• Caracas (Venezuela)

Regiones

Al instante

Refugiados esperan volver lo más pronto a sus hogares

La crecida del río Amana causó fuertes inundaciones en el oeste del estado Monagas | César De Moya

La crecida del río Amana causó fuertes inundaciones en el oeste del estado Monagas | César De Moya

La crecida del río Amana causó fuertes inundaciones en el oeste del estado Monagas

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Luego de dos semanas de lluvias, el 25 de julio la crecida del río Guanipa derribó el puente del mismo nombre en la vía sur del municipio Maturín que conecta el estado Monagas con los estados Bolívar y Delta Amacuro. En esa misma fecha también se desbordaron los ríos Quiriquire, La Placa, Cruz Blanca, Azagua y Bejucales del municipio Punceres.

Todas estas crecidas aislaron comunidades, y generaron pérdidas en sembradíos y rebaños, así como inundaciones y daños en viviendas. Aunque el sur de Monagas fue el que tuvo más poblaciones aisladas y mayores problemas de vialidad entre julio y agosto, fue la crecida del río Amana, el 7 de septiembre, la que generó más damnificados.

Empujados por el río

“A mi rancho sólo se le ve el techo, eso es lo que me dicen mis vecinos”, aseguró Susana Aguilera, tres días después de que el río entró en la población de Amana Abajo, en el sur de Maturín.

“Era lunes, 8:00 pm, cuando mi hija llegó para rescatarme; sólo me dio tiempo de sacar lo que llevo puesto”, relató Aguilera desde una cama dispuesta para los damnificados en las instalaciones del Conscripto Militar, en Maturín.

Aguilera dijo que era nativa de la zona y recordó que mientras salía de su pueblo veía cómo las aguas del río Amana se apoderaban de las calles. “Allí se perdieron gallinas, cochinos; uno perdió todo”, declaró.

Con una tristeza silenciosa y un profundo suspiro recordó que a sus 78 años de vida ha tenido que salir en más de una oportunidad de su pueblo ante las crecidas del río y el inclemente reclamo de la naturaleza por sus espacios.

“Sólo recuerdo que nos trasladaron al Chucho Palacios y en otra oportunidad al Conscripto Miliar”, dijo. Una mirada perdida y pocas palabras dan señales de que aquella humilde viuda, que convive en la soledad de su rancho en la calle principal de Amana Abajo, espera impaciente el regreso a su vivienda.

A su lado, en otras de las camas literas colocadas a lo largo de un extenso pasillo, su hija Enerita Aguilera destacó: “Estoy bien porque no estoy nadando bajo las aguas, pero no es igual que estar en la casita de uno”.

Enerita, quien se encuentra en el refugio con tres de sus muchos hijos, manifestó que a pesar de tener tiempo de resguardar sus pocas pertenencias todo fue arrastrado por la fuerza del río.

Ahora para la familia Aguilera, al igual que para decenas de grupos parentales monaguenses hay un nuevo inicio que esperan desarrollar en su pueblo natal junto con los suyos.

Con un “buenos días” como anuncio para el registro de nuevos ingresos por parte de las autoridades que están en los pasillos de las instalaciones militares convertidas en refugio, recuerdan cada mañana a las familias afectadas estar lejos de casa y al mismo tiempo crean el sentimiento de añoranza y apego por sus viviendas.

Aferrados a la idea de regresar al lugar de donde provienen, los afectados esperan el día para regresar a sus casas.
“Aunque aquí me traten bien, no es lo mismo que estar en mi casa”, es la afirmación general que hace más de una de las familias que se encuentran refugiadas.

“Atención, en una hora se realizará la jornada de cedulación”. Este llamado es uno más de los tantos recibidos por parte de funcionarios de las instituciones gubernamentales que intentan ofrecer distracción y soluciones a quienes hoy comienzan de cero, pero que al mismo tiempo mantienen vivo el recuerdo y el dolor de no contar, por acción de la naturaleza, con un techo propio para habitar. Hasta ahora autoridades han informado que ya empezarán el regreso a casa.

El balance de las lluvias. De los 13 municipios que integran la entidad, 7 fueron los más afectados por lluvias en julio, agosto y septiembre: Acosta, Bolívar, Caripe, Maturín, Sotillo, Cedeño y Zamora. Casi 38 toneladas de alimentos se repartieron tanto en las zonas afectadas como también en los refugios activados.

Alejandro Mata, representante de los campesinos ante el Consejo Federal de Gobierno, informó que la producción de 20.000 kilos de carne que se producen mensualmente en el sur de la entidad fue afectada por el desbordamiento del río Guanipa, que causó pérdida en cosechas y rebaños. La producción de leche es otro de los rubros afectados ante la medida.

La vida es un refugio

Los hombres y mujeres fueron divididos en sitios diferentes, se estableció un horario para la limpieza de áreas comunes y la elaboración de las comidas.

Entre éstas y otras normas conviven los afectados que dejaron las fuertes lluvias en Monagas, mientras se adaptan decenas de familias que, en su mayoría, hasta hace algunos días eran desconocidas entre sí.

“Yo no sé quién duerme en la cama de al lado”, es uno de los comentarios más comunes que murmuran los habitantes de un lugar improvisado, completamente desconocido que en un principio se creen visitantes.

Sin embargo, al pasar los días deben acostumbrarse a la idea de compartir por un largo tiempo esos sitios que se convertirán en su refugio, en su vivienda, en su nuevo hogar, en vista de la inesperada tragedia.

Cuartos improvisados, arquerías como tendederos, depósitos con toneladas de comida colocados, en su mayoría, en instalaciones militares, son algunas de las características que describen el nuevo hogar de las familias damnificadas por estas lluvias en la entidad.