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31 familias damnificadas de Vargas cumplieron 13 años en el olvido

Los refugiados de La Dignidad aseguran que no han recibido ningún tipo de ayuda del Gobierno | Foto: Alexandra Blanco

Los refugiados de La Dignidad aseguran que no han recibido ningún tipo de ayuda del Gobierno | Foto: Alexandra Blanco

Las víctimas del deslave alojadas en el albergue de La Dignidad, localizado en Catia, se sienten abandonadas por el Gobierno

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El drama que se vive en los refugios de Caracas es de larga data. Si bien es cierto que la mayoría de los damnificados tiene menos de 3 años en esos alojamientos provisionales, en el albergue La Dignidad, localizado en los galpones del Instituto Nacional de Nutrición en Catia, 31 familias que perdieron sus hogares en la tragedia de Vargas en 1999 aún esperan que les adjudiquen su vivienda.
Puertas a medio abrir que dejan ver algunas camas, cocinas y enseres, dan el abreboca de una solución improvisada, que debía ser temporal, pero que ya cumplió más de una década. Las personas afectadas denuncian que se sienten olvidadas.
La esperanza que tenía Josefina Tovar de recibir un apartamento en el edificio de la Misión Vivienda que actualmente se construye en el mismo sector, pasó a segundo plano la semana pasada. El lunes, su hija Jamaiquelin Piña, de 22 años de edad, murió de dos disparos que hizo un motorizado que llegó a la zona para, presuntamente, vengarse de otro hombre.
“Necesitamos más seguridad porque aquí nadie vela por nosotros. A mi hija, que estaba en la puerta del refugio, la mataron sin ninguna razón. Mientras en otros albergues las personas reciben comida y bonos, a nosotros nadie nos ayuda porque no existimos para el Gobierno”, dijo la mujer.
Tovar relató que aunque durante la tragedia de Vargas perdió su casa en el sector Montesano, desde esa fecha se mudó para la casa de su suegra y posteriormente en 2001 llegó al refugio, que desde hace 12 años ha sido el hogar de toda su familia. Allí viven sus 4 hijos y sus 6 nietos. A Tovar le preocupa que no le entreguen la casa que le iban a adjudicar a su hija.
“Mi hija dejó 2 hijos, de 5 años de edad y 9 meses. Estamos haciendo las diligencias para lograr que se haga justicia porque, después que Jamaiquelin pasó tantas cosas en este refugio y hasta perdió la vida aquí, no queremos que sus niños se queden sin vivienda”, afirmó.

Piden soluciones. Aunque en el albergue La Dignidad las personas cuentan con más espacio y los grupos familiares han podido levantar áreas separadas, quienes residen en ese galpón se quejan de la falta de iluminación y de las fallas del aseo urbano. Una damnificada de 21 años de edad, que perdió su casa en la carretera vieja Caracas-La Guaira, opina que no son tomados en cuenta ni por los consejos comunales.
“La junta comunal nos tiene como la peor basura que existe. Necesitamos un módulo que nos proteja. En esta calle roban mucho después de las 6:00 pm porque no hay iluminación. La gente que pasa por aquí nos ve como menos que ellos, y lo que no saben es el esfuerzo que hemos hecho para sobrevivir”, refirió la joven.

Focos de violencia
Los refugios, tal y como han explicado sociólogos y psicólogos, son focos de violencia debido, entre otras razones, a que quienes están alojados provienen de distintas zonas y deben convivir en lugares signados por el hacinamiento y condiciones de insalubridad. En lo que va de año, tres personas han sido asesinadas en refugios de Caracas.
14 de enero: Jamaiquelin Piña, de 22 años de edad, fue asesinada en la puerta del albergue mientras conversaba con unos familiares. Una pareja de motorizados llegó al lugar y uno de ellos hizo varios disparos: dos balas alcanzaron a la víctima en la cabeza y la región intercostal.
17 de enero: Lewis José Pérez, de 22 años de edad, fue asesinado frente al refugio Argimiro Gabaldón de Caño Amarillo, ubicado en el antiguo galpón del Seniat. La víctima recibió 12 balazos. Posteriormente, los refugiados protestaron para rechazar el crimen y la falta de respuesta sobre sus casos por parte del Gobierno.
19 de enero: Yesenia del Carmen Contreras, de 32 años de edad, fue asesinada en el albergue Waraira Repano, en la carretera vieja Petare-Guarenas, luego de discutir con varios hombres. En el hecho resultó herida otra persona.