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Tiendas y laboratorios son víctimas de los apagones

El Estado Mayor Eléctrico inició sus actividades con un plan de patrullaje | Foto Daniel España / Archivo

Tendido eléctrico | Foto Daniel España / Archivo

Las labores de la casa o del trabajo diario se ven interrumpidas porque no se sabe cuánto durará cada corte de luz

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Wilfredo Perrone, dueño de un negocio de ferretería y pinturas en la avenida Bolívar de Valencia, dijo que los constantes cortes y fluctuaciones eléctricas le generan pérdidas en la tienda porque, entre otras cosas, dejan de funcionar los puntos de venta.

“Si alguien va a comprar uno o dos galones de pintura debe cancelar entre 1.000 y 1.500 bolívares y la gente prefiere pagar con tarjetas, pero sin luz no se puede hacer la venta entonces”, expresó.

Aparte se han quemado varios protectores de batería para las cajas y equipos de computación. También se dañaron recientemente dos impresoras.

Perrone señaló que al irse la luz el calor se vuelve muy fuerte y la tienda queda bastante oscura, por lo que deben estar muy atentos para no ser víctimas de la delincuencia pues además dejan de funcionar las cámaras de seguridad.

“Se atrasa el trabajo en general. Antes cuando existía el racionamiento o cortes programados uno sabía qué días y a qué horas le correspondía. Ahora no”, indicó.

Narró que en su sitio residencial, ubicado en Mañongo municipio Naguanagua, las fallas eléctricas se producen sobre todo en las noches.

“No funciona el portón eléctrico, las bombas ni los hidroneumáticos, así que nos quedamos sin agua y sin luz”.

Durante las últimas semanas recuerda que las fallas se han extendido en lapsos desde las 9:00 pm hasta las 3:00 am o desde las 5:00 am hasta las 3:00 pm en su casa, con los malestares que esto causa a sus dos hijas pequeñas –que se aburren– y al resto de la familia.

Enférmese luego. En una pequeña clínica de Valencia los bajones eléctricos y fallas en el suministro perjudican a médicos y bioanalistas que requieren de luz para mantener las vacunas, los reactivos químicos, y efectuar consultas y exámenes.

Relataron que si el apagón se extiende –la última vez fueron más de 10 horas– entonces se ven impedidos de realizar sus labores, en perjuicio de aquellos pacientes que requieren ser atendidos debido a que nunca saben cuánto tiempo estarán sin energía eléctrica.

A veces la mitad de la clínica tiene luz y el resto no. En otras ocasiones el problema se presenta el fin de semana y las neveras quedan con el riesgo de quemarse por las idas y venidas de electricidad, relató uno de los bioanalistas.

Mencionó que su trabajo se ve interrumpido porque no puede usar la centrífuga, microscopios, baños de maría, estufas, lectores y hornos, entre otros equipos, y además el lugar queda completamente a oscuras.

Mientras que un pediatra que guarda en su consultorio las vacunas, en ocasiones debe ir a la clínica a buscarlas y llevarlas a refrigerar en su casa para evitar que se le dañen como ya le ha ocurrido en varias ocasiones, lo cual ocasiona pérdidas considerables y agrava la escasez de estos rubros.

Con tres niñas. En la zona de Tazajal, en Naguanagua, Jenni Dávila también vive sus molestias cada vez que se queda sin luz. Tanto, que ha adoptado la modalidad de revisar constantemente la cuenta en Twitter de la empresa Corpoelec para estar prevenida.

Sin embargo, como otros ciudadanos, señala que muchas veces lo que se informa desde la estatal no es suficiente para saber cuántas horas estarán a oscuras o cuál es la causa del problema.

Dávila trabaja junto con su esposo en un negocio propio, pero además atiende a sus tres hijas pequeñas de 2, 9 y 11 años. La menor aún toma tetero y prepararlo se imposibilita sin luz. Otra de las niñas requiere un tratamiento médico y a oscuras es difícil calcular las dosis.

Refirió que casi siempre las fallas se presentan en las noches, tiempo destinado para que las niñas terminen la tarea y ella adelante las labores de la casa.

“Ya la plancha se nos quemó porque hay cambios de voltaje, bajones que se presentan”, deploró.

Señaló que a veces la luz se va por un par de horas, pero los fines de semana pareciera que se extienden más los apagones.

“A mi mamá, en El Morro, municipio San Diego, en estos días se le fue la luz desde las 5:00 am hasta las 8:00 pm”.