• Caracas (Venezuela)

Richard Blanco

Al instante

Ledezma está secuestrado, pero no sus ideales

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El 19 de febrero del 2015 se cometió a mi juicio una operación comando para secuestrar al alcalde Metropolitano electo y reelecto de Caracas, Antonio Ledezma, eran aproximadamente las 5 de la tarde, cuando me trasladaba a la torre EXA del municipio Chacao donde suelo ir con frecuencia, porque en ese lugar se encuentra la oficina particular del líder y presidente de mi partido Alianza Bravo Pueblo, así como también el Círculo de Estudios Políticos, Económicos y Sociales CEPES del cual formo parte.

Por el camino me llamaron para informarme que el lugar estaba rodeado por presuntos funcionarios del Sebin, con armas largas y pasamontañas, los mimos iban subiendo por el ascensor al piso 6. Llegando al lugar intentaron prohibirme el acceso pero igual entre, acompañado por el diputado a la Asamblea Nacional Ismael García, el Concejal Metropolitano Alcides Padilla y por la esposa de Antonio, Mitzy Capriles.

Al “comisario” que comandaba el dispositivo, lo aborde, y ya imaginando que se trataba de un procedimiento completamente inconstitucional, le solicité que me entregara la orden de allanamiento y el mismo entre palabras prepotentes y altaneras me dijo: “No tengo un carajo de orden ni la necesito, apártese”. Seguidamente un troglodita del Sebin sacó una mandarria y reventó la puerta de vidrio que comunica a dos oficinas; una la del doctor Ascanio, Abogado en ejercicio, y la otra la del alcalde Metropolitano. Ingresaron con todo el irrespeto posible, como que si debían estar capturando a Wali Makled o a Antonini Wilson, o en la forma que deberían capturar a los delincuentes que asesinan diariamente a personas inocentes, o a los corruptos del régimen que andan por ahí dándose la gran vida.

El caso de Antonio es digno para hacer un largometraje al mejor estilo de Steven Spielberg. Desde que Ledezma fue reelecto alcalde Metropolitano de la ciudad de Caracas ha pasado por diferentes atropellos; asaltaron el Palacio de Gobierno, la Prefectura de Caracas, violentaron las sedes de las Jefaturas Civiles, secuestraban a funcionarios en sus oficinas de trabajo, se choreaban los vehículos y motos pertenecientes al patrimonio metropolitano, les robaron los recursos de los caraqueños y se lo entregaron a un organismo inconstitucionalmente designado, le quitaron las funciones, en fin, pudiera mencionar una gran lista de las tropelías que han cometido con un funcionario que siempre quisieron meter preso, pero no por ineficiente ni corrupto, ni porque haya violentado las normas más elementales de la administración pública, sino por el gran culillo que representa un trabajador que ha demostrado ser eficiente, honesto, y sobre todo ligado a las comunidades que le ha correspondido representar desde muy joven.

Permítanme contarles una parte de la historia que yo viví en la cárcel en el año 2009, sin haber cometido delito alguno, recuerdo a un custodio del centro penitenciario de Yare, que me vigilaba mientras estuve confinado en el calabozo 18, el me comentaba que le correspondió custodiar también al hoy fallecido presidente Hugo Chávez Frías, me decía que tenía visitas a diario, que se hacían grandes colas de gente y permitían hasta el último de la fila entrar y estrecharle aunque sea la mano a quien un día intento en contra de un gobierno debidamente constituido y elegido por los venezolanos democráticamente, según este custodio, Chávez tenía privilegios, como el de poseer líneas de teléfonos celulares dentro del recinto carcelario para comunicarse las 24 horas del día con quien le provocara, también tenía televisión y radio para estar enterado del acontecer nacional e internacional, y de vez veía las novelas ya que el mismo siempre se declaró un gran novelero, pero bien, así las cosas.

Hoy Antonio Ledezma Díaz, demócrata a carta cabal, guariqueño de nacimiento pero caraqueño de corazón, nacido el 1 de mayo, casualmente el Día del Trabajador, está secuestrado por el régimen, si, así como lo leen SECUESTRADO, porque una persona que es sacado a la fuerza, a empujones, con hombres que no se les veía el rostro y sin ningún tipo de orden judicial que no le permiten como lo hicieron con el comandante supremo de la revolución, donde sus amigos, sus aliados, sus electores, lo visiten, no puede ser esto el tratamiento de alguien que supuestamente está “detenido”.

Venezuela y el mundo entero lo sabe, han levantado su voz y han encendido  una luz roja que indica una gran alerta, es como lo ha dicho en clara e inteligible voz su esposa Mitzy Capriles, sus hijos, así como la mayoría de los venezolanos y personalidades que al unísono gritan a los cuatro vientos que al alcalde Metropolitano de Caracas, capital de la república Bolivariana de Venezuela Antonio Ledezma, lo han secuestrado para silenciarlo y no para no permitir que diga las cosas que están funcionando mal en la patria que nos vio nacer.

Antonio grita con esperanza el mismo grito del pueblo de Venezuela, la inseguridad que enluta a la gran familia venezolana, alza su voz por el desabastecimiento galopante, por el alto costo de la vida, por la violación de los derechos humanos, por los presos, perseguidos y exiliados políticos, en fin, Ledezma grita por lo que gritamos todos, por esa patria que nos parió, que nos pide que no la dejemos morir, y lamentablemente ese grito en búsqueda de justicia “por ahora” y mientras dure su secuestro, millones de venezolanos y personas en el mundo, se han convertido en la voz de quienes están oprimidos en nuestro país.

Este movimiento no se detiene, es como una bola de nieve que cada día crece y crece. Hay que liberar a Ledezma y a todos los presos políticos, hay que liberar a Venezuela, estoy seguro que falta poco para reventar las cadenas de la opresión ¡Juntos todo es Posible!

Nota de reflexión: Los delitos de lesa humanidad no prescriben, y quien los haya cometido, serán perseguidos y castigados con toda rigurosidad y la justicia divina también se encargará de aplicar las sanciones que estime convenientes, que por cierto no tienen apelación.