• Caracas (Venezuela)

Rubén Osorio Canales

Al instante

Las propuestas de un patriota

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Proponer en una rueda de prensa las ideas que, según su criterio, se deberían ejecutar para salir del barranco enlodazado en el que nos encontramos como lo hizo Lorenzo Mendoza, un patriota de verdad y a toda prueba, merecía una respuesta inteligente para rebatirla y nunca una patanería llena de insultos como lo han hecho el señor Maduro y los más radicales del régimen y especialmente el ex presidente de la AN, quienes no pueden con ese despecho producto del poder perdido, hecho que los carcome y no los deja pensar.

Esta autocracia cívico-militar que desfigura cada día a Venezuela, que la arruina sin piedad a cada minuto, no ha entendido que las ideas no se degüellan, como decía el maestro Prieto Figueroa, sino que se discuten y para hacerlo con propiedad hay que recurrir a realidades y no a ficciones, hay que tener conocimiento y argumentos muy convincentes y sobre todo una capacidad de autocrítica que les permita reconocer errores y así poder llegar a las soluciones. Nada de esto está en la lista patrimonial de un régimen que todavía en pleno siglo XXI cree que mandar es gobernar, que amenazar es un argumento, que llegar a acuerdos es un acto de traición y hablar de adversarios en lugar de enemigos es un acto de cobardía.

Lo que hemos visto a lo largo de estos diecisiete años es una cadena de exabruptos que nos arrastraron a estos territorios donde la emergencia humanitaria aparece como una tabla de salvación y lo único que se pide para salir de ese hueco oscuro que nos está anunciando hambrunas, y otras calamidades, es una simple rectificación que nos lleve a una corrección de rumbo, sin abandonar los programas sociales y mucho menos el protagonismo del pueblo en la reconstrucción del país y sus instituciones. Esa es la premisa fundamental del cambio que se busca con urgencia y que ha encontrado una muralla de irracionalidad en un régimen que le tiene miedo a ese cambio por la sencilla razón de que parte de ese cambio tiene que ver con el fin de la impunidad y la instalación de una justicia igual para todos.

Estas almas perversas, perturbadas en extremo por el revés sufrido el 6- D, insuficientes como están sus alforjas en materia de conocimientos, hecho que los obliga a buscar en el fracaso del castro-comunismo las fórmulas de su propia subsistencia, han absurdamente rechazado, y de muy mala manera, las fórmulas salvadoras que un nacionalista y patriota probado como Lorenzo Mendoza les brindara. Rechazar con insultos de grueso calibre los siete puntos señalados por el presidente de las empresas Polar, que a juicio de una inmensa mayoría son acertadas y por lo tanto convenientes, es mucho más que un absurdo.

Lorenzo Mendoza afirma que la mejor estrategia para la recuperación del país está en rescatar y fortalecer su industria privada nacional y nos gustaría saber por qué una proposición tan nacionalista y progresista como esa, convertida hoy por hoy en anhelo de todos los países del mundo, molesta a Maduro y Cia. y no me queda más respuesta que el complejo de culpa de una tribu que destruyó el aparato productivo nacional, movidos por el resentimiento, la envidia y la involución intelectual de un grupo  fascistas que se autodenomina revolucionario y que se quedaron anclados en el siglo XIX.

El señor Mendoza ha dicho que es menester que el gobierno reconozca oficialmente la deuda del Estado venezolano con los proveedores internacionales de materia prima y que se inicie un proceso de refinanciamiento de esta deuda, cuestión que obedece a la más elemental lógica de la cual parece carecer este régimen imitador de todas las mañas de un maula consumado como Fidel Castro. Lo lamentable del asunto es que este régimen hay que foetearlo como lo hicieron Colombia y más recientemente los productores de Uruguay para que autorice pagar algo de la inmensa deuda que contrajo en el ejercicio de una geopolítica ruinosa para el país y sus empresarios.

¿Es acaso perniciosa la recomendación de Mendoza al Ejecutivo cuando le dice que busque y acceda al financiamiento internacional más eficiente y menos costoso para los venezolanos? Con toda certeza ese paso salvaguarda más nuestra soberanía y es mucho más transparente que las oscuridades desconocidas que figuran, por ejemplo, en el fondo chino, y todos los acuerdos celebrados por el régimen a espaldas de la población.
¿No es acaso altamente previsiva la recomendación de Mendoza de crear un fondo para la adquisición de materias primas, insumos, y repuestos para empresas privadas productivas destinadas a la producción  de bienes esenciales en Venezuela, con pagos a la vista y trámites simplificados?

La única explicación de tan absurdo rechazo a una idea altamente provechosa  es que de alguna manera se merma la capacidad de control de un régimen que pretende controlarlo todo.

Ajustar los precios de los productos regulados de forma que cubran costos de producción y las ganancias respectivas es una necesidad porque, como se ha dicho hasta el cansancio, nadie produce a pérdida. Desde luego esta fórmula es mil veces menos perjudicial para el pueblo que el método del bachaqueo con el que unos pillos desbaratan impunemente el bolsillo de los venezolanos.
Que las empresas en poder del Estado que no producen con niveles de eficiencia universalmente aceptados pasen a programas de recuperación de manera urgente y que estos programas incluyan el alquiler de las instalaciones, o la reversión de la estatización, que es otra de la propuestas de Mendoza, es un clamor nacional porque no hay que olvidar que las primeras dosis de desconfianza hacia el país fueron la llamada guerra al latifundio y las expropiaciones que con tanto énfasis el autócrata de Sabaneta impulsara como acciones revolucionarias y que a la postre desataron este desastre que vivimos hoy.

Fortalecer la producción agrícola en los rubros en los que Venezuela es competitiva como el maíz blanco, el café, el cacao, el arroz, y el azúcar, otra propuesta de Mendoza, es tener los pies sobre la tierra y no en la nebulosa en que el autócrata impulsor de todos estos males inventaba con mente delirante proclamas según las cuales pasaríamos a ser una potencia mundial.

La referida a los compromisos de las Empresas Polar con programas sociales no necesitan ser explicadas porque es del conocimiento de todos los venezolanos que el aporte de las empresas que dirige Lorenzo Mendoza ha sobrepasado todos los parámetros de compromisos sociales en materia deportiva, cultural, educativa, de desarrollo comunitario, de programas agrícolas y de salud de América Latina. Por eso  y muchas cosas más el pueblo entero se opone a que este régimen nefasto por su inagotable capacidad destructora, le ponga las manos a las Empresas Polar.