• Caracas (Venezuela)

S:D:B Alejandro Moreno

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Impunidad fatal

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Lo fatal es lo total y absolutamente inevitable. Fatal es la cualidad de aquello que ha sido decretado por el Fatum, esto es, el hado en la lengua de Cervantes. El Fatum es en la mitología romana el dios equivalente a la diosa Moira o las diosas moiras hijas de Ananké, la Necesidad absoluta, en la mitología griega, cada una de las cuales regía y aseguraba el cumplimiento de los distintos aspectos de lo que inevitablemente había de suceder. Estamos en asuntos de dioses, pues. O de superdioses. Los dioses, en efecto, estaban ellos mismos muy divinamente sometidos a los decretos de las moiras ante los cuales, por tanto, no eran libres. Ananké era la fuerza superior a todo lo pensable, surgida de la nada al principio de los tiempos y hecha a sí misma. Sus decisiones, absoluta y exclusivamente suyas, determinaban, sin la mínima posibilidad de escape, el futuro de hombres y dioses, eso que llamamos destino, lo más opuesto pensable a la libertad.

No necesitamos, sin embargo, recurrir a la pagana mitología ni al famoso “tiempo de Dios” supuestamente “perfecto”, porque en Dios no hay tiempo ni perfecto ni imperfecto dado que es eterno, para explicar destinos implacables totalmente terrenales. En éstos es en los que nos encontramos entrampados y atrapados. Lo bueno de los destinos terrenales es que son históricos, en tiempo fluyente, y no eternos. Resultan de la acumulación, confluencia, interacción, síntesis al modo químico, de acontecimientos que se repiten y complican a lo largo de un tiempo de forma que llegan a establecerse como sistema estable y, sin embargo, dinámico, determinando, así, su propia repetición insistente convertida en destino necesario.

La impunidad del crimen es, así, ya, hoy, sistema fatal y destino. ¿Cómo superarla si los homicidios durante el pasado año fueron 25.000? ¿Cuántos policías, cuántos fiscales, cuántos jueces, cuántos abogados, cuántos recursos de todo tipo, cuantos… se necesitarían para que no quedaran impunes? ¿Y si añadimos los secuestros, los atracos a mano armada sin muertos, los robos, los delitos de drogas…?

Ya hemos llegado a la impunidad como sistema establecido y fatal.

Si pensamos que ella es el factor principal en esta incontenible expansión del crimen y no los muchos que con absoluta irresponsabilidad inventa este depravado gobierno que no cumple con su deber, ¿tendremos que someternos al destino de estar siempre expuestos a la muerte en cualquier esquina o en nuestra misma casa?

Ultimo: ya nos están inundando de mentiras para que el policía asesino de niños quede impune.