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"No se ha aprendido la lección de la tragedia de Vargas"

Ángel Rangel, ex director de Defensa Civil | Antonio Rodríguez

Ángel Rangel, ex director de Defensa Civil | Antonio Rodríguez

El ex director de Defensa Civil afirma que se incumple la Ley de Gestión de Riesgos Socionaturales y Tecnológicos y que en el país no hay verdadera prevención

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H an pasado 13 años y aún es fácil recordar las imágenes de las corrientes de agua que arrasaron con Vargas. Pero, más allá de eso, parece que la verdadera lección no se ha aprendido. Ángel Rangel, presidente de la Fundación Red de Solidaridad Ciudadana y director nacional de la antigua Defensa Civil durante el deslave, lo cree así. Advierte que hay construcciones que no consideran los mapas de riesgo y que, además, no se han tomado en cuenta los planes para recuperar el estado de forma segura.

--En Caraballeda se construyen edificios de la Misión Vivienda. ¿Cuáles son los peligros de adelantar esas obras en Vargas? --Al urbanizar y definir usos del suelo sin considerar la variable del riesgo, la consecuencia directa es el desastre.

En el estado Vargas se hicieron estudios técnicos desde 1999 que definieron los mapas de riesgo. El deslave nos mostró cuáles son las áreas propensas a deslizamientos, con severas fallas geológicas, y las que tienen problemas por los ríos y por la condición vulnerable de los suelos. Si no entendemos el plan que presentó la Autoridad Única de Vargas, que especifica dónde se debe y dónde no se debe construir, cualquier proyecto tiene una alta probabilidad de ser riesgoso.

--¿Ese es un problema de todos los edificios de la Misión Vivienda en Vargas? --De la mayoría. Yo invito a que revisen los planos y vean las fotos de las inundaciones de 1999, particularmente del este del estado, en Caraballeda. Además, no conocemos las características de esos sistemas constructivos, si están adaptados a las normas de resistencia sísmica. Eso es un misterio. Son obras que han sido pensadas para la demagogia política, pero no para darle calidad de vida y seguridad a la población.

--¿Qué medidas deben tomarse ahora que las viviendas están en construcción? --Se deben ampliar los alrededores y hacer un mantenimiento serio para tratar las aguas de lluvia y las servidas.

Hay que revisar la posibilidad de construir obras de mitigación en las adyacencias de los edificios. También es necesario garantizar los servicios básicos de calidad y la preparación de los ciudadanos.

--¿Cuáles son las zonas más vulnerables del estado? --Todo el estado lo es, porque Vargas está asentado en un sistema de montañas con una pendiente muy inclinada. Además, las construcciones en estas áreas son hechas por los propios ciudadanos y tienen cierta precariedad; no toman en cuenta los parámetros de los ríos y quebradas.

Hay casos como el de Piedra Azul, donde las viviendas están ocupadas otra vez incluso sobre el río. Es una situación muy grave, porque han sido reocupadas zonas en las que la naturaleza demostró que no se puede construir o que, para hacerlo, se deben tomar en cuenta medidas de seguridad.

--¿Cómo hacer en los casos cuando los habitantes se niegan a abandonar zonas de riesgo? --Muchas personas que invadieron esos lugares no eran damnificadas, sino que vinieron de otros lugares y aprovecharon la coyuntura. Todo eso contó con el apoyo de un gobierno que se valió políticamente de la desgracia y actuó con demagogia. Las autoridades debieron intervenir y desalojar a quienes regresaron al riesgo, pero entonces se ven edificios con cortinas rojas y eso es una patente para que no sean desocupados. La primera responsabilidad es la preservación de la vida de los ciudadanos, y en eso el Gobierno ha pecado.

--¿Existe una política nacional para la prevención de riesgos? --A raíz de la tragedia de Vargas se aprobó la Ley de Gestión de Riesgos Socionaturales y Tecnológicos. Es un excelente instrumento para planificar el desarrollo del país considerando amenazas como tormentas, fuertes precipitaciones, sismos, incendios, etcétera. La legislación está, pero el Gobierno la incumple. Por ejemplo, no se ha formado el Consejo Nacional de Gestión de Riesgos ni se ha elaborado el Plan Nacional de Gestión de Riesgos. Entonces, cada vez que hay una emergencia se nombra un Estado Mayor y eso no está en la ley.

Son organismos para correr detrás del desastre y no para la prevención.

--¿Por qué cree que ocurre eso? --Es un problema de voluntad política. Parece que da más resultado utilizar la tragedia una vez que ocurre en lugar de prevenirla. Después de las emergencias se pueden ofrecer viviendas a los damnificados y manipularlos. No se han construido refugios para dar alojamiento temporal durante estas situaciones, entonces se toman instalaciones privadas. Ese es un ejemplo de que se actúa después del desastre y no antes. Y lo que salva vidas es actuar antes.

--¿Cuál es el estado de las obras de canalización y presas de sedimentación en Vargas? --Es muy precaria. Hay 7 u 8 sistemas que han recibido mantenimiento continuo, pero 16 han contado con un tratamiento escaso. Hay 12 obras en los cursos de agua que en este momento tienen una sedimentación muy alta y no cumplen los objetivos de diseño. Es una situación crítica. El estado Vargas debería ser ejemplo de desarrollo en condiciones seguras, pero no se han hecho los trabajos necesarios. Se han ejecutado obras ornamentales, pero los problemas que había antes de 1999, que se conjugaron para que ocurriera el desastre, están igual en este momento.

--¿Entonces no se ha aprendido la lección? --No hay lección aprendida.

Los desastres son una gran oportunidad para recomenzar, para reducir las vulnerabilidades y construir por el desarrollo.

Eso se ha podido lograr en Vargas porque contábamos con mucho apoyo, pero parece que prefirieron mantener la dependencia a la ayuda en lugar de generar capacidades. El diseño del nuevo estado Vargas estuvo en manos del Gobierno, no hay que inventar nada. La construcción ordenada y segura del estado es el mejor homenaje que podemos hacer a tantos venezolanos que perdieron la vida en la tragedia. Es un compromiso que en algún momento honraremos.