• Caracas (Venezuela)

Roberto Enríquez

Al instante

Declaremos al Esequibo el estado número 25

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El doctor Sergio Urdaneta, dirigente nacional de Copei, especialista en Derecho Constitucional y Derecho Administrativo, redactó el proyecto de ley para la creación del estado Esequibo. Es bueno comenzar por aclarar que Esequibo se escribe con “v”, a razón de que su descubridor fue Ramón Esquivel, quien acompañaba en su segunda expedición a Alonso de Ojeda. El Esequibo forma parte del territorio de la Capitanía General de Venezuela desde su creación en 1777; por tanto, es indiscutiblemente venezolano. Las evidencias del despojo urdido en el laudo arbitral de París son incontestables. Desde la Constitución de 1811 hasta la de 1999, sin excepción, todas nuestras constituciones han establecido que cerca de los 159.000 kilómetros del Esequibo son patrimonio territorial de los venezolanos. Por tanto, hay una tradición constitucional que nos obliga a los venezolanos a defender nuestros legítimos derechos sobre ese territorio.

Venezuela no es un país guerrerista; siempre hemos apelado a las vías diplomáticas, y esta no debe ser la excepción. Es cierto que las concesiones de explotación petrolera que el gobierno de Guyana viene entregando sobre el Esequibo son una provocación inaceptable y un deleznable acto de asalto a nuestra soberanía. No es menos cierto que el gobierno de Venezuela ha sido “omisivo” al guardar un silencio impune durante el constante saqueo a Venezuela por parte de Guyana y sus socios. Tampoco deja de ser cierto que reaccionó, tardíamente, pero reaccionó, y eso debemos reconocerlo. Por eso aplaudo la actitud de los diputados Andrés Velásquez, Américo de Grazia, José Manuel González, Luis Barragán, Leomagno Flores, Juan Pablo García, Omar González, José Gregorio Contreras y Freddy Marcano por consignar este proyecto de Ley.

Ahora bien; convertir el tema Esequibo en una banderilla electoral solo serviría para agrietar la fuerza unitaria con la que los venezolanos debemos abordar en las instancias internacionales la defensa de nuestros derechos soberanos sobre el Esequibo, en el marco del acuerdo de Ginebra. La defensa de nuestros irrenunciables derechos sobre el Esequibo debe ser una política de Estado que incorpore a todos los venezolanos. Ciertamente, el jefe del Estado es el responsable de dirigir la política exterior venezolana, pero eso no debe ser obstáculo para que el presidente reactive la CARE e incorpore a la oposición política a esta lucha.

Es en ese contexto que desde Copei asumimos como propia la propuesta del doctor Urdaneta, en el entendido que, justamente en un momento como este, se necesitan realizar actos firmes, contundentes y pacíficos de soberanía sobre el Esequibo, siempre en el marco de la Constitución y en plena observancia del compromiso venezolano con la paz. Un acto de ejercicio de nuestra soberanía sobre el Esequibo sería convertirlo en el  estado número 25 de la República, cosa que nuestra Constitución permite y sería un mensaje político, jurídico y diplomático muy poderoso. Convertir al Esequibo en estado por vía de ley fortalecería la posición venezolana al iniciarse un proceso sociocultural y político-económico de largo alcance sobre esa región.

¿En qué consiste la nuez de la propuesta?: La ley especial de creación del estado Esequibo obligaría a asignarle situado constitucional a esa zona, la construcción de hospitales, universidades y aeropuertos; se crearía una comunidad cultural que identificaría y comprometería mucho más a los esequibanos con su tierra natal, Venezuela. Le daría el derecho a los habitantes de la zona de elegir a su gobernador, su consejo legislativo y tener representación parlamentaria ante la Asamblea Nacional. El estado Esequibo tendrá como límites el estado Delta Amacuro y el océano Atlántico por el norte; por el sur limitará con Brasil; por el este con Guyana y el oeste con el estado Bolívar.

Nuestro planteamiento se basa en convertir al hoy municipio Sifontes, capital Tumeremo del estado Bolívar, en la capital del nuevo estado Esequibo en el que se abriría desde allí un extraordinario cono de desarrollo social, cultural, político y económico. Aprobar en la AN este proyecto de ley que declare al Esequibo como el estado número 25 de la nación no es otra cosa que un meridiano ejercicio de soberanía nacional de vocación pacifica e indiscutible carácter constitucional.