• Caracas (Venezuela)

Richard Blanco

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Richard Blanco

Incapacidad para gobernar

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Caracas tiene 22 parroquias, inmersas en ellas existen quebradas, riachuelos, desarenadores, torrenteras, alcantarillas, bocas de visitas y el río Guaire (que se suponía que para este año estaría totalmente limpio y potable, listo para que cualquier venezolano pudiera bañarse,  según la invitación  por boca del ex presidente Hugo Chávez, realizaría en el año 2005,  la  actual jefa de Gobierno del Distrito Capital, Jacqueline Faría). Sin embargo,  este río continúa contaminado e incluso sus riberas ocupadas por indigentes, quienes  no saben el peligro que corren al estar cerca de estos drenajes.

Nuestra capital siempre ha sido muy  vulnerable al llegar la temporada de lluvias durante los meses de mayo y junio, por lo que las  autoridades municipales deben y están obligadas a generar dispositivos -por lo menos con  cinco meses de antelación- , para darle mantenimiento y así evitar el desbordamiento de las quebradas y lo que es peor, la afectación a las viviendas y personas que habitan adyacentes a estos lugares de alto riesgo.

Recuerdo que entre  los años 1996 y 2000, cuando administraba la alcaldía Libertador el alcalde Antonio Ledezma, coordinaba personalmente estos operativos a través de la Corporación de Servicios Municipales, la Dirección de Gestión Urbana, la Fundación Caracas y la Dirección de Gestión Ciudadana, esta última  que me honraba en dirigir.

Hoy como caraqueño me pregunto ¿dónde está el alcalde Jorge Rodríguez? ¿Qué pasó con la Corporación  de Servicios Municipales, fue reforzada, o dotada con maquinarias y obreros? La respuesta es no, fue desmantelada, es por ello que me atrevo a decir que estamos en presencia  de un alcalde que no está al servicio de los ciudadanos.

En varias oportunidades algunos vecinos residentes y cercanos a la quebradas Catuche y Anauco me han informado que cuando comienza el período de lluvias muchas viviendas se ven afectadas por los escombros, cachivaches y  rocas que arrastra el agua a su paso.

Es increíble que estas cosas sucedan en nuestra capital tras los pagos en  impuestos municipales que realizamos los caraqueños para que sean retribuidos en buenas obras y servicios. Sin embargo, la respuesta que tenemos de los gobernantes es un alcalde del municipio Libertador ausente y una jefa de gobierno del Distrito Capital fantasma.

Y traigo este tema y situación a colación porque, a pesar de que se aproxima un período de lluvia en nuestro país, la empresa  Hidrocapital anunció un plan de racionamiento de agua, pues definitivamente quien no conoce la historia está condenado a repetirla, y muestra de esto,  es lo que han vivido durante estas últimas semanas los caraqueños quienes tienen que patear las calles para buscar tanques de agua, tras un período de sequía del embalse Lagartijo que aporta 25% del vital líquido que consume Caracas y que actualmente ya no está en capacidad de surtir a la capital, tal como ocurrió en el año 2010, con la llegada del efecto climático El Niño, en el  que el gobierno anunció, al igual que lo hizo el pasado 6 de mayo, la restricción en el suministro de agua potable.

Pero más que por un período de sequía, estos batallares que padecen los caraqueños son consecuencia de la ineficiencia que ha tenido el gobierno en estos 15 años, al no construir ni un solo embalse para la capital para mejorar la red de distribución, tampoco ha pensado en realizar una obra ejemplar en el acueducto metropolitano. Esto es inaudito en un país donde han ingresado más de un billón quinientos mil millones de dólares por concepto de la renta petrolera.

En este sentido, tenemos un gobierno represivo, disfrazado de competente, destructor de instituciones cercanas a los ciudadanos e icono de la ineficiencia de la administración pública.

En todo caso, no me queda más nada sino pedirle a Dios y a los santos que no ocurran emergencias que pongan en peligro la vida de nuestros vecinos de Caracas.

Alcalde ausente, dedíquese a gobernar y a utilizar los recursos procedentes por el pago de impuestos municipales, para darle mayor y mejor calidad de vida a los ciudadanos.