.  “Del cuidador depende en gran medida que no se desencadenen en el paciente síntomas psicológicos y conductuales. Si el cuidador y el ambiente están tranquilos, el paciente estará tranquilo; si el cuidador está ansioso o enojado, el paciente será más difícil de manejar”, recalcó.

Algunas sugerencias de la neuropsicóloga aplicables en situaciones cotidianas, es seguirle la corriente al paciente siempre que sea posible, ya que confrontarlo con sus déficits o equívocos no tiene sentido. Otro recurso es distraerlo de su idea fija con otra actividad. “No se recomienda en ningún caso obligar, gritar y mucho menos violentar a una persona con Alzheimer. Es importante que todas las acciones que se lleven a cabo se enmarquen en armonía, diversión y de una forma lúdica”, agregó.

El cuidador también debe estar atento a su salud. “El cuidado del cuidador es fundamental, debe tener un tiempo para su relajación, espacios de ocio y esparcimiento. Debe comprender que mientras mejor esté, en mejor disposición va a estar para cuidar a su paciente”, concluyó Crespo.

Información: Nota de Prensa.