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Decreto presidencial retrasa orden del centro de Maracaibo

Eveling Trejo ha tratado de establecer un diálogo con Francisco Arias Cárdenas para procurar la recuperación del casco central 

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La limpieza del Callejón de los Pobres –donde se concentraba la mayor cantidad de vendedores informales–  fue una de las medidas que tomó la Alcaldía de Maracaibo para ordenar el casco central. Aunque estaba previsto que esto continuara el año próximo, el decreto presidencial 373 que lo declara como Zona de Interés Turístico Nacional obliga –al menos al gobierno municipal– a detener ese y cualquier otro plan que implique un cambio de aspecto en ese perímetro.

El texto, publicado en la Gaceta Oficial 40246, establece un ámbito de acción de 140 hectáreas administrado por el Ministerio del Turismo y la Gobernación del Zulia. Allí están el Callejón de los Pobres, Las Playitas, Las Pulgas, la basílica Nuestra Señora de Chiquinquirá, la plaza Baralt, el palacio del gobierno regional y la sede de la alcaldía.

Todos son sitios emblemáticos que –en su mayoría– requieren mantenimiento, pero que para hacerlo se necesita la aprobación de sus administradores.

“Sabemos que todavía nos falta y la alcaldesa ha querido establecer un diálogo con el gobernador para procurar la recuperación del casco central, pero no ha recibido respuesta”, señaló el director de Servicios Públicos de la Alcaldía de Maracaibo, Javier Alarcón. Asegura que como gobierno local han hecho lo que han podido, como retirar a los carretilleros de las calles. Sin embargo, no han tenido éxito porque, después de un tiempo, vuelven a apoderarse del centro.

El decreto presidencial se conoció en septiembre, cuando la ciudad conmemoraba 484 años de fundada, y entre sus considerandos destacan su potencial estratégico, belleza natural y valor histórico. Esos son los elementos que se quieren preservar pero, por los momentos, el casco central ofrece a la vista algo diferente: calles sucias, con huecos, y comerciantes informales en aceras y avenidas que obligan a las personas a ingeniárselas para transitar.

Los males

Según los marabinos, también empobrece el panorama las ventas de comida ambulante. El mejor ejemplo es una calle que pasa por el frente de la basílica de Maracaibo y desemboca en la avenida Milagro, que tiene como punto de referencia lo que se conoce como “torres petroleras” de Pdvsa. Los dueños colocan parrilleras de gran tamaño en las aceras y exponen pollo, carne y otros alimentos al humo de los carros por puesto y a los criaderos de agua estancada.

“Yo me vengo desde la mañana y tapo todo con unos trapos. No tengo permisos ni nada, pero qué puedo hacer. Soy madre y padre a la vez de tres niños”, expuso una señora de 47 años de edad que se dedica a esta actividad informal y quien prefirió no identificarse por temor a ser desalojada. Asegura que a sus clientes no les importa que no tenga certificación de manipulación de alimentos porque, a su juicio, lo que quieren es alimentarse.

La directora de Salud Maracaibo Janine Perozo dice que aunque la verificación y revisión de permisos no son su competencia, exhorta a la gente a no visitarlos porque se exponen a enfermedades como diarrea y hepatitis. “El riesgo es muy grande porque la mayoría no cumple con las medidas higiénicas y tampoco poseen certificados de salud”, explica Perozo, que ha detectado la irregularidad no solo en el centro, sino en otros puntos de la ciudad.

Trabajo en equipo

Para Adelmo Montiel, habitante del sector Veritas, el decreto presidencial es bueno porque resalta el valor histórico del casco central de Maracaibo, sin embargo, cree que el conflicto político entre oposición y oficialismo frenará su reordenamiento. “Hay que trabajar en equipo, pero como están las cosas lo veo difícil. No sé por qué no pueden sentarse y congeniar porque Eveling (Trejo) y Arias Cárdenas siempre dicen que aman la ciudad. Bueno, que lo hagan por la ciudad”.

La vecina del sector Curva de Molina Alejandra González cree que el centro merece un cambio, sin embargo, no debe ser solo de la infraestructura, sino de la política y de la gente. “Aquí hay un desastre porque la alcaldesa y el gobernador no se ponen de acuerdo y ahora con el decreto, menos. Habrá que esperar el año que viene a ver si coinciden con el reordenamiento”.

Urge reordenar

Para el arquitecto de la Universidad del Zulia, Hernán Mendoza, el reordenamiento del centro de Maracaibo debe ser inmediato y si no se hace no se podrán resolver otros problemas que afectan a la ciudad. El también presidente de la Sociedad de Arquitectos del Zulia opina que hay que hacer un inventario de las edificaciones abandonadas para que los comerciantes informales las ocupen después de volverse formales. “Otra cosa que debe lograrse es que las personas vivan el centro, que lo caminen. Hay muchas paradas de carros por puesto y eso se debe descongestionar, y continuar las obras del Metro de Maracaibo, desde la estación Libertador hasta Padilla, que según el plan original estaría de manera subterránea entre el diario Panorama y el centro comercial Ciudad Chinita”. Recomienda la reactivación de la zona con el proyecto Malecón, de LUZ y otros organismos, que se centra en la construcción de un muelle de cruceros para impulsar el turismo.