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"Nos toca alumbrarnos con velitas"

Cortes de electricidad de días, semanas y hasta meses en Sucre, Aragua y Táchira son muestra del deterioro del servicio en el país

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La crisis del sistema eléctrico nacional que se hizo evidente desde 2010 se concentra en el interior de Venezuela.

Son las zonas rurales y agrícolas las que se ven más perjudicadas por las fallas eléctricas de larga duración como lo ocurrido esta semana en los Valles de Tucutunemo, en el estado Aragua, o los casi dos meses sin luz de las comunidades del municipio Michelena en Táchira.

Desde hace un mes, los apagones, cada vez más frecuentes y prolongados, se reportan en todo el territorio nacional. Algunos estados como los orientales se cuentan entre los más perjudicados, como lo muestra la crisis reciente que sufrieron ciudades como Cumaná, con un apagón que afectó 25% de la ciudad por casi 48 horas, lo que incidió en el funcionamiento de hospitales, el tráfico, la operatividad del comercio y agravó los problemas de inseguridad.

Sucre protesta. En Sucre las deficiencias tienen 6 años. Iván Malavé, habitante de la Fundación Mendoza de la parroquia Valentín Valiente de Cumaná, recuerda los momentos de desesperación que sintió durante el apagón del lunes y martes que duró más de 28 horas en el sector donde vive. Cuando supo que Corpoelec había oficializado la normalización del circuito el martes a las 3:00 pm, dijo: “La luz llegó a mi casa a las 6:30 pm”.

En la Fundación Mendoza y en la popular zona de Las Pepitonas, donde realizan las ferias tradicionales de variadas presentaciones del molusco, los habitantes salieron a la calle con colchones, sillas y velas para llamar la atención de las autoridades. “La comunidad salió a la calle a dormir porque no aguantaban el calor y la desesperación de vivir sin luz y con los alimentos dañados”.

Yajaira Rodríguez, habitante del sector La Trinidad, ubicada en la avenida Perimetral de Cumaná, sufrió un apagón largo. Por segunda vez pierde el alimento de sus hijos y la carne que había comprado para la semana. “Aquí nosotros sufrimos el apagón completico las dos veces y nadie responde por los alimentos que perdimos y los electrodomésticos dañados”.

Antonio Rosales, habitante de Las Palomas, sector donde la oscuridad reina desde hace un mes por la falta de alumbrado público, indicó que el servicio eléctrico es deficiente desde hace seis años en el estado Sucre. El día del apagón tuvo que irse a casa de un familiar con sus dos hijos y mujer para pasar la noche. “El apagón de más de 20 horas quema nuestros electrodomésticos, y en Semana Santa nos quedamos sin luz por 48 horas”.

Táchira afectada. Han transcurrido 50 días sin servicio eléctrico en la aldea Los Barrancos del municipio Michelena. Los habitantes, alrededor de 20 familias productoras de papa, zanahoria, apio y otras hortalizas, además de flores, han buscado como fuente alterna la iluminación de las velas. Deben caminar largos tramos hasta sus vecinos más cercanos para poder cargar celulares y teléfonos fijos.

Gracias al relieve, los sistemas de riego funcionan por gravedad; de lo contrario, tendrían que apelar a plantas generadoras de electricidad para regar los cultivos.

Los aldeanos creen que el transformador del que tomaban la electricidad se dañó por el tiempo de uso. Relatan que no hubo lluvia ni viento que lo afectara y que los 20 años de vida del dispositivo explican su deterioro.

Algunos lugareños pudieron obtener electricidad gracias a un transformador que adquirió una de las vecinas en las últimas horas y cuyo costo superó los 10.000 bolívares porque en las oficinas más cercanas de la empresa estatal de electrificación –a cerca de 12 kilómetros en la localidad de Colón, municipio Ayacucho– no obtuvieron respuesta.

“Nosotros fuimos a Corpoelec y no nos dieron información de nada. Nos toca alumbrar con velitas porque qué más. Como no había nada de luz, pues se compraba solo lo necesario, porque no funcionaba la nevera. No teníamos ni un radio de pilas”, contó Alberto Arellano, agricultor. El hombre debía caminar largos tramos de carretera para llegar a la casa de sus vecinos más cercanos que tenían electricidad para poder cargar los teléfonos móviles y fijos y así no quedar incomunicado.

Aragua inconforme. “No podemos conformarnos con estar sin luz”, aseguró Anastasio Alvarado, habitante de la parroquia de los Valles de Tucutunemo, zona en la que recientemente se registró uno de los apagones prolongados de la entidad en la última semana.

Más de 36 horas sin energía eléctrica duró esta localidad agrícola del municipio Zamora, localizado al sur del estado Aragua, sector que también es reconocido por la producción de aves.

La causa que generó la suspensión del servicio eléctrico fue una interrogante en esta comunidad en la que habitan un promedio de 18.000 familias; la mayoría depende del trabajo en el campo y en las granjas.

Ningún representante de Corpoelec dio explicación del porqué de la suspensión del servicio que se presentó durante el domingo pasado en la madrugada y fue restituido el martes en la noche.

“Por casi más de dos días estuvimos alumbrándonos con velas y el calor en la noche no nos dejaba dormir por no contar con ventiladores”, dijo Zuleima Ávila que reside en esta comunidad. Ávila contó que perdieron todos los alimentos que tenía en la nevera por falta de refrigeración.

“Teníamos que comer puros alimentos que no necesitaran que los mantuviéramos en refrigeración para que no se nos dañaran”, dijo Magaly Coronado, quien comentó que durante el día se mantenían en las puertas de su casa, porque el calor se hacía insoportable.

Antonio Martínez, residente de la zona agrícola, declaró que los productores avícolas registraron pérdidas millonarias debido a que el servicio eléctrico es fundamental para la reproducción de las aves. En este lugar existen al menos 15 granjas productoras de pollos.

Martínez comentó que la falta de respuesta de las autoridades de Corpoelec está generando molestia entre la comunidad, debido a que desconoce por qué otra vez hay apagones sin ninguna notificación.

Los productores y comerciantes reportan pérdidas millonarias, porque perdieron la mercancía que ameritaba refrigeración.

El deterioro total en uno de los transformadores principales, aunado con la acción de un samán sobre gran parte de las líneas y la falta de inversión, son las principales causas que los vecinos atribuyen a la problemática que se agudiza ante la falta de respuesta de la gerencia de Corpoelec, que según los afectados, alega que no tiene recursos ni personal técnico para actuar ante una emergencia como la que viven en la comunidad.