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Richard Blanco

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Richard Blanco

El verdadero monstruo de Ramo Verde

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Hay quien cataloga a una persona inocente como “el monstruo de Ramo Verde”… Estoy seguro de que lo hace como recreando una fiesta de Carnaval cuando con un disfraz y un antifaz cualquiera desea no ser reconocido y resguardar su propia identidad. En esta historia está recreado el verdadero “engendro de Ramo Verde”.

Ramo Verde es un monstruo que vive en el estado Miranda, vía Los Teques, en un ambiente de temperatura fría, no tiene la forma del monstruo común, con la fisonomía que conocemos en las películas (gigante, desfigurado con los ojos que casi se le salen), porque aunque Ramo Verde es el peor de los monstruos, es el animal más agresivo y de repugnante aspecto, se encierra dentro de una infraestructura de concreto con rejas, cintas cortantes, luces incandescentes, rodeado de cintas de electricidad para que no se le acerque nadie, con un olor particular, a hierro y a preso, un animal fabricado para llevar a verdes olivas pero que por la pudrición de su conductor entran también los Juan Bimbas, los paisanos, los patriotas, los que deberían estar en las calles construyendo no monstruos como ese, sino más bien haciendo país.

Ramo Verde es fabricado por Víctor Frankenstein, sí ese mismo, el de la novela Frankenstein escrita por Mary Shelley en 1818; él desarrolla una fuerte pasión por la química y creó una criatura con aspecto humanoide, quizás cociendo los pedazos de cadáveres humanos, quizás por el empleo de una sustancia química o la combinación de ambas, finalmente este monstruo llega a la vida solo para ser rechazado y aterrorizado por su fealdad.

Ramo Verde es el espacio para la ofensa, para el maltrato, para el castigo, para el atropello del ser humano en su máxima expresión. Es una bestia que no camina, es inmóvil, y tiene dentro de su organismo interior monstrillos con fuertes complejos de superioridad, que son maleducados, con indigestión permanente que le producen hacer orinas y heces fecales, las cuales son vaciadas en la humanidad de seres honestos, apresados, indefensos, que provocan la más profunda indignación de la colectividad.

Ramo Verde es un monstruo que asusta a los niños de quienes se encuentran bajo sus garras, los frustran al querer ver a los verdaderos valientes y a los verdaderos corazones de la patria que han sido secuestrados por semejante alimaña, es un espécimen que ataca cobardemente a las esposas, a las madres y a los padres del reprimido, del quien no tiene miedo, ni siquiera de saber que es una bacteria gigante podrida, asquerosa, que no permite un mínimo olor porque lo que transmite es el mayor hedor, este monstruo no permite el acceso del patriota común, de quien alza su voz o tiene fe de que pronto, muy pronto, él sabe que al igual que en la vida siempre llegará la muerte.

Es importante decir que Víctor Frankenstein no era “un doctor”, como es típicamente retratado en adaptaciones ya que fue expulsado del colegio, tampoco era “un barón” y no le asignan ningún título. Aun así algunos temporalmente le llaman “doctor”, e incluso algunos pudieran considerarle un “barón” debido al “poder” que posee actualmente pero que se le va debilitando a cada minuto que pasa, porque como en todos lados siempre hay un jala mecate como Pinky a Cerebro.

Total, mis queridos lectores, esta es una historia que me obliga a quien disfruta atribuirle el sobrenombre o el apodo de Monstruo de Ramo Verde a un patriota que no está en lo correcto, él es el autor material de esta historia que pronto se acabará. Por eso insisto en la misma novela, Víctor Frankenstein promete a Walton tres veces que el explicará más tarde el proceso que utilizó para traer a su criatura a la vida, aun así nunca la hace... Esto indica que él estaba deliberadamente equivocado para tratar de lograr su obra maestra que nunca pudo lograr. Nuestra pista es la mención de Frankenstein de un árbol siendo golpeado por el relámpago en el momento de la muerte de su madre, un detalle que él sabe que le traería resultados inesperados… Esa es la historia, cualquier parecido con la realidad, es simplemente una gran coincidencia. El monstruo se debilita, el monstruo se acaba, ese será el fin del cuento.

 

Dedico este artículo a los presos, perseguidos y exiliados políticos, y a sus familiares.

 

*Diputado por Caracas a la Asamblea Nacional

Ex preso político