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“Me reseñaron y sólo me dijeron que nos estaban investigando”

Liberados jóvenes que cacerolearon al presidente Maduro en La Grita. El padre de una menor de edad que habría sido agredida por un escolta del mandatario nacional, permanece detenido

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A la residencia de Carlos Alejandro y Carla Yoraima Parra, en La Grita, ingresaron dos agentes de Politáchira e igual número de militares de la Guardia Nacional e integrantes del Partido Socialista Unido de Venezuela, luego de tocar cacerolas a la llegada del presidente Nicolás Maduro a esta localidad del Táchira como parte de la gira del gobierno de calle, relataron algunos testigos.

Les indicaron que irían al comando policial “para conversar una cosita”. Carlos Parra, de 19 años de edad, miembro y activista del partido Primero Justicia, contó que al sitio al que los trasladaron a él y su hermana, de 25 años de edad, también llegaron funcionarios del Cicpc y del Sebin. Los despojaron de sus teléfonos y no supo, al menos no vio, la orden de traslado al comando de La Fría, en el municipio García de Hevia, a 48 kilómetros de La Grita aproximadamente.

Algunos de los funcionarios que participaron en el operativo y el traslado sólo les participaron que estaban detenidos para averiguaciones por instrucciones de Casa Militar.

“En ningún momento, ni mi hermana ni yo ni el señor Beltrán, fuimos agredidos ni maltratados físicamente. En ningún momento me pusieron esposas. Esperamos por la liberación del señor Beltrán”, expresó Carlos Parra. José Beltrán Benítez también fue aprehendido en La Grita luego de la agresión que habría recibido su hija menor de edad, por parte de un presunto escolta del mandatario nacional.

“Empecé a hablar con los agentes y ellos me dijeron: ‘Chamo, estás metido en un peo grande. Te metiste con el comandante en jefe. Tu problema no es cualquier cosa, la orden es de Casa Militar’. Me hicieron la reseña, me tomaron foto con el cartelito del Sebin”, relató Parra, y agregó que pese a la advertencia nunca les precisaron la causa de la averiguación por lo que intuyó que era por el cacerolazo efectuado desde el balcón de su casa.

Estaban sentados tomando café cuando uno de los funcionarios recibió una llamada telefónica. Se cambió de oficina y al rato le indicó que él y su hermana estaban liberados. Parra preguntó por la suerte de Beltrán y le dijeron que éste debía permanecer “unas horitas más” en la comandancia de La Fría.

Carlos Parra intentó quedarse para acompañar a Beltrán, pero no se lo permitieron. El trayecto hasta su casa, desde el sitio donde estuvo retenido con su hermana en La Fría, se completó en dos horas a causa del acompañamiento y apoyo de personas que se enteraron de la situación que se supo a través de redes sociales.

“La gente nos estaba esperando y caceroleó al momento de nuestra llegada. Para mí la reflexión es que la lucha por la verdad continúa y tarde o temprano la mañana aclarará en mi país. Estoy agradecido por todos los mensajes que recibí a lo largo de la geografía nacional”, dijo.

También reveló que cuando caceroleó recibió amenazas a través de Twitter y, después de vivir todo lo narrado, las continúa recibiendo.

Además de los hermanos Parra y Beltrán Benítez, también fue retenido Leonardo Sánchez durante 20 minutos por tomar fotos con el teléfono en las afueras de la comandancia en la que estaba el grupo. Los funcionarios de seguridad le argumentaron que lo arrretaron brevemente porque las gráficas podían poner a los funcionarios en peligro.

No obstante los intentos por conocer la versión oficial acerca de las detenciones, la Policía de Táchira no ha informado la razón de las capturas.