• Caracas (Venezuela)

Rubén Osorio Canales

Al instante

El fraude perpetuo

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En Venezuela,  con la múltiple complicidad del organismo rector electoral, del TSJ, de la fiscalía, de la defensoría, de la mayoría fraudulenta que llena los asientos de la AN,  el fraude se instaló con intención de perpetuidad sin que hasta los momentos se haya vislumbrado una manera efectiva de impedirlo, y se instaló además,  esto es bueno decirlo, ayudados por  unos sectores de la oposición   ciegos y sin brújulas que curiosamente actúan con los mismos métodos con que actúan el partido y los líderes del régimen. Y es que a muchos sectores de la oposición les sucede lo mismo  que al régimen y es que con una frecuencia mayor de la deseada  desbarata con los pies de la irracionalidad,  lo que construye con las manos de la razón y la lógica.

En momentos inequívocos en eso del reclamo de la unidad perfecta para el rescate de un estado de derecho que no existe, necesaria para el rescate y actualización de la democracia hoy perdida por rincones muy sucios, indispensable para entrar en la órbita siempre posible de la reconciliación nacional indispensable para lograr el clima que nos lleve a salir del hueco nefasto en el que nos metió la llamada revolución bonita, quienes aspiramos lo mejor para el país, dolorosamente nos vemos sumergidos en la inmadurez que en ocasiones exhiben en sectores que se dicen opositores,  en los revanchismos de los que dan muestras cada vez que pueden factores de la oposición que se llenan la boca hablando de unidad cuando en verdad sus acciones demuestran lo contrario,  en la falta de olfato político que exhiben algunos dirigentes a la hora de tomar decisiones o de preparar el terreno para hacerlo.

No es fácil para quienes queremos un cambio efectivo y con resultados esperanzadores, ver la manera de conducirse  quienes pelean por un poder que no tienen, o por conservar una partícula, muy ínfima por cierto, de presencia en el escenario nacional, a sabiendas de que lo que está en sus cartas es la defensa de sus propios intereses,  que nada tienen que ver,  ni con el país, ni con el pueblo.    

No es fácil entender muchas de las cosa que suceden en los predios del  polo patriótico,  que no nos incumben pero que a veces citamos por incoherentes o como malos ejemplos, como tampoco es fácil entender por incomprensibles, lo que sucede en los predios de la oposición, que si nos incumben porque a ella apostamos,  sin tener que recurrir a los espacios que nos brinda  la especulación cuando vemos que la encuesta que da para el día de hoy la menor ventaja para la oposición la ubica en  un diecisiete por ciento en las parlamentarias,  y es que es bueno recordar que esos “vaticinios” son la mejor fuente de perturbación en las aguas opositoras y al mismo tiempo un  motivo para que el triunfalismo se aposente en la dirigencia de tal manera que se adormezca hasta el punto de no darse ni cuenta del peligro.

Cada vez que ese tema se apodera de la escena, se multiplican los empujones y se pretende justificar que el pez grande se coma al pequeño, o que a las regiones se les impongan candidatos que, o bien por desconocidos no se quieren, o bien porque los que imponen los partidos en su reparto, para nada descentralizador, lo hicieron muy mal, como es el caso de Nueva Esparta, Estado en el que vivo desde hace más de diez años,  partiendo ellos de la premisa de que quienes queremos un cambio igualmente votaremos por ellos, sin entender que esas decisiones duelen y dejan cicatrices abiertas y que igualmente llegará el día en que nuevamente les pasarán la correspondiente factura. 

A nadie le cabe la menor duda que este régimen está con el agua más arriba del cuello y que ha comenzado a dar muestras de asfixia,  gracias al desencanto popular producido por una crisis de la cual el único responsable es el programa destructor que ha llevado adelante el castro comunismo mal sembrado en este país, pero nadie en su sano juicio puede negarse a ver el fraude en pleno desarrollo que se ejecuta día a día con un ímpetu de conga cubana, cuando aparecen noticias como las que en los estados de mayor población,  todos mayoritariamente con el cambio, tendrán menos diputados elegidos, o que no hay revisión del REP a la vista y menos aun observación internacional,  materia sobre la cual ya Almagro comienza a culipandear como decimos en criollo, al advertir que la OEA prestará esa contribución solo a los países que se lo demanden, o sea que en el caso nuestro bastará al régimen no pedir la observancia para hacer lo que le venga en gana, porque de acuerdo a lo que expresa Almagro, como antes Insulza, la oposición a un régimen despótico, así sea abrumadoramente mayoritaria como en el caso nuestro,   no cuenta porque es un vulgar cero a la izquierda.  Y es a y en este escenario que queremos sentir la fuerza y las estrategias de una oposición agrupada en la MUD que con frecuencia,  así como nos lleva a practicar un ilusionismo que en ocasiones nos hacen sentir vivos, en otras nos conducen a un verdadero desencanto.   Esperemos que en esta oportunidad superados los poli traumatismos ocasionados por la escogencia de los candidatos a  diputados, las inhabilitaciones, y las peripecias tragicómicas ocurridas al partido Copei, del todo incomprensibles en una organización que contó entre otras muchas con la militancia de Eduardo Fernández, de Oswaldo Alvarez Paz, ambos en alguna ocasión candidatos a la Presidencia de las República,  de dirigentes de la talla de Vivas Terán,  haya sido arrastrado por un remolino que puso su cabeza en el TSJ con lo cual ha sido decretada su extinción y si hay dirigentes dignos y visionarios, a su resurrección de entre los escombros.

La pelota está en una cancha llena de huecos y de nudos en la grama que impiden saber hacia dónde salta la pelota en cada golpe y caída. En apenas cuatro meses sabremos qué ocurrió o un poco antes si es que se cumple el vaticinio de los managers de tribuna  de que por alguna razón ya se esequiba, ya sea de  otra naturaleza que determinen que no hay elecciones lo cual sería igualmente parte del fraude continuado.