• Caracas (Venezuela)

Roberto Enríquez

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Roberto Enríquez

Maduro, no te hagas el loco

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Cuando salimos a Washington para reunirnos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para hacer consultas sobre el Plan de Rescate Económico que los socialcristianos estamos presentando a los venezolanos; recibimos una encarnizada ofensiva del gobierno nacional dirigida por el presidente de la república. Maduro parecía frotarse las manos creyendo que disparando su accidentada retórica contra nosotros iba a lograr recuperar algunos puntos de su maltrecha popularidad asociándonos a políticas económicas de ingrata recordación para los venezolanos. Pero el tiro le salió por la culata.

La verdad es que la delegación de Copei, integrada por nuestros técnicos y economistas, el diputado Morel Rodríguez, miembro de la Comisión de Política Exterior de la AN, el primer vicepresidente de Copei, Enrique Naime, y mi persona, nos reunirnos con la banca multilateral para presentar un Plan de Rescate Económico inspirado en la dignidad de la persona humana, la justicia social, la generación de confianza, inversión y productividad para modernizar Venezuela con base en el bien común; es decir, la prosperidad para todos nuestros compatriotas, sin excepción alguna. Fuimos a hacer lo que Maduro debió hacer: buscar ayuda para salir de la terrible crisis económica que atravesamos, evitando el doloroso costo social que está cargando sobre sus hombros la mayoría abrumadora de nuestro pueblo.

Haciendo gala de un patético doble discurso, Maduro nos critica por ir al FMI, BM y BID, pero no tiene la sinceridad de decirle al país que su gobierno es miembro de estas instituciones. Nos critica por intentar darle contenido al decadente debate público venezolano proponiendo soluciones y alternativas para salir del atasco económico; pero es incapaz de presentarle a la nación un plan económico serio y humano. Es Maduro el que devalúa. Es Maduro el que quiere aumentar la gasolina en el peor momento. Es Maduro quien aumenta el pasaje. Es Maduro quien tiene desbocada la inflación, el desabastecimiento y el empobrecimiento. Es Maduro el que destruye el salario de los venezolanos. En fin, es Maduro, y no nosotros, quien aplica un modelo económico primitivo, depredador y salvaje.

La sorpresa nuestra fue que cuando conversábamos con los técnicos y gerentes de la banca multilateral sobre las alternativas menos gravosas para superar la crisis de balanza de pagos y el colapso económico-social que sufre el país; nos informaron que Venezuela no necesitaba endeudarse porque había cerca de 450.000 millones de dólares que venezolanos tienen depositados en la banca internacional, de los cuales 350.000 millones de dólares son de dudosa procedencia.

Nos informaron que en la actualidad el llamado secreto bancario era un mito porque con la nueva legislación financiera surgida en la última década a razón del financiamiento al terrorismo, el narcotráfico y la corrupción era prácticamente imposible esconder el dinero. Y esto le permitía a Venezuela iniciar un proceso de repatriación de esos capitales forajidos.

Estos 350.000 millones de dólares que no han demostrado su legitimidad de origen de fondos representan el saqueo financiero más grande que ha sufrido país alguno después de la Segunda Guerra Mundial. Venezuela ha sido brutalmente saqueada y Maduro no hace nada. Lo primero que hicimos al regresar a Venezuela fue exigirle al presidente Maduro que ordenara la repatriación de esos fondos y elevara una rogatoria a todos los países del mundo para que dieran información sobre el dinero venezolano en esos países. Las leyes financieras permiten rescatar esos reales. Pero ante nuestra demanda, el presidente se ha hecho el loco.

Hablamos de fortunas difíciles de explicar; jóvenes menores de 30 años con cuentas superiores a los 100 millones de dólares sin oficio conocido ni herederos de fortunas; personajes que compran bancos enteros en Asia creyendo que pueden ocultar esos dineros. En los últimos años las cuentas venezolanas son las más abultadas en Panamá, Estados Unidos, Suiza, Andorra, Luxemburgo, Antigua, etc. Hablamos de cantidades de dinero que podrían servir para pagar la deuda externa e inversión social. El saqueo ha sido un escándalo. Y Maduro se hace el loco.

Ciertamente, la corrupción no tiene ideología, partido político ni patria. Hablamos de una diáspora económica que comenzó en 1983 pero que en los últimos años se exponenció con un vértigo violento. Unos pocos se enriquecieron a costa del empobrecimiento de todos. Le dijimos a Maduro que esta era una buena oportunidad para unir a todos los venezolanos en una cruzada nacional por el rescate de ese dinero; hacer causa común por una gesta de justicia social sin importar si se es gobierno u oposición. Pero Maduro nada que nos responde. Prefiere hacerse el loco.

Presidente Maduro: ¿por qué no actúa?; ¿por qué no nos responde? ¿A quién protege, a quién alcahuetea? Le exigimos que ordene repatriar los dineros forajidos que nos saquearon y deje de hacerse el loco. Por nuestra parte, seguiremos trabajando, investigando y presentando planes para rescatar ese dinero que le pertenece a los venezolanos. Venezuela no se merece tanta injusticia.