• Caracas (Venezuela)

Richard Blanco

Al instante

Lo que no dijo Maduro, lo digo yo

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La memoria y cuenta debe presentarla el presidente de la República cada año, tal y como lo establece el artículo 237 de la Constitución, debe ser de manera personal ante los diputados que conformamos la Asamblea Nacional de Venezuela, y lo más importante, al pueblo, y allí como lo establece claramente este artículo, debe dar cuenta de los aspectos políticos, económicos, sociales y administrativos de su gestión durante el año inmediatamente anterior, en este caso 2014.

El día 21 de enero, Maduro se presentó en la sede del Palacio Legislativo, en uno de los momentos de mayor dificultad que vivimos los venezolanos, producto de la grave descomposición económica que hayamos tenido que vivir en los últimos tiempos en nuestro país. Como era de esperarse no hubo memoria y cuenta, solo la presencia arrogante y prepotente de quien a mala hora dirige los destinos de nuestra patria, que sabiendo muy bien el fracaso cometido, era lógico que no hiciera leña para su propia fogata. Pero es imposible engañar al pueblo que está indignado, que vive a diario el drama del desabastecimiento, y él, Maduro, no iba a poder responderle al pueblo donde se consiguen pañales, leche, harina de maíz, café, papel sanitario, toallas sanitarias, jabón, pollo, carne, entre otros rubros que se requieren para la alimentación y cuidado de la familia venezolana, mucho menos iba a plantear la grave crisis por la que atraviesa la industria farmacéutica, ni responderle a quien necesitan comprar un analgésico, una inyectadora o algún implemento médico quirúrgico, en qué farmacia ha de conseguirlo.

Quien dirige a mala hora los destinos de Venezuela no podía imponerse en el podio del Hemiciclo de la Asamblea Nacional y decir que producto de la violencia desatada ocurrieron el año pasado 24.980 muertes violentas que enlutaron a muchas familias, no podía decir que fracasó el plan patria segura y mucho menos informar que cada 21 minutos en cualquier parte del territorio nacional ocurre una muerte violenta producto del hampa desbordada bajo la mirada siempre complaciente de los destructores que dirijan el palacio de Misia Jacinta.

Hablar a través de los medios de comunicación social en cadena nacional no le iba a permitir a Maduro reconocer la pérdida de 25.000 millones de dólares que se chorearon en Cadivi, o los más de 150.000 millones de dólares que se perdieron en fondos como el Fonden, Fondo Chino y otros. Los venezolanos deberían saber que hicieron con 4 millones de hectáreas expropiadas, ¿cuál fue su utilización?, ¿en qué benefició de manera real a la producción agropecuaria en Venezuela? Habría que explicarle al país, por qué existen más de 1.500 empresas estatizadas que no producen absolutamente nada y hoy en día importamos más de 70% de lo que consumimos. No dijo tampoco los supuestos acuerdos y recursos que lograron en la gira realizada por China, Qatar, Arabia Saudita, Rusia, Irán y Argelia durante 12 días. Esto solo por citar algunos aspectos relevantes de la situación en que nos encontramos.

Esta memoria y cuenta ha sido al igual que esta “revolución” un verdadero fracaso, y el pueblo sigue pasando y pasando roncha. Vimos ese día una espantosa dramatización de un verdadero estadista, los anuncios ya conocidos indican una fuerte devaluación. El sistema cambiario de 3 mercados como lo ha calificado Maduro sigue golpeando la economía venezolana, las medidas sociales anunciadas, como la gran misión Hogares de la Patria, la construcción de viviendas, las inversiones en infraestructura, no son más que simples habladurías como las que han venido dándonos en todos estos años, ya veremos que la corrupción galopante y la adquisición de divisas, serán una utopía, el aumento de 15% del salario mínimo representa unos 24 o 25 bolívares diarios que no alcanzan ni siquiera para un café pequeño. En conclusión esto fue más de lo mismo y nada más, con el agravante que los tiempos por venir son verdaderamente sombríos. Llegó el momento de la unidad sin complejos, el compromiso de que no se nos muera la patria es de todos, Venezuela hoy más que nunca requiere de sus hijos.