• Caracas (Venezuela)

Rubén Osorio Canales

Al instante

Con la unidad todo

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El régimen anda peor cada día. Nunca pensé que una simple firma de ciudadanos pidiendo un revocatorio, haya podido desquiciarlo  como lo ha hecho. Tampoco pensé que una AN  elegida por el pueblo y ahora en manos de la oposición,  haciendo lo que tiene que hacer,  que no es otra cosa que legislar y controlar al gobierno, haya podido convertirse en un  foco de  perturbación mental tan grande para las más visibles cabezas de  la llamada “alianza cívico militar”  que ha llevado a este país al borde del precipicio en el que se encuentra.

A nadie ha podido sorprender la actuación del TSJ y del CNE porque eso estaba sentenciado desde que la saliente AN decidió violar la Constitución y ratificar en sus cargos a las chicas del CNE que tan buenos servicios han prestado al régimen  y llenar el TSJ de gente que si bien no cumplen los requisitos para el cargo, son lo suficientemente inescrupulosos y obedientes  como para sentenciar según los deseos de la dictadura. Tampoco pensé que un  régimen  que a diario saca debajo de la manga la letra más chiquita del abuso de poder, pudiera dar tanta muestra de debilidad como la que exhibe  todos los días, ante la presencia de una oposición que si bien tiene un discurso bien armado, exagera en la prudencia a la hora de actuar.

Y uno se pregunta qué está  pasando?, por  qué Maduro dice que aun si su poder es revocado,  nada entregará a la oposición?, por qué Diosdado recurre a diario,  al más furibundo mazo que puede exhibir un dictador para silenciar las voces de la protesta y pasar todas las horas con el maloliente lenguaje de la mentira y la amenaza? por qué Jorge Rodríguez en vez de darle la cara a los problemas de Caracas, ha desempacado sus fórmulas para dar al traste con el llamado a revocatorio? por qué han abierto una nueva lista de Tascón y exigen públicamente el despido de todo funcionario que haya firmado las planillas y sin prueba alguna,  como es su costumbre, inventan el  exabrupto    según el  cual las casi dos millones de firmas obtenidas son producto de una diabólica manipulación opositora? por qué Padrino habla como habla y Rodríguez Chacín,  un hombre hermanado con el paramilitarismo y los colectivos violentos como lo indica su larga hoja de servicios,  dice lo que dice? ¿Qué es ese cuento de con la OEA nada, con Unasur todo? Por qué el régimen en todas sus instancias  dedica todo su  tiempo a hablar de violencia,  si en el país un 83% de su población quiere un cambio ya,  sin derramamiento de sangre?

La razón de todo esto es que la sala situacional del régimen,  que a diario se reúne para diseñar los pasos a dar, ha descubierto que no hay forma de evitar la derrota en el revocatorio, ni en ninguna elección por venir, razón por la cual tomaron la decisión de impedirlo a como diera lugar y para ello piensan que no hay mejor fórmula que  sembrar el caos y profundizar la confrontación, burlarse  a diario del pueblo y del  estado de derecho, olvidarse de diálogos y elecciones y recurrir  a la violencia de los colectivos, de la GN,  a las agresiones a la Constitución por parte del MP, del CNE y del TSJ formado en su totalidad por jueces,  militantes unos y mercenarios otros,  convertidos en un  vil instrumento  para desconocer la voluntad popular.

Nada de esto es nuevo, nada hay en esa conducta que no aprendiéramos en estos diecisiete  años de abusos salvajes, sin embargo y a pesar de las críticas, advertencias y dardos venenosos que suelen lanzar tanto la oposición más radical, como los laboratorios de guerra sucia,  ninguno de los abusos cometidos por este régimen  ha impedido su vertiginosa caída,   por eso la prepotencia y el desprecio exhibidos sin pudor durante tantos años, van acompañados hoy día por un miedo reverencial provocado por el hecho de que las rutas del pueblo y de la oposición han coincidido y hoy podemos decir que son las mismas, tal como quedó demostrado el 6-D,  cuando ambos factores  juntos,  lo derrotaron estrepitosamente.

Ese día el régimen con su cínica y proverbial ambigüedad,  en un primer párrafo del discurso reconoció una derrota que,  en un segundo párrafo,  desconoció, para de inmediato entrar en los caminos que mejor conoce  como son la arbitrariedad y el abuso de poder todo apoyados en mentiras burdamente prefabricadas que ya han dejado de tener el efecto de hace algún tiempo.

Todo esto no hace otra cosa que decirnos que si bien es cierto que pueblo y oposición,  contra viento y marea,   deben evitar la confrontación violenta que el régimen promueve todos los días a punta de irracionalidad y mentiras, también es cierto que con mucha imaginación y sin tregua,  pueblo y oposición deben mantener la resistencia en la calle, unidos,  eso sí, en un mismo propósito de cambio para lo cual hay que unir acción y propósito, hecho que dependerá del discurso de la verdad y de  la reciedumbre del  poder de  convocatoria del liderazgo opositor.

No es momento de equivocarse.   Este es el momento de la unidad por el cambio que se dio el 6-D para llegar a esa, tan inevitable, como urgente,  gran concertación nacional,  que hará posible retomar la ruta de la democracia.  Sin mantener esa línea de conducta, olvídense del tango, no será posible cambiar nada. La consigna es con la unidad todo, sin la unidad nada. El pueblo unido nunca será vencido.