• Caracas (Venezuela)

Roberto Carlo Olivares

Al instante

Lágrimas de sangre

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A medida que pasan los días y la situación del país se torna visiblemente mucho más caótica y polarizada, observamos una radicalización mayor del régimen y de 80% de los venezolanos que no creen ni en Maduro ni en la MUD. Para nadie es un secreto que la popularidad del ignorante autobusero ronda 10% y que el rechazo hacia la MUD y Capriles crece meteóricamente día a día. 

No es para menos, el ciudadano común y silvestre no puede sentirse representado por un régimen criminal, hambreador, genocida y narcoterrorista; pero tampoco por una banda de colaboracionistas y legitimadores de vieja data que a través del mercadeo asfixiante del voto, han logrado compartir el poder mezquinamente manteniendo espacios lucrativos a costillas del pueblo por 17 años y 5 meses.  

(Les repito que son 17 años y 5 meses, no son 15 años como declara todo el mundo en Venezuela y en el exilio. Grave error que se comete y siempre trato de corregir porque se ha convertido en un problema endémico) 

Hoy en día cualquier encuesta seria arroja resultados muy claros: la mayoría del país rechaza categóricamente a Maduro, Capriles y la MUD. Es por ello que resulta una yuxtaposición de ideas y una disyuntiva cerebral, el votar obligatoriamente a sabiendas de que el régimen cometerá un fraude pero compartirá el botín electoral con la MUD manteniendo el libreto utilizado en fraudes anteriores. 

Dado que el trinomio Régimen-Capriles-MUD se necesita biológicamente para poder subsistir y seguir controlando lo poco que queda de país, han diseñado una estrategia maquiavélica cuasi perfecta, en la que el voto y sólo el voto, es la solución mágica a todos los problemas de Venezuela. El poder político, económico y mediático del trinomio de la muerte, los convierte en espectros casi invencibles. 

Digo estrategia maquiavélica cuasi perfecta y espectros casi invencibles, porque lamentablemente para ellos (Régimen-Capriles-MUD) el pueblo ha despertado poco a poco y se ha venido organizando a través de las redes sociales, asambleas de ciudadanos y diferentes métodos de lucha no violenta. De manera tal, que el pueblo que votará obligado en septiembre, no es el mismo unicornio de antes. 

Por primera vez vamos a una elección en la que la mayoría del país sabe y espera el fraude, pero quiere votar de todas maneras. En todas las elecciones anteriores el pueblo en su mayoría seguía creyendo en Capriles y la MUD, teniendo en cuenta además, que el régimen gozaba de cierta popularidad hoy en día minada por la ineptitud e irracionalidad de Maduro.  

Es por ello que en las líneas anteriores hable de la yuxtaposición de ideas y la disyuntiva cerebral que hoy padece la sociedad venezolana, obligada a votar en una elección fraudulenta que legitimará una vez más al régimen desde el punto de vista interno y en el ámbito internacional. El trinomio Régimen-Capriles-MUD controla todas las variables del juego, menos la más importante: la reacción del pueblo... 

¿Aceptará el pueblo venezolano sumido hoy en día en la crisis socio-política y económica más grande de la era republicana un nuevo fraude electoral a sabiendas de que la MUD y Capriles son parte del engaño? 

Tal vez sí, tal vez no.   

Lo que sí les puedo asegurar es que como comunicador social y periodista, mantengo una comunicación fluida y constante que he cultivado a través de los años con ciudadanos de todo ámbito: profesores, colegas, militares, políticos, sacerdotes, estudiantes, amas de casa, obreros, etc. Es por ello que he podido experimentar como ha crecido el rechazo y el odio hacia Capriles y la MUD. 

Si tomamos en cuenta que el pueblo ha sido contenido en varias ocasiones por Capriles y la MUD, pero que hoy en día son tan odiados como el régimen, Maduro y Cabello, debo interpretar que el momento histórico que vive Venezuela y la posible reacción del país en diciembre tal vez sea radicalmente diferente a las anteriores.  

Lo que sí tengo claro es que el régimen no caerá por la economía y que las elecciones de diciembre son su única vía de escape para tomar oxigeno, ante un país que parece subyugado haciendo colas eternas para conseguir papel higiénico y un kilo de arroz, pero que lleva en sus entrañas el fuego vivo de la "arrechera" indomable al saberse una mayoría burlada y pisoteada consuetudinariamente.  

El trinomio Régimen-Capriles-MUD hará todo lo posible para que después de haberse consumado el fraude y repartido las curules en nombre de la democracia y el pluralismo político, el pueblo se quede en sus casas una vez más y continúe haciendo colas kilométricas. El que dude lo contrario es masoquista, no vive en Venezuela o se aprovecha de ese trinomio bastardo.    

Les recuerdo que un estallido social solo propiciaría una salida militar de centro-derecha que arrasaría con el régimen, Capriles y la MUD; es por ello que han llegado al punto de desarrollar una simbiosis de prostitución ideológica y partidista en la que una falsa "oposición" negocia con la dictadura.  

El 6 de diciembre después de que el CNE y la puritana de Tibisay Lucena haya dado los resultados y sus "tendencias irreversibles", veremos que tanto ha madurado el pueblo venezolano y si de verdad nos merecemos la libertad. Pido a la providencia que el pueblo utilice esa fecha como punto de quiebre para la rebelión total y definitiva, de lo contrario, el año que viene veremos una hambruna generalizada y lloraremos lágrimas de sangre.   

“El alma resiste mucho mejor los dolores agudos que la tristeza prolongada”. 

 Jean Jacques Rousseau   

 

 

robertocarlo14@hotmail.com    

 

Blog: www.robertocarlo14..com