• Caracas (Venezuela)

Ronald Nava García

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Ronald Nava García

Mucho más que un papel

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Ya les digo que a uno le cuesta entender cómo la mercadotecnia, o el mercadeo, puede soslayar en sus recientes trompetazos promocionales de la preventa uno de los hechos editoriales o periodísticos más importantes en la historia reciente de El Nacional, y muy particularmente en la búsqueda de la calidad que siempre ha caracterizado al periódico y que hoy constituye un requisito imprescindible en la vida de un diario impreso.

Desde hace algunas semanas se ha hecho evidente la reconceptualización, tanto gráfica como de contenido, a la que ha sido sometido el Papel literario, ese emblema del periodismo cultural venezolano y del propio periódico, que circula desde el 22 de agosto de 1943 bajo la conducción inicial de Juan Liscano.

Cree uno que son válidos todos los esfuerzos que hoy en día hacen los diarios impresos por adaptarse a las exigencias de los nuevos tiempos, pero tienen mayor tono, mayor significado, aquellos que atienden a la esencia del medio, a su patrón genético, a aquellas características que lo han distinguido y lo han diferenciado de los competidores, que de eso es justamente de lo que hablamos.

Los cambios del Papel literario van mucho más allá de un “refrescamiento”: de formato tabloide a berlinés, de cuatro a ocho páginas, de un contenido limitado a uno mucho más amplio, de un diseño poco atractivo a uno más atrayente, de circular los sábados a circular los domingos. Y paremos aquí para que lo demás nos lo cuente el responsable de la operación.

Nelson Rivera, su director, nos dice que el resultado que ahora vemos es la respuesta a la petición que le hiciera Miguel Henrique Otero, presidente editor de El Nacional, quien consideraba que la publicación debía, sin olvidar su esencia, adaptarse a las exigencias del nuevo siglo. Cuenta Rivera que de literatura y artes visuales, que eran los dos grandes temas, se pasó a un abanico que incluye comunicación y medios, tendencias, cultura política, educación, entre otras posibilidades.

Algunos textos cortos, que no fútiles, y la presencia de materiales provenientes de las redes sociales hacen peso en el esfuerzo de entusiasmar a nuevos lectores y abrir espacio a las nuevas opciones comunicacionales que suelen llevarse en un bolsillo. Rivera prioriza el objetivo de alborotar las ideas, alimentar el debate y profundizar las reflexiones, y por eso la política y su cultura tienen cabida en el nuevo Papel literario.

La historia de esta publicación semanal está llena de ejemplos inscritos en este último planteamiento de Rivera. Desde siempre sus páginas han servido para la presencia y el análisis de la literatura nacional, sin olvidar la que se escribe en la provincia. Si alguien pretende una historia de cualquier tendencia literaria venezolana tendrá que recurrir a las anotaciones del Papel. De igual forma ha tenido en cuenta las letras hispanoamericanas y del resto del mundo.

Desde aquí celebramos esta nueva etapa del Papel literario, e insistimos en que es la más importante prueba de fe en cuanto a los esfuerzos y deseos del diario de mejorar su calidad y atender cabalmente a las exigencias de los nuevos tiempos. O así.