• Caracas (Venezuela)

S:D:B Alejandro Moreno

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S:D:B Alejandro Moreno

Tasa de homicidios y Venezuela

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En marzo de este año de gracia 2014, la ONU ha publicado el estudio global sobre homicidios de 2013, cuyos últimos datos pertenecen a 2012. Los números descarnados son una buena incitación a sacar conclusiones más cualitativas que numéricas. Al estudiarlos en relación con los problemas de seguridad que padecemos en la actual sociedad venezolana y con las distintas interpretaciones y explicaciones de los mismos que sistemáticamente han dado tanto el gobierno como muchos de los articulistas que opinan sobre ellos, hallamos que dichas opiniones, del estudio no salen confirmadas.

La imagen del país, en lo que respecta a estos problemas, difundida internacionalmente por el gobierno, para lo cual ha creado hasta un “Ministerio para la defensa mundial de Venezuela”, ha sido muy claramente expresada por Ramonet en el Hay Festival celebrado en Cartagena de Indias los primeros días de febrero de 2014: “Los índices actuales de inseguridad y desempleo son bajos, no se comparan con los que tenía Venezuela antes de la llegada de Chávez”. Dejo de lado lo del desempleo para centrarme en lo que se refiere a los “índices actuales de inseguridad”. Internacionalmente, la inseguridad extrema, esto es, la que pone en peligro la vida de los ciudadanos y la deja a merced del asesino, no se mide por índices sino por “tasa de homicidios”, o sea, el número de asesinatos intencionales sobre cada cien mil habitantes, por año. El citado estudio reporta dichas tasas desde el año 2000 hasta el 2012, ambos incluidos, pero por otras vías conocemos esos mismos datos desde mucho antes. Si nos remontamos al año anterior a la “llegada de Chávez” (1998), observaremos una tasa de 20, cuando la tasa promedio mundial estaba en torno a 8, mientras en el año final del estudio (2012) encontramos una de 53.7, cuando la tasa promedio está fijada en 6.2, siendo la fuente de información PROVEA y organismos oficiales. La fuente para quien esto escribe más confiable, por varios motivos que sería largo explicar, es la no oficial, el Observatorio Venezolano de Violencia, el cual cifra la tasa de 2012 en 73 y la de 2013 en 79, lo cual ha suscitado las iras del ministro del interior. De todos modos, aceptando como válida la oficial, no parece nada inferior a la del último año de la llamada cuarta república.

Las referidas interpretaciones y opiniones, han señalado con insistencia a la pobreza como causa de la violencia. En el estudio de la ONU hallamos que los pueblos con mayor porcentaje de pobres tienen tasas bajas de homicidios: Haití, 10.2, Bolivia, 12.1, India, 3.5. Hay algunos que la tienen alta (Honduras, 90.4), pero esa misma variedad indica que no hay correlación entre pobreza y crimen letal.

Nuestros gobernantes actuales hablan sin cesar de otra causa: el capitalismo y el consumismo. Los países más capitalistas y consumistas tienen tasas bajísimas: USA, 4.7, Italia, 0.9, Francia, 1.0, Alemania, 0.8, Inglaterra, 1.0, incluso las que están en crisis mayor: España: 0.8, Grecia, 1.7, Portugal, 1.2.

La otra causa también muy enfatizada, los programas violentos de los medios, tampoco se relaciona con altas tasas. Los más violentos para niños han sido siempre los de Japón, país que tiene una tasa de 0.3; el otro es Estados Unidos cuya baja tasa ya he señalado.

Los datos científicamente confiables echan por tierra las especulaciones interesadas del gobierno y las de simple sentido común de muchos de quienes opinan y son escuchados.

Otros son los verdaderos factores de esta inseguridad, el primero de los cuales es la absoluta impunidad. Todo se resume en que en Venezuela se puede matar sin control y, si se puede, alguien lo hará.