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Moronta llamó a la conversión y al perdón

El obispo de San Cristóbal, Monseñor Mario Moronta

El obispo de San Cristóbal, Monseñor Mario Moronta

El máximo representante de la Iglesia en el estado cuestionó a quienes por vías pseudorreligiosas aspiran a salud y prosperidad

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El obispo de la Diócesis de San Cristóbal, monseñor Mario Moronta, en su meditación sobre las siete frases pronunciadas por el hijo de Dios en la cruz, expresó su preocupación por los males y vicios que aquejan a la sociedad actual y la necesidad de rectificar y de perdonar.

Moronta se refirió al sicariato, al aborto, al tráfico de estupefacientes, la drogadicción, la prostitución, la pornografía, el secuestro, la extorsión, así como antivalores como el materialismo y la exclusión.

“El mundo de hoy está necesitado de la experiencia del perdón. Mientras no la encuentre, se multiplicarán las venganzas y los odios, las guerras y las discriminaciones, las divisiones. Nos hemos de acercar a todos para ofrecer la reconciliación y derribar todo tipo de muro que nos pueda dividir”, dijo Moronta.

El máximo representante de la Iglesia Católica en el Táchira exhortó a los feligreses que colmaron los escaños de la catedral de San Cristóbal, y a quienes siguieron las reflexiones a través de Internet, la radio y televisión local, a denunciar y combatir los hechos que afectan al hombre.

“Es necesario hacerles conocer a todos cómo el pecado del mundo sigue haciendo de las suyas: el aborto, la violencia, el desprecio por la dignidad humana, la explotación de los más débiles, la droga, la prepotencia de los que se creen grandes. Todo eso y otras cosas más hay que denunciarlos. Invitamos a quienes están en eso a que cambien de vida y se conviertan y unan a los que buscan el reino de Dios”, dijo Moronta, quien también hizo hincapié en el diálogo como mecanismo para afrontar las situaciones difíciles.

Cuestionó a quienes optan por vías pseudorreligiosas para obtener salud y prosperidad. Asimismo recordó que el discurso debe ir de la mano con las actuaciones.

“Se van detrás de propuestas como la magia y la brujería. Incluso, hay quienes van a pedirle a Dios la sanación o lo que necesitan, sin una verdadera conversión (…) Son los nuevos fariseos los que se quedan en moralismos y leguleyismos y no dan el paso para armar y perdonar”, dijo.

Un cirio fue encendido por cada palabra de Jesús crucificado y en la medida en que el obispo meditaba sobre cada una de ellas, la llama de la vela era apagada por otro sacerdote.