• Caracas (Venezuela)

Ronald Nava García

Al instante

A propósito de las ideas de un lector

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Ya les digo que, como suele suceder en las tiras cómicas cuando un personaje de bulto se esconde detrás de un raquítico árbol, un detalle de aparente escasa importancia puede esconder fácilmente argumentos en tono mayor, de esos que en un momento dado uno busca sin encontrarlos porque la obviedad nos los ha escondido.

La comunicación de un lector, Jaime Hernández, quien atendió a la invitación de hace dos semanas para participar con ideas y recomendaciones en la adaptación de la Defensoría a los tiempos editoriales que corren, nos ha recordado el valor de esa frase proverbial que enseña que “los árboles pueden impedir ver el bosque”.

Hernández nos dice, en su primera recomendación, que bien se pudiera pensar en algunos ajustes gráficos para la página de los viernes, y abrimos comillas para darle cabida a lo textual: “Siguiendo el modelo de lo hecho con el suplemento literario, que logró quitarle el aspecto de mausoleo e hizo más agradable su lectura”. Y agrega, como coletilla de esa primera recomendación: “Y quizás hasta cambiar la foto del defensor”. ¡Tatatata!

Valga la onomatopeya de una fanfarria, no por el defensor, por supuesto, sino porque esa coletilla pudiera abrir la puerta para preguntarnos desde hace cuánto tiempo no se cambian las fotos que lucen los cabeceros de las columnas de los colaboradores fijos del diario. Les aseguro que los hay con menos pelos, con más canas, más gordos y más flacos, con barbas, sin barbas. Y paremos de contar, no sin antes preguntarnos: ¿Y un diario no es actualización cotidiana? ¿Y la esencialidad del diarismo no requiere de la mayor actualidad posible?

Nos pide Jaime Hernández que los lectores sean tomados en cuenta a la hora de entregar las distinciones anuales que trae el aniversario. Concretamente propone que se les permita participar por votación en la elección de un artículo o un trabajo informativo, o de expresión fotográfica. Y deja abiertas las posibilidades de la metodología seleccionada para hacer posible tal participación.

Al referirse a quienes reciben el diario a través del servicio de suscripciones, Hernández piensa que debería haber más atención y velocidad en la respuesta a reclamos por problemas sucedidos. Propone que el afectado pueda comunicarse y tramitar con mayor facilidad y, si fuera posible, cara a cara.

Para finalizar su comunicación, el lector plantea tres ideas adicionales: que demos a conocer más opiniones del maestro de periodistas, Javier Darío Restrepo; que se obsequie a cada redactor un Manual de estilo y se lo descuenten de la quincena, y que no estaría nada mal un brindicito por los 15 años de existencia que están corriendo.

Lo que nos queda, además de incluir sus ideas en la propuesta que será llevada a la Dirección del diario, es agradecerle profundamente al lector Jaime Hernández por su participación. Y, por supuesto, reiterar la invitación a los lectores a que participen y nos dejen saber lo que piensan sobre el particular. Para ello todavía tienen dos semanas más. Recuerden que son ustedes el combustible de lo que aquí se cuece y también que hay que cuidarse de las trampas de la obviedad. O así.