• Caracas (Venezuela)

Roberto Enríquez

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La dialéctica del fraude

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El discurso del fraude tiene un inevitable efecto boomerang para quien lo practique. La Unidad está ganando las elecciones parlamentarias, ciertamente eso no quiere decir que ya se gano, el triunfalismo es siempre un mal consejero. Afortunadamente en la MUD estamos trabajando para ganar, sin dormirnos en los laureles. Las coordinaciones del comando de campaña están haciendo su trabajo con denuedo, sin descuidar detalles. Desde Copei, a pesar del drama que estamos sufriendo, no hemos perdido de vista nuestro compromiso con Venezuela y estamos desplegados a lo largo y ancho del país dando nuestro aporte a la victoria. Ciertamente nadie sale a campaña electoral diciendo que va a perder, pero es cuestión de escuchar al pueblo, para saber que estamos enrumbados hacia la victoria. Eso nos llena de responsabilidades, saber administrar la victoria para garantizar la paz y los cambios dentro del marco de la Constitución.

Debemos salirle al paso a las voces que desde el oficialismo dicen que nosotros queremos ganar la AN para dar un golpe de estado. Esta mentira irresponsable que solo busca llenar de zozobra al país debe ser rechazada con contundencia. También afirman que nosotros estamos creando una matriz de opinión de victoria apuntalados en encuestas para denunciar fraude el 6 de diciembre, otra mentira infeliz que pretende poner en tela de juicio nuestro talante democrático y generar más zozobra.

Los resultados del 6 de diciembre pueden medirse desde dos raseros. El político electoral donde se medirá la votación nacional absoluta obtenida por cada factor político y la instrumental donde se medirán los instrumentos, espacios de representación, vale decir, los diputados ganados por cada sector. Estoy convencido de que la unidad ganará en los dos raseros. Ciertamente, ese objetivo hay que concretarlo y para eso estamos trabajando.

El presidente Maduro propuso que las partes subscribieran el compromiso de respetar los resultados electorales. A esto, nuestro secretario ejecutivo, Chúo Torrealba, respondió que era el gobierno el que no respetaba los resultados electorales recordando cómo se le quitaron competencias a la Alcaldía Mayor. Chúo dice la verdad. Pero tomando en cuenta la importancia de estas elecciones y siendo el caso de que no son para elegir un Poder Ejecutivo sino el Poder Legislativo  nacional con sus funciones de legislar, representar al pueblo y controlar precisamente al Poder Ejecutivo yo no descartaría la propuesta y le tomaría la palabra a Maduro. Más aún cuando el mismo presidente se ofreció para firmar en representación del Polo Patriótico.

Todo depende de los términos en los que se adquiera el compromiso y se empeñe la palabra de respetar y hacer respetar los resultados. Creo que si ese documento se circunscribe al respeto de los derechos constitucionales de los venezolanos y el reglamento electoral, estaríamos dando un paso importante para garantizar un clima de paz y promover la participación reduciendo al mínimo la abstención. Yo me atrevo a proponer un compromiso de respeto a los resultados electorales en los siguientes términos…

  1. Las partes se comprometen a respetar las garantías constitucionales de los electores, el carácter secreto, directo y universal del voto, así como el cumplimiento de las auditorias establecidas en el reglamento para garantizar la transparencia y confiabilidad del proceso.
  2. El Plan República garantizará el desarrollo de la jornada electoral sin permitir ninguna forma de hostigamiento a los electores.
  3. Las partes se comprometen a respetar los resultados electorales como expresión de la soberanía popular. La gallardía del perdedor y la humildad del vencedor serán normas de honor que rijan la conducta de los participantes.

Cuando Maduro reconoce que estas son las elecciones más difíciles para ellos está enviándole al país una señal de reconocimiento a una eventual derrota, y eso debemos valorarlo positivamente porque fortalece el juego democrático. Sin pecar de ingenuos creo que tenemos la oportunidad de iniciar en Venezuela una nueva etapa de reconocimiento y respeto entre adversarios que nos permita construir un ecosistema político más constructivo y menos apocalíptico. Es en ese terreno donde todos los venezolanos, sin excepción, saldremos ganando. Adelante.