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“Yo no soy bachaquero, pero igual tengo que hacer cola”

Consumidores rechazan tener que competir con los compradores profesionales para conseguir los artículos regulados

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En los grandes supermercados, panaderías y abastos de Maracaibo permanecen las largas colas para adquirir los productos regulados que son difíciles de conseguir.

Algunas personas madrugan y desde las 4:00 am se empiezan a formar las filas en los locales en los que presumen llegarán los alimentos al otro día.

Freddy León, vecino, afirmó que dos veces por semana, al menos, debe realizar largas colas para poder encontrar los productos.

“Yo no soy bachaquero, pero igual estoy haciendo colas y colas. A las 3:30 am ya estoy en el supermercado para ver si tengo la suerte de encontrar harina, aceite, margarina, pollo o pasta dental”, afirmó.

Marlene Blanchard, habitante de la zona, denunció que debe luchar con profesionales del bachaqueo por un puesto en la cola.

“Esas personas llegan desde la noche anterior y tienen una estructura montada porque es su negocio, pero los que venimos a comprar sólo para el consumo de nuestros hogares se nos hace más difícil poder adquirir los alimentos regulados”, relató.


Censan bodegas. Jairo Ramírez, secretario de Seguridad y Orden Público, informó que más de 7.000 bodegas en la región fueron censadas. Como parte del plan Antibachaqueo determinarán cuáles tienen el código SADA y si están vendiendo los artículos a precios regulados.

Igualmente se mantiene el censo para que restaurantes y pequeños locales de comida adquieran los productos en Mercasur o Makro.

“Ya se han censado casi 1.225 empresas y personas que compran productos para transformarlos en alimentos ya elaborados”, afirmó Ramírez.

También se ha logrado bloquear más de 3.000 cédulas inexistentes que utilizaban los bachaqueros para adquirir los artículos.


Sin harina de maíz en Margarita

Dexcy Guédez

En medio de rebatiñas y bajo el sol inclemente, los margariteños hacen largas colas hasta por cuatro horas para comprar harina precocida de maíz, artículo que en varios meses no logrado llegar hasta los anaqueles de los abastos y supermercados.

La situación se hace más crítica en esta zona del país debido a que es la materia prima de cientos de empanaderas que preparan el tradicional alimento y que constituyen una industria distintiva de la región.

El gerente de un automercado del casco central de Porlamar confirmó que es necesario recurrir a los cuerpos de seguridad para poder mantener el orden mientras venden la harina de forma racionada. Además, la mayoría de las veces se hacen supervisar por funcionarios del Indepabis para evitar que se les acuse de acaparadores. Indicó que venden máximo cuatro paquetes por persona.

“Incluso, hemos sufrido intentos de saqueos por parte de la gente desesperada por comprar harina. Por eso hemos optado por venderla afuera para evitar que ellos entren al local”, dijo, sin querer identificarse.

María Vargas, empanadera, dijo que tiene que dejar encargado su puesto a algún familiar para poder hacer las colas hasta de cuatro horas para poder comprar la harina. Aseguró que cuando la venta es en el centro de Porlamar, las colas son más largas ya que en esa zona convergen todos los habitantes de la isla.

“Cuando la venden en algún supermercado más apartado las colas son más cortas, pero cuando es el centro hasta el transporte colapsa”, expresó.


LaCifra

7.000

bodegas han sido

censadas en el estado Zulia

como parte del Plan

Antibachaqueo