• Caracas (Venezuela)

S:D:B Alejandro Moreno

Al instante

¿Cómo se llama la película?

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Mañana de domingo. Un barrio con nombre de pájaro cantor. Tres malandros se meten en una casa que ya tenían señalada porque en ella había algunos aparatos y bienes por ellos apetecidos. Uno solo está armado. Someten a la familia. Dos mujeres son violadas por los que están desarmados mientras el otro amenaza con el hierro. Nadie puede impedirlo. Seleccionan con calma los enseres que se van a llevar. Llegaron sin carro para cargar los objetos porque saben que en la calle, frente a la casa siempre está estacionada una camioneta. Son de la zona. Vigilan de vez en cuando para que no vaya a interferir el dueño del vehículo. Cuando éste aparece, lo dominan, le meten en la casa y se lo expropian. Empiezan a cargar. Demasiado tráfago para una sola pistola. En un descuido, uno de los hombres de la familia que siempre ha estado pilas, se abalanza sobre el empistolado y le quita el arma. Desarmado el malandro, el resto de los habitantes se le van encima y lo inmovilizan. Los otros dos huyen. Alguien de la comunidad ha visto y comienza a tocar una cacerola. El sonido se multiplica porque es la señal en la que los pobladores han convenido. Corre la gente y llega al sitio. Las víctimas cuentan a sus convecinos lo que ha sucedido. Comienza el linchamiento, cosa ya previamente acordada para cuando haya un atraco o un crimen y el delincuente sea dominado. Se ejecuta en forma sistemática, con orden, por pasos bien definidos, con parsimonia, fruición y regodeo. Primero, las mujeres violadas descargan sobre el malandro fuertes bastonazos teniendo cuidado de no producirle la muerte. Siguen los demás propinando golpes que causen heridas, pero no mortales. La idea compartida por todos es hacerle sufrir. Él, que a tantos ha hecho daño, tiene que padecer dolores y sufrimientos aún mayores. Para aumentar sus padecimientos, lo arrastran por la calle. Cuando todavía está en capacidad de sentir, lo rocían con gasolina y le prenden fuego.

No es una película de terror; es una realidad pavorosa, de espanto y crueldad que solo llega a su fin con la muerte más atroz.

En la comunidad de al lado ya están reuniéndose y planificando lo mismo para el atracador conocido que se engríe de robar impunemente y meterse con las mujeres.

El ejemplo cunde. La violencia se alimenta a sí misma, crece, engorda, invade espacios, inunda de mal cada día a toda la sociedad carente de autoridad que sancione y proteja.

Aunque parece una salvajada, y lo es, en lo más hondo se trata de un problema político; sin cambio total de régimen, no saldremos de él.