• Caracas (Venezuela)

Rodolfo Izaguirre

Al instante

Los tiburones

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No es  correcto alcanzar el objetivo deseado haciendo trampas, es decir, infringiendo las normas, obteniendo ventajas valiéndose de astucias, socavando la ética. Es inmoral, pero ¿es política?, Significa, en todo caso, enfrentar al contrario con perversidad. En la situación actual. De Nicolas Maduro la falta de ética es deplorable y terminara revirtiéndosele puesto que al hacerlo esta  evidenciando o acentuando su fracaso político o algo peor, su brutal indiferencia por la suerte del país y de los venezolanos. Al obstaculizar a la Asamblea lo único que logra es descubrirse como el mal político que siempre ha sido, el enterrador de la comarca que cava su propia fosa creyendo sepultar en ella a unos adversarios que ganaron limpiamente el derecho a ocupar sus lugares legislativos. Hacer trampas, oponerse, obstaculizar a quienes tratan de rescatar al país y a sus instituciones del marasmo y la ruina a la que hemos sido reducidos por los desaciertos del régimen y la malhadada presencia bolivariana es indicio de ceguera y obstinación. 

Es para creer que hay otros intereses en juego que no son necesariamente los del, poder político ya perdido irremisiblemente. Políticamente, que teme perder el gobierno que no haya perdido el seis de diciembre?

Los ojos del mundo nos están mirando y en sus miradas ven reflejada la estupefacción al constatar ala torpeza de pretender seguir en el poder cometiendo abusos, inventando trampas y actividades paralelas anticonstitucionales desacreditándose, profundizando la grieta, haciendo mas profunda la fosa, maltratando todavía mas a la gente harta ya de tanto castigo, de tanta tristeza y agobios.

hacer trampas es innoble y al hacerlas, el régimen pone al descubierto su alevosía; se retrata de cuerpo entero, se desnuda frente. Un país que si bien esperaba semejantes desafueros no deja por eso de asombrarse por la desvergonzada magnitud de sus maquinaciones.

Pero ?que es lo que queremos?

Queremos rescatar la economía, desanudar los enredos del dólar, liberar a los presos políticos. No es posible que en estos tiempos existan seres encarcelados por pensar o expresar sus ideas. !Es lo que queremos!  Acabar con la humillación que nos obliga a bachaquear nuestros alimentos. Aliviar la carga de angustia que provoca la inseguridad tanto física como jurídica. Rescatar la memoria de.        Brito; enterrar definitivamente a Juan Vicente Gomez! No es mucho lo que queremos si lo reducimos a un solo deseo o aspiración:¡queremos vivir en paz!

Dejar a un lado las asperezas y castigos militares y retornar a nuestra vida civil. Caminar y no marchar. Pedirle a Maduro que nos deje tranquilos; que no se meta mas con nosotros. Ya le hicimos ver que nos tiene hartos¡

Además, es pobre política evitar el dialogo con la nueva Asamblea. Es prolongar una situación insostenible que estimula la atención del mundo que espera de Nicolas un comportamiento mas atinado y menos rencoroso o retaliativo. Es inconcebible que Maduro se oponga cerrilmente a la liberación de los presos políticos, a la reorganización de un país hundido en la catástrofe, un país vuelto leña. No soy político de oficio, me expreso como ciudadano y hombre de cultura; soy uno mas del largo numero de los desdichados, pero lo que sostengo esta dictado por el mas simple sentido común. De la misma manera habrá que pedirle a Ramos Allup mas moderación y en lugar de ocuparse personalmente de "limpiar" la decoración del hemiciclo con un"¡quítame esa vaina de allí!" Emplear sus mejores esfuerzos para encontrar la famosa "línea que corrige la emoción" que descubrió el pintor  George Braque. Comprendo su irritación pero no puedo justificarla.  Una manera de salir de este atolladero es tratando de reconciliarnos, encontrar soluciones, acuerdos, pactos de no agresión así no lo quieran los chavistas más obtusos. Pero con calma. Tenemos seis meses por delante para que Maduro siga cometiendo uno tras otro sus descomunales equivocaciones políticas que determinaran nuestra decisión revocatoria. Mientras tanto, Henry, tómatelo con la paciencia y el mejor lenguaje del buen político que siempre hemos creído que eres. ¡No te conviertas en caudillo! ¡No tires mi voto a los tiburones!