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¿Cómo potabilizar el agua y evitar enfermedades?

El agua puede potabilizarse de diversas formas

El agua puede potabilizarse de diversas formas

La desinfección del agua se usa para evitar el crecimiento de organismos patógenos y proteger la salud publica. La elección del desinfectante depende de la calidad de agua individual y sistema de suministro del agua. Sin desinfección, el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua aumenta

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El agua limpia es un requisito fundamental para la reducción de enfermedades transmitidas por el agua. Es un hecho que la existencia de enfermedades transmitidas por el agua puede ser muy reducida si se dispone de agua limpia y disposición segura de heces.

De allí que la desinfección del agua consiste en matar o eliminar los patógenos presentes en el suministro del agua y prevenir que crezcan de nuevo en los sistemas de distribución. La desinfección se usa para evitar el crecimiento de organismos patógenos y proteger la salud publica. La elección del desinfectante depende de la calidad de agua individual y sistema de suministro del agua. Sin desinfección, el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua aumenta.

El agua puede potabilizarse de diversas formas con el objetivo de destruir los microbios o parásitos que se encuentren en ella, y que pueden causar enfermedades a las personas.

Hervido: Constituye un método eficaz porque todas las bacterias mueren o se inactivan cuando el agua alcanza su punto de ebullición (100º C). Se recomienda hervir el agua durante 5 minutos. Luego de hervir el agua, es imprescindible prevenir otras probables fuentes de contaminación. 

Sobre todo, tener cuidado con la posible re contaminación causada por las manos, los utensilios, los recipientes de almacenamiento y hasta las partículas transportadas por el aire. Una buena práctica es almacenar el agua en el recipiente que se hirvió. En el caso de que sea necesario trasladar el agua hervida a otro recipiente, es necesario que éste sea higienizado antes de introducir el agua.

Cloro: El cloro no sólo es uno de los desinfectantes más efectivos para el agua potable, sino también uno de los más baratos. Es muy eficaz contra las bacterias relacionadas con enfermedades transmitidas por el agua. Sin embargo, no tiene buenos resultados contra la erradicación de los virus que transitan por el agua sin potabilizar.

Para evitar este problema, es recomendable filtrar el agua antes de la cloración. La forma más sencilla de aplicar cloro al agua es con pastillas o en soluciones. Después de la aplicación del hipoclorito, el agua debe mezclarse bien y dejarse reposar 30 minutos para que el cloro entre en contacto con los microorganismos.

Yodo: Es un desinfectante excelente para el agua. Es eficaz contra las bacterias, los virus y otros microorganismos de enfermedades transmitidas por el agua. Sin embargo, su disponibilidad y uso han sido limitados. Su costo es de 6 a 10 veces mayor que el cloro. El empleo de una solución de 2 % de tintura de yodo es un medio práctico para desinfectar agua en pequeñas cantidades.

Una dosificación de dos gotas por litro puede ser suficiente para el agua clara. Al igual que en el caso del cloro, la turbiedad puede interferir y, si hay partículas presente, éstas pueden proteger a los microorganismos.

La filtración como tratamiento preliminar aumenta la efectividad. Después de la aplicación del yodo, el agua debe mezclarse y dejarse reposar durante 15 a 20 minutos. El agua tratada con yodo es apropiada para el lavado de las hortalizas. Normalmente se recomienda que se laven y se dejen reposar en una solución durante unos 10 minutos.

Ebullición. Durante 10 minutos la temperatura a la que llega es suficiente y es adecuada para destruir todos los organismos causantes de enfermedades intestinales. Es un procedimiento caro, por el consumo de combustible.

Filtración: Los filtros que se pueden encontrar en mercados populares tropicales no son de fiar. Un buen filtro es el "Katadyn", relativamente caro, de material cerámico, los poros están impregnados de plata para impedir el crecimiento de bacterias. Eficaz contra bacterias y parásitos, pero no contra virus.

El modelo de mano, de los tres disponibles, es el más popular, dispone de bomba manual con la que se consigue un ritmo de filtración de 3/4 de litro por minuto.

Cloración: A las dosis habituales es útil contra bacterias y virus, pero no contra protozoos ni sus formas quísticas, para estos últimos son necesarias dosis más elevadas que darán mal gusto al agua; además, el cloro es relativamente lento y se inactiva parcialmente por las substancias orgánicas presentes en el agua. Se utiliza lejía (hipoclorit sòdic).

Iodación: Representa tres ventajas: a) es más fácil de manejar que la lejía, b) se inactiva menos que el cloro por substancias orgánicas, c) protege contra protozoos y sus formas quísticas, lo que lo hace especialmente útil en montañas tropicales. La destrucción de microorganismos por el yodo no depende sólo de la concentración, sino que además depende del tiempo de contacto (cada microorganismo necesita un tiempo de contacto diferente) y de la temperatura del agua, es necesaria una concentración más elevada a temperaturas bajas o bien un mayor tiempo de contacto.

Entre las enfermedades relacionadas con el agua, están :

  • Anemia
  • Anquilostomiasis
  • Arsenicosis
  • Ascariasis
  • Botulismo
  • Campilobacteriosis
  • Cólera
  • Criptosporiodiosis
  • Toxinas cianobacteriales
  • Dengue
  • Diarrea
  • Dracunculiasis
  • Fluorosis
  • Giardiasis
  • Hepatitis
  • Anquilostomiasis
  • Encefalitis japonesa
  • Contaminación del plomo
  • Legionelosis
  • Leptospirosis
  • Filariasis linfática
  • Malaria
  • Malnutrición
  • Metahemoglobinemia
  • Oncocercosis
  • Polio
  • Tinea
  • Escabiosis
  • Esquistomiasis
  • Tracoma
  • Trichuriasis
  • Tifoide