• Caracas (Venezuela)

Ricardo Ramírez Requena

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Ricardo Ramírez Requena

El más popular de los santos populares

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Los santos populares gozan de su veneración mucho antes que las burocracias hayan confirmado su santidad. Los devotos expresan una fe de orígenes ignotos, cuyo fervor se acrecienta con las noticias de los favores recibidos. Al final, la popularidad de los santos es un asunto de incumbencia más sociológica que teológica.

En Venezuela tenemos una amplia gama de santos populares, quienes expresan la diversidad de las creencias religiosas mezcladas con otras identidades étnicas o raciales. Una parte de la población muestra devoción por el “Negro Felipe”, mientras que otra lo siente por el “Indio Guaicaipuro” y otra por la “Reina María Lionza”, que para unos es india y para otros es blanca. Son las grandes figuras. A su lado hay antiguos y nuevos personajes, que forman la corte de intermediarios o deidades que reciben las plegarias. Entre todos ellos destaca la figura de José Gregorio Hernández, quien con su sobrio traje negro o su bata blanca, adorna con estampas y estatuas los altares del país.

¿Cuál de esas figuras atrae más el fervor de los venezolanos? Las preferencias se reparten en diferentes zonas, pero ¿qué ocurre en el conjunto del país? En una investigación del Laboratorio de Ciencias Sociales, con una muestra nacional, quisimos conocer la magnitud de la preferencia por esos llamados santos populares.

Los resultados fueron contundentes. 75% de los venezolanos cree en la santidad de José Gregorio Hernández, mientras los otros santos no superaban 25%. Esta cifra representa la suma de los distintos grados de creencia, pues preguntábamos si creían mucho, algo o poco. Si consideramos sólo aquellos que dijeron que creían mucho, la diferencia es aún mayor, pues mientras la mitad de los encuestados dijo que creía mucho en José Gregorio, sólo 7% expresó lo mismo por María Lionza, el Negro Felipe o Guaicaipuro. Es decir, siete veces más es la creencia fuerte en José Gregorio que en los otros santos populares. En cuanto al rechazo, la tendencia es similar, 25% no cree en José Gregorio, y al menos 75% no cree en las otras deidades. Y esto ocurre por igual entre ricos y pobres, educados y analfabetas, izquierdistas o derechistas.

¿Cómo podemos explicar sociológicamente este fervor por José Gregorio? La primera interpretación puede vincularse a la preeminencia del catolicismo como el culto más difundido en la sociedad venezolana. Pero sostenemos que hay algo más, y que el culto a José Gregorio es un reflejo de la modernidad mestiza de Venezuela. En la fe a José Gregorio se combina la ciencia y la religión, la modernidad y la tradicionalidad, el pensamiento racional y el pensamiento mágico. José Gregorio es un médico, que utiliza los saberes de la ciencia moderna y que por lo tanto puede curar como lo hacen las terapias contemporáneas. Pero, al mismo tiempo, expresa un poder que va más allá de lo que la ciencia sola puede lograr, porque irradia las fuerzas más poderosas de la fe, y tiene la bondad y la generosidad infinita, la grandeza del poder de Dios, que la ciencia no puede alcanzar con sus medios racionales. José Gregorio opera, cura lesiones, sana y consuela en el imaginario, tuerce destinos con su mano de médico y su poder espiritual. El dilema de muchos enfermos entre ir al médico en busca de pastillas o al brujo solicitando oraciones y ensalmes, José Gregorio lo resolvió. Ofrece un dos por uno: la ciencia y la religión.

José Gregorio es un representante de la modernidad y al mismo tiempo su víctima. Su muerte, como consecuencia del atropellamiento de un carro en una ciudad que apenas comenzaba a tener vehículos, le abrió las puertas hacia la eternidad. Lo convirtió en el emblema de un país que anhela y busca las bondades de la modernidad, sin perder su tradición, su fe y su identidad.