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Alcohol y cigarrillo generan pérdida de fuerza y rendimiento en el cuerpo

Los excesos del fin de semana luego de ejercitarse distorsionan las actividades que el cuerpo realiza para formar músculos o quemar calorías |Foto: Archivo

Los excesos del fin de semana luego de ejercitarse distorsionan las actividades que el cuerpo realiza para formar músculos o quemar calorías |Foto: Archivo

Carlos Acuña, entrenador de la cadena Gold’s Gym, resume que la combinación de estos hábitos afecta los elementos en los que se basa el acondicionamiento físico

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Una persona que está entrenando con frecuencia y tiene objetivos claros con respecto a lo que quiere lograr con su esfuerzo en el gimnasio, deberá tener en cuenta que una noche de excesos de alcohol y cigarrillos castiga enormemente el cuerpo y lo perjudica para seguir avanzando.

Carlos Acuña, entrenador de la cadena Gold’s Gym, resume que la combinación del hábito tabáquico y el alcohol afecta los elementos en los que se basa el acondicionamiento físico y lleva a perder fuerza y rendimiento, además que no se está aprovechando el aporte fundamental que da ejercitarse: mejorar el organismo para disfrutar de una vida saludable.

El especialista en entrenamiento híbrido explicó que las toxinas del cigarrillo y el alcohol se interponen en las funciones del organismo, lo que dificulta lograr el objetivo de controlar el peso y desarrollar musculatura:

Recuperación lenta: la fase de descanso es fundamental para los músculos que están llevando a cabo un proceso de adaptabilidad luego de trabajo intenso. Con el alcohol y el cigarrillo se afecta el proceso y hace que se duplique el tiempo de recuperación, lo cual perjudica el resultado final de los planes de entrenamiento.  

Peor rendimiento: está demostrado que el cigarrillo afecta la respiración. Un mal intercambio de oxigeno y dióxido de carbono en el organismo afecta todo el sistema relacionado con la generación de energía.    

Aumento de la frecuencia cardíaca: los fumadores tienen una frecuencia cardíaca 30% mayor que los no fumadores. Esto lleva a un gasto mayor de energía y aumenta la presión sanguínea, que pese a ello, lleva menor cantidad de sangre a los órganos y por consiguiente afecta el desempeño.  

Mal control de peso: el alcohol no solamente es una sustancia llena de calorías sino que tiene un efecto que inhibe la función del organismo de quemar por sí mismo la grasa, un proceso que se activa con el ejercicio.

Por estas razones Acuña expresó que los excesos de fines de semana son también la principal razón del por qué los lunes y martes son los días más difíciles en el gimnasio. Opinó que dedicarse al entrenamiento físico también implica un mejor control de las costumbres de beber y o dejar de fumar.   

Círculo virtuoso

Acuña aseveró que el ejercicio también puede ser generador de cambios en personas fumadoras. La exigencia y el orgullo de la persona por cumplir con sus metas de controlar el peso o generar masa muscular lo impulsan a ir adoptando estilos de vida saludables, que incluye una mejor alimentación y la abstención de fumar y beber.

Recomendó el instructor a los fumadores comenzar un buen entrenamiento en el gimnasio, luego de una evaluación física. Con el resultado obtenido el entrenador diseñará un programa de ejercicios para que la persona desarrolle progresivamente aspectos que mejoren su condición física y que la motiven a dejar hábitos que atentan contra su salud integral.


Información: Nota de Prensa