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A un año del asesinato de Karen Berendique funcionarios involucrados siguen sin juicio

Familiares y amigos de Karen Berendique trasladan el féretro / Cortesía: Diario Panorama

Familiares y amigos de Karen Berendique trasladan el féretro / Cortesía: Diario Panorama

El cónsul de Chile en Maracaibo y padre de la víctima, Fernando Berendique, afirmó que en Venezuela se vive en zozobra por la inseguridad

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Al entrar a la oficina del cónsul de Chile en Maracaibo, Fernando Berendique, lo primero que se observa es una bandera de ese país, un cuadro del presidente Sebastián Piñera y un portarretrato con varias fotos de su hija Karen, quien fue asesinada el 16 de marzo del año pasado en un confuso operativo en el que se vieron involucrados 12 agentes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas.
El rostro del diplomático denota tranquilidad, pero por dentro su dolor continúa intacto.

―¿Cómo está la familia Berendique a un año del asesinato de Karen?
―Ha sido un año muy difícil. La familia quedó totalmente destrozada, desarticulada. Mi hijo Fernando –quien manejaba la camioneta en la que viajaba junto a su hermana– es abogado, hizo una maestría en Chile y luego en Alemania, y tenía gran ilusión de ejercer en Venezuela, pero esto nos cambió la vida. Esto sucedió a los dos meses de haber llegado él al país. Nosotros criamos a nuestros hijos con buenas costumbres, hemos sido muy unidos, muy familiares y a todos los cuidamos muchísimo desde pequeños y más sabiendo el problema de la delincuencia en el país. Les dábamos charla de cómo actuar al momento de ser víctimas del hampa, pero nunca se nos ocurrió que también teníamos que advertirles de la policía. Nunca se nos ocurrió que debíamos pensar que cuando salen policías a la calle, policías mal formados, pueden suceder cosas como las que nos sucedió. Nosotros nunca pensamos en eso, no los alertamos de eso.

―¿En qué estado se encuentra el proceso judicial?
―Todavía no se inicia el juicio, ha sido largo. En principio, empezó en Maracaibo, estuvieron detenidos en la Policía de San Francisco y luego en el retén de El Marite. Hace 10 días, aproximadamente, fueron trasladados a Caracas. Están allá a la espera del juicio que creo que se inicia a principios de abril. Confío en la justicia venezolana, en la calidad de los fiscales que llevan la causa, unos señores muy profesionales a pesar de que a mí no me satisface porque mi hija no está, pero sí espero justicia para que haya una especie de escarmiento para esos policías que salen a la calle sin saber a qué van.
―De los 12 funcionarios sólo 4 dispararon a la camioneta en la que viajaban sus hijos. ¿Ve correcto que todos estén detenidos aunque se les imputaron delitos diferentes?
―Ellos salieron a una misión sospechosa porque no fue una acción policial; fue como una emboscada. Eso no fueron ni uno ni dos. Si los que dispararon eran los que tenían menor experiencia yo me pregunto: ¿dónde estaban los que tenían experiencia? ¿Acaso en esa comisión no había líderes? Creo que antes de salir deben reunirse; esto se puede hacer, esto no y, por supuesto, los que aparentemente tenían más experiencia, digo yo, tenían que tener conocimiento de las leyes y de los reglamentos nacionales e internacionales porque por algo son jefes. En este caso nadie, aparentemente, sabía nada. Un equipo totalmente sin liderazgo y llevándose por delante las normativas. Las alcabalas están prohibidas y supuestamente ellos desconocían eso o las intenciones eran otras. Yo lamento muchísimo que haya esposas e hijos involucrados en esta situación, digo sus familiares, pero lamentablemente ellos cometieron el hecho. Ya la justicia venezolana decidirá.

―¿Cuál es la percepción que tiene usted y el país que representa acerca de la inseguridad en Venezuela?
―Eso está a la vista de todos. Aquí se vive con una permanente zozobra. Realmente es difícil poder hacer una juventud libre y alegre en un ambiente tan peligroso.

RECUADRO
Los hechos
El 16 de marzo de 2012 en la noche, Karen y Fernando Berendique salieron en una camioneta rumbo a una fiesta y a la altura del barrio Teotiste de Gallegos, de la parroquia Coquivavoa, en Maracaibo, se encontraron con una alcabala policial. Fernando, quien conducía, le generó suspicacia y aunque trató de mover la camioneta porque pensaba que los iban a secuestrar, los funcionarios se percataron y les dispararon. Unas balas hirieron a Karen e ingresó muerta al centro asistencial a donde la trasladaron.
El caso obligó a Tareck el Aissami, entonces ministro de Interior y Justicia, a remover a los jefes de la policía judicial en la región zuliana y a una refundación del organismo.