• Caracas (Venezuela)

Roberto Enríquez

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Mensaje al gobierno: “Golpe a golpe, verso a verso”

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El mal hábito del gobierno de golpear bajo a sus adversarios parece incorregible. Yo estoy muy orgulloso del esfuerzo que hemos hecho desde Copei por colocarnos a la altura de las circunstancias. Por ser amplios pero también firmes. Actuar con rebeldía cívica; es decir, pacífica; pero también presentar un rumbo distinto para el país. Construir un modelo de sociedad inspirado en el bien común, la justicia social y el respeto a la dignidad de la persona humana, no es tarea fácil, pero es absolutamente posible y realizable.

En el gobierno se ponen bravos con una facilidad expedita. Muestran el tramojo sin entender que nuestra lucha la animan sueños superiores. Para ofender y atacar tienen lenguas de fuego, pero para asimilar críticas, piel de corderitos. La intolerancia es el común denominador de los encumbrados de hoy.

Me preocupa la incapacidad del gobierno para tender puentes y construir pactos sociales que velen por los intereses de los más necesitados, del pueblo sufriente, de los descartados de siempre, la sociedad desechada. Yo vine a la política para contribuir con la unidad de mi país y luchar contra las injusticias y el abuso de poder. Vine a la política con la ilusión de hacer cosas trascendentes y positivas por Venezuela. No vine para arrebolarme en el estiércol de las pequeñas miserias humanas. Vine a la política para luchar contra esas miserias; empezando por las humanamente mías, ciertamente.

Me entristece no poder contrastar ideas con el gobierno. Todo es a los trancazos, públicos y privados; evidentes o agazapados. Y en ese estrépito Venezuela pierde. Venezuela se embala hacia una hiperinflación tenebrosa. Es decir; más dolor, pesar y sufrimiento.

¿En qué idioma puedo decirle al presidente Maduro que hay que eliminar el control de cambio, el control de precios y el control del salario sin que me responda con un carajazo desde el poder? ¿Cómo le explicó a Maduro que amenazar y culpar a la empresa privada es un error mayúsculo? ¿De qué forma puedo decirle al presidente que la mejor protección social es fortalecer el ingreso de los venezolanos y promover la oferta de bienes y servicios?

Si un día me solidarizo con los presos o perseguidos políticos, y luego rechazo que Obama diga que Venezuela es una amenaza para Estados Unidos. Si llamo al diálogo como estrategia de paz pero también cuestiono el fracaso del modelo socialista, Diosdado Cabello me llama “parapara”. Qué vaina, definitivamente no entienden que ver la vida en blanco y negro es negarse a ver el hermoso arcoíris de la vida. Si quieren; sigan golpeando, cada golpe es un error absurdo. Sigan golpeando con su mazo, que yo seguiré musitando con versos de esperanza buscando los oídos del pueblo. Anden ustedes con su golpe a golpe; que yo prefiero andar por la vida con mi verso a verso. Allí les dejo a Machado; a buen entendedor…

 

“Cantares” de Antonio Machado:

 

Todo pasa y todo queda,

pero lo nuestro es pasar,

pasar haciendo caminos,

caminos sobre el mar.

Nunca perseguí la gloria,

ni dejar en la memoria

de los hombres mi canción;

yo amo los mundos sutiles,

ingrávidos y gentiles,

como pompas de jabón.

Me gusta verlos pintarse

de sol y grana, volar

bajo el cielo azul, temblar

súbitamente y quebrarse...

Nunca perseguí la gloria.

Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino

sino estelas en la mar...

Hace algún tiempo en ese lugar

donde hoy los bosques se visten de espinos

se oyó la voz de un poeta gritar

“Caminante no hay camino,

se hace camino al andar...”.

Golpe a golpe, verso a verso...

Murió el poeta lejos del hogar.

Le cubre el polvo de un país vecino.

Al alejarse le vieron llorar.

“Caminante no hay camino,

se hace camino al andar...”.

Golpe a golpe, verso a verso...

Cuando el jilguero no puede cantar.

Cuando el poeta es un peregrino,

cuando de nada nos sirve rezar.

“Caminante no hay camino,

se hace camino al andar...”.

Golpe a golpe, verso a verso.